Columna de Adrián Ibelles

De vuelta a la escuela | Columna de Adrián Ibelles

Postales de viaje

Teníamos una lista, con demasiados artículos para una sola mochila, demasiados para ser cargados por un niño de primaria. Largas filas de objetos enlistados debían ser comprados en largas filas de las papelerías que apenas daban abasto a mamás desesperadas y papás al borde de la frustración. Familias que debían decidir entre salir de vacaciones o ahorrar para dotarse de uniformes, cuadernos, lápices y mochilas. La decisión era obvia, aunque no satisfactoria. 

De pronto veo atrás y le pierdo sentido. Los útiles acá no son obligatorios ni necesarios. Tampoco tendremos que ataviar a nuestro retoño con uniformes impolutos y el tradicional corte escolar.

Lo tradicional ya no es canon y eso me pone a pensar en lo importante de estar insatisfecho. Lo valioso de escuchar que tu hijo te diga que no le gusta algo, y buscar una alternativa. En este caso, todo el mérito es de Sandra, quien buscó hasta debajo de las piedras diferentes opciones para llenar ese vacío que crecía en Edu. Lo increíble es que hace falta un puñado de opciones y mucho valor para salvaguardar una decisión así, la de ser consecuente.

No sé cuántas veces me he jactado de ello, pero una de las mejores cosas que hemos encontrado en nuestro nuevo hogar es una escuela como Waldorf.

Es más, para este ciclo Edu no será el único que regrese a clases, y eso nos tiene igual de emocionados a los tres. Es un ciclo especial, por el arribo a un nuevo espacio físico de la escuela, una etapa especial de crecimiento de la comunidad que integra la escuela y porque hacemos realidad un sueño nuevo.

A partir de este curso Sandra y yo volveremos a un aula, para apoyar un proyecto piloto de Homeschooling, aportando nuestros pequeños conocimientos a un par de chicos de secundaria, cuyos padres escucharon la insatisfacción de sus hijos con las escuelas tradicionales y decidieron tomar cartas en el asunto.

Esa es la misión. Seguro encontraré un espacio para hablar de ello más adelante. Por ahora solo quería llegar a tocar ese punto, lo fascinante que es el encontrar esa dimensión alterna, donde los niños y los papás contamos los días para volver a la escuela, sin libretas forradas, mochilas de gran tonelaje y paradójicamente, de escasa utilidad.

Acá las ganas cuentan más que las formalidades.

Sigan en sintonía.

@Adrian_Ibelles 

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