#4 TiemposDeportesRudeza necesaria

Volver a El Paseo | Columna de El Mojado

Rudeza necesaria

El grito de “¡Óle!” salió fuerte desde mi pecho porque había estado contenido por mucho tiempo. Habían pasado dos años desde la última vez que visité la Plaza de Toros El Paseo y aunque sí asistí a corridas en Aguascalientes y Santa María del Río, volver a la Monumental Fermín Rivera fue especial.

Por eso, cuando salió al ruedo Diego Ventura a caballo, además de Enrique Ponce, Fermín Rivera y Sergio Flores, las emociones comenzaron a brotar. Empezó a sonar Cielo andaluz y el grito de “¡Óle!” que llevaba varios días cargándose salió libre.

Yo me liberé también. La visita del 2 de noviembre pasado a El Paseo, en pleno Día de Muertos, era la primera a esa plaza, en la que me fue inculcada esta afición, desde que en abril murió mi papá.

También se liberó Daniel, mi hermano, a quien, como a mi, la afición taurina le fue profesada desde muy pequeño y ya no la soltará.

Los siguientes óles fueron para Diego Ventura, el torero a caballo con tremendos caballos toreros que también llevó al punto más alto de la emoción a Ornella, mi novia. Su primer astado sirvió para hacer hervir la Plaza, pero Diego falló con la espada y tuvo que conformarse con los aplausos que ya había cosechado.

Pero en su segundo toro, su caballo Dólar robó el show, con varias suertes interesantes, que fueron premiados con un rabo, a mi gusto excesivo, pues con dos orejas habría bastado.

Enrique Ponce tuvo mala suerte en su lote. Al primer toro, el más entregado de los dos que lidió, logró sacarle varias tandas interesantes, muestra de por qué es figura del toreo desde hace unos 20 años. Después falló con la espada y se quedó sin orejas. Para su segundo toro, un burel que parecía no poder ofrecer demasiado, Ponce logró sacarle jugo, pero también fracasó a la hora de matar y solo obtuvo una salida al tercio.

Para Fermín Rivera, la noche del viernes pasado confirmó que es una figura de la tauromaquia, pero que su toreo, en un afán más propio que por agradar al público. Pero su toreo se acerca al toreo verdad y una buena estocada, a secas, cortó dos orejas.

El segundo toro volvió a mostrar la técnica de Fermín, pero un aviso por problemas al tirarse a matar evitó más premios para el potosino.

Sergio Flores está convertido en un torerazo, con enorme conexión con el público, pero pinchó en el último tercio de su primer toro y no pudo cortar orejas.

Para el segundo, su cercanía con la afición le dio un par de trofeos que muestran su gran crecimiento como matador.

Como cada vez, volver a la Monumental El Paseo es bueno, pero conocer gente nueva hizo especial esta ocasión. Gracias a Ornella por presentármelos y saludos a Alejandrina y a Ratón.

 

 

@RconRMacuarro

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