#4 TiemposBalcón Vacío

¿Y quien va a limpiar el tiradero? | Columna de Alex Valencia

Balcón Vacío

Para Maya, Ana y el futuro del país

El 2 de julio de 2018 vamos a amanecer con la certezadudadesconcierto de un nuevo Presidente; una cruda fenomenal obligada por la anacrónica ley seca electoral y el Jesús en la boca por el juego entre las selecciones de México y Brasil. Será una mañana nublosa, de entresueño, mas cuando reaccionemos lo más seguro es que vayamos a preguntar: y ahora ¿Quién va a recoger el tiradero?

Imagino el escenario de corte distópico; salgamos a la calle a las 08:00 am del día en cuestión:
El movimiento parece normal, la gente se mueve por la ciudad como lo hace de manera cotidiana porque debe cumplir el rol que la sociedad le ha asignado. Vemos camioneros usualmente rompiendo las leyes de la física con el tradicional “atrás hay lugar” para subir más pasaje del humanamente posible cupo en su unidad; padres corriendo para que sus hijos lleguen a tiempo a sus clases; burócratas hastiados checando su tarjeta para sentarse ocho horas más detrás de un escritorio; obreros yendo a cumplir su jornada mecánicamente; profesionistas haciendo cuentas para ver si va a ajustar su saldo para vivir y pagar impuestos; en fin, todos en aquello que cotidianamente les ocupa. Hay algo distinto: el país está roto. Hay una grieta enorme que lo surca de lado a lado de donde brota desencanto de crudeza e injusticia y que como basura pegada en el zapato llevamos para todos lados sin que nos importe.

Hemos pasado un tiempo muy rudo, el más fuerte desde cuando cobré interés por lo político en mi vida. Es cierto, nos hemos reído de los candidatos, sentido pena ajena por algunos, nos hemos indignado ínfimamente por debajo de lo que deberíamos por los 48 candidatos muertos a la fecha, no hemos hecho lo suficiente para valorar y ejercer nuestro poder en la democracia.

Estamos a tiempo. La imagen pesimista puede cambiar con la colaboración de todos, sin importar la camiseta que nos hayamos puesto. Tal vez la vayamos a regar. Tal vez no, depende de quiénes sean los que hayamos elegido para los diferentes cargos y su desempeño, no hay nada más impredecible que los seres humanos. Pero podemos seguir viviendo con lo nuestro, el día a día: el chile para sazonar los elotes; la taza donde sopeamos las conchas del panadero con el pan; el batazo sorprendente del jugador anónimo de las canchas de béisbol de Morales; el saludo inesperado y sonrisa del camionero cuando le pagamos; el cajero que nos atiende amablemente; el burócrata que nos aligera el trámite en lugar de complicarlo; quien nos cede el paso deteniendo su auto; el niño en la esquina a quien vemos reír pese a su circunstancia.

Nada de eso nos pueden quitar.

Han querido ensuciarnos la calle. Con mucha crueldad, con una saña indescriptible. Y aún así, seguimos caminando, al lado de todos los muertos del sistema, los 43, los 48, los 3, los más de doscientos mil. Caminamos por encima de quienes se están robando boletas y ponemos de tapete los 20 millones interceptados para el fraude. Nos movemos encima del precio del dólar y la gasolina; del salario mínimo y los impuestos. Nadie nos para.

Este domingo vamos a decidir, quienes lo hagamos tenemos el compromiso más fuerte en la historia electoral desde que tengo memoria. Siempre se habla de votar por el futuro, lo que vivirán nuestros hijos, tal vez ni veremos eso. En esta ocasión debemos votar por el presente, por resolver los problemas de hoy, frenar a sus causantes, detener en seco a los futuros parias de la política, combatir el sistema de partidos. Es hora de arreglar el presente porque no podemos dejar al destino la solución de nuestros errores, eso lo hicieron nuestros padres, nuestros abuelos y generaciones antes de ellos. Es momento de participar y creer en el poder que tenemos para cambiar las cosas, de dejar de ser lacayos de los gobernantes y hacerles sentir que sus patrones somos nosotros; de dejar de recibir dádivas huecas y corruptas que nada resuelven, de dejarnos llevar por quien nos da mendrugos o “roba menos que el otro”. Es momento de usar el voto como la solución más eficaz por ahora para decidir realmente a quién queremos nos represente, no quien nos mande, mandamos nosotros y solamente nosotros, hacérselo saber.

Es el momento de madurar como electorado, dejemos la ubre del gobierno, ya es tiempo. Quien gane en los diferentes puestos, de manera independiente a los colores de su partido, debe saber que estamos aquí para construir juntos, no para sí solos y para su santo, y si hacen eso, los vamos a detener en seco.

Yo también me imagino crudo, desconcertado y esperando que México gane el lunes 2 de julio. Y no me refiero a la selección de futbol, a la cual deseo el mayor de los éxitos, hablo de que México entero amanezca con paz, con una nueva esperanza, que nos enteremos que haya sido la elección con mayor participación de la historia y celebremos, defendamos, aprendamos a vivir haciendo legal el resultado. Y entonces respondamos a la pregunta inicial: yo recojo mi parte del tiradero, ayudo a los otros, construimos juntos.

También recomendamos: Scorsese machaca | Columna de Alex Valencia

Nota Anterior

#Rusia2018 | Día 15 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Siguiente Nota

El equipo de todos | Columna de Arturo Mena “Nefrox”