#4 TiemposColumna de Jorge Ramírez Pardo

… yo vengo a ofrecer mi corazón… ¡MÉXICO! | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Los terremotos son inspectores de la honestidad arquitectónica.

Juan Villoro, Colegio Nacional 

Ellos, los jóvenes, con mayor razón si viven en condiciones de pobreza y marginalidad, para los poderes que, ¿gobiernan?, suelen ser tipificados como delincuentes, son peligrosos.

Ellos no están en nómina ni eligieron el estado de descomposición, lo padecen y, sin embargo, con conciencia de merecerlo o no, tienen derechos.

Ellos, en el momento del horror, ni siquiera se preguntan si pueden o deben, ellos son los prioritarios e indispensables para salvar a México. Hay rescatistas de todas las edades y la experiencia encanecida cuenta, pero los jóvenes y su arrojo van por delante, aún con la vida en riesgo.

“¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón. Tanta sangre que se llevó el río… Yo vengo a ofrecer mi corazón.

Este sismo no sólo trajo destrucción de vidas y bienes, sino provocó también grandes cuarteaduras en el mundo de los suspirantes políticos. Debemos aprender de los excesos informativos cometidos estos días”.  Rayuela de La Jornada.

El Montaje Denominado “Frida Sofía”

Igual que se hizo un simulacro fársico luego del terremoto en 1985, cuando se inventó al niño “Monchito” a rescatar y nunca existió, este año Televisa, con la complicidad del oficial mayor la Secretaría de Marina, el Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, e impidiendo, incluso, la participación de otros rescatistas, se inventó un fantasma tragicómico de nombre niña Frida Sofía que nunca existió. Cuando la reportera Danielle Dithurbide de Televisa, último eslabón de la farsa, entre más hablaba, con un batidillo verbal, menos decía, la mentira estaba descubierta.

Aquí hay algunas reacciones al respecto:

  • La prensa de Estados Unidos se mofó (…), pero el diario The Washington Post fue más allá (…) y publica la nota del caso en la primera plana de su edición impresa de este viernes (22 de septiembre). Apro, Washington.
  • Si de verdad Televisa inventó el rescate de la niña Sofía, habría que luchar porque se le cancelara la concesión desde este mismo momento. Es una prueba de corrupción desmedida. José Enrique González Ruiz, politólogo.
  • Construir historias para ganar audiencia, no beneficia a ninguna televisora, tampoco controlar el manejo de un escenario para tomar decisiones de poder beneficia a ninguna secretaría de Estado… Julio Hernández, analista.

¿Cuántos terremotos son necesarios?

Hace 32 años, cuando el otro terremoto de dimensiones cuantitativas mayores asoló a la Ciudad de México, encontró a un país adormilado, más incomunicado y tan indolente como el actual. Resignado ante los excesos del poder. Entonces, al menos, cambió la geografía política de la capital del país. De filiación electoral preferente azul proclive al no cambio, se preferenció en lo inmediato al color amarillo, entonces tipificado como de izquierda (eso tan ambiguo y fragmentado).

Hoy, las muy desprestigiadas marcas políticas, todas menos una, negaron destinar parte de su multimillonario presupuesto a los mexicanos damnificados de este septiembre. “Es ilegal” espetaron.

Sólo una de las divisas con intenciones electorales, la más temida en este momento, ofreció 20% de apoyo tomado de su presupuesto electoral. Luego, la de ex carro completo, montada en la cresta de la oportunidad, ofreció el 25%. A lo que el hiper temido replicó, “voy por el 50% de apoyo que propone Elenita (Poniatowska), sujeto a decisión de asamblea”.

País surrealista, dijo André Breton. ¿Habrá querido decir miserable? Alguien corrigió luego y le llamó de expresión fantástica.

Octavio Paz fue más realista y nos calificó como traumados y arrastra complejos de resignación e inferioridad.

“Una tragedia de facetas múltiples, de las cuales una ha sido la del sismo en Ciudad de México y en estados cercanos a ella, no dejará indemne el aparato político, también agrietado y en riesgo de colapso”. Astillero.

¿Nos puede sacudir un terremoto?

En lo físico, ya vimos que sí nos desacomoda un sismo. Pero, en la consciencia, en el desmontaje de la corrupción institucionalizada que a mitad del lodazal todavía inventa Fridas Sofías, está por verse. La fuerza desculturizadora de la globalización, también remueve y copta voluntades.

Tiene la respuesta, que lo diga, el articulado circunstancial de voluntades que, una vez más rebasa al ejército, a la marina y a los que buscan la televisión como escenario. No ilusionarnos, esto puede ser efímero, aunque sea tan real. A ver cuánto duda la coyuntura y si es capaz de evolucionar hacia algo organizado, y si le dejan por la buena coptable o a metralla.

En este momento, la Plaza Fundadores de nuestra capital potosina, con su bullicio y dinámica, da muestra a escala nacional, de generosidad para acopio y entrega de apoyos materiales, sumado a una preocupación de que los poderes no roben o lucren, como esos bienes.

“Cuando los satélites no alcancen, yo vengo a ofrecer mi corazón. Y hablo de países y de esperanzas; hablo por la vida, hablo por la nada. Hablo de cambiar ésta, nuestra casa; de cambiarla por cambiar nomás… ¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”. Fito Páez.

… vengo a ofrecer mi corazón…, mi corazón, mis conocimientos, mi visión de futuro, el tiempo y la  pasión compartidos, la gana de reconstruir sin partidos políticos, des-gobiernos des-peñados. Juventud o senectud, pero cambiar el mundo. Construir en tono de re, fa, sol, la, si, do, mi.

Uno, dos, tres terremotos no bastan.

Jorge Ramírez Pardo, enredarteslp@hotmail.com, periodista y cinematografista por la UNAM, descreído pero muy guadalupano, puma de corazón y convicción. Al borde del subempleo crónico.

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