Las Maracas del ViejoPrincipales

¿Y dónde está María? Columna de Marco Martínez

LAS MARACAS DEL VIEJO.

Las imágenes, ya sean fijas o en movimiento, al ser difundidas quedan en el colectivo de la sociedad, las mismas han llegado a ser decisorias para cambiar el la percepción de un entorno social, ya sea para bien o para mal.

Esto viene en atención a un video que se está difundiendo en las redes sociales, del que se aprecia a elementos del Ejército Mexicano y de la Policía Federal, torturando a María, imágenes que fueron tomadas al parecer en el mes de Febrero del 2015, en Juchitán de Progreso, en el estado de Guerrero.

El video dado a conocer ha tenido un gran impacto ante la sociedad que tiene acceso a este tipo de medio de comunicación electrónica, toda vez que en el mismo se observa cómo se encontraba María amarrada, en el piso, siendo golpeada, vejada, humillada y torturada. No me logro imaginar su agonía con la bolsa de plástico sobre su cabeza (ni se lo deseo a nadie), ya que de ese acto realizado por elementos de Ejercito Mexicano y de la Policía Federal no se percibe piedad alguna, ni mucho menos un respeto a sus Derechos Humanos, consagrados en nuestra Carta Magna.

Qué tan grande sería el impacto mediático que el Gobierno Federal, por conducto de las instituciones que tienen el cargo de vigilar y dar seguridad a nosotros como ciudadanos, en un hecho histórico tuvieron que salir a pedir perdón: el General Cienfuegos en su calidad de Secretario de la Defensa Nacional, en un acto ante 25 mil miembros activos de las fuerzas armadas, en el emblemático campo militar número uno, mejor conocido como el campo Marte y el Comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, en un perdón realizado en esta Ciudad, en las instalaciones de la Academia Superior de la Policía Federal.

No quiero tener la percepción, de que ambas instituciones realizan un doble discurso, en el sentido que por un lado pide perdón y por otro lado fomentan este tipo de actividades, para dejar plasmado los testimonios de las personas a las que se investiga, o que las mismas fomentan este tipo de actividades dentro de la formación de sus elementos, en atención a esto me surgen varias preguntas; ¿Quién toma el video?, ¿fue un elemento de las fuerzas armadas?,

¿Quién le ordena que tome ese video?, ¿recibió la orden de un mando de las fuerzas federales?

Asimismo, no soy nadie para juzgar a los elementos del Ejército Mexicano, ni a los de la Policía Federal, ni mucho menos pienso exonerar, ni llamar a cuentas a María, ya que para eso existen Tribunales previamente establecidos, los cuales se rigen mediante procedimientos previamente establecidos, dentro de las normas que rigen el estado de Derecho, al que todos nos tenemos que sujetar, pero sí debe de ser de nuestro interés que cualquier autoridad respete a cada ciudadano, sea o no sea culpable. Si para los elementos de las fuerzas armadas María era una sospechosa, tuvieron que sujetarla a una investigación.

Ambas instituciones de seguridad, cuentan ante la sociedad mexicana con una gran aceptación y credibilidad, esto lo menciono ya que ahora es común en que la seguridad que deben de dar los Gobiernos Estatales y los Ayuntamientos, se le asigna a exmilitares o policías Federales en retiro, siendo esto ya un hecho común y que convalidamos los ciudadanos externando que nos encontramos mejor con ellos que con los mandos de los civiles.

A todo esto, es poco lo que se sabe de María, ¿por qué fue sujeta a una investigación?, ¿cómo va su proceso?, ¿por qué delitos se encuentra enfrentando una investigación previa?, o en su caso si se encuentra siendo juzgada en un proceso penal, si ya fue sentenciada, ¿para qué grupo del crimen organizado operaba?, en pocas palabras: ¿y dónde está María?

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