#4 TiemposColumna de Víctor Hernández

Una revisión de la segunda temporada de Stranger Things | Columna de Víctor Hernández

Serendipia

Cosas bien raras

Hace poco leía un artículo en facebook de esos que circulan para sacarle una sonrisa a la gente, que daba ideas de cómo sería la serie Stranger Things si fuera mexicana, la verdad es que me pareció bastante gracioso, sobre todo por las diferencias culturales que afectarían por completo la historia.

De entrada, no veo a ningún grupo de niños saliendo a altas horas de la noche por toda la ciudad sin que los roben, atropellen o algo peor, en México, honestamente es poco común que un niño se quede a dormir en casa de algún amigo (prácticamente todos los días), tampoco que se hagan fiestas de adolescentes sin que algún vecino se queje del ruido o esté espiando.

En fin, la policía tampoco se involucraría tanto, seguramente integrarían mal la carpeta de investigación, a tal grado que los malosos no tendrían que gastar en una campaña para no ser descubiertos, eso sí, tal vez Televisa aproveche para una transmisión especial en una zona muy alejada con gente que no sepa nada al respecto pero que se vea muy muy triste.

Pero dejando de lado estas diferencias culturales graciosas, me gustaría expresar el sentir una vez vista la segunda temporada completa, no se preocupe estimado lector, no pretendo dar spoilers, ha de saber usted que tampoco me gusta recibirlos. Sin embargo hay varios detalles que me parece justo abordar en este espacio.

Hay referencias de todo tipo durante la segunda temporada, al igual que en la primera, digo de todo tipo porque son referencias culturales, sociales, musicales, etcétera. Por ejemplo, a lo largo de la serie se escuchan varios temas emblemáticos de los años 80, incluso, hay un guiño muy peculiar de uno de los personajes nuevos hacia la icónica “It”, sin contar que en específico la serie es un gigantesco guiño a los textos de Stephen King, incluyendo la tipografía de los créditos, un grupo de niños que se enfrentan a algo tenebroso.

Ahora, con la fecha queda perfecto ya que en youtube abundan los tutoriales para disfraces de los personajes de la serie, incluso los mismos protagonistas hacen una caracterización muy buena de otro grupo icónico de luchadores contra lo paranormal.

Hay una parte en la historia en la que se trata de hacer público todo lo que acontece en Hawkins, que es la ciudad en donde los hechos ocurren, situación que se complica por tratarse de historias complejas y poco creíbles y seamos honestos, aunque los seres humanos, en particular los mexicanos, buscamos explicaciones mágicas a todo, cuando se trata de algo inexplicable buscamos la respuesta lógica más adecuada.

Es por eso que los personajes aplicaron una técnica muy socorrida por los medios mexicanos (menos La Orquesta), diluir la información, esto es, dar a conocer una parte de la verdad un poco alterada de tal manera que no sea tan ajena al imaginario social y que pueda ser aceptado como algo verdadero.

También se dice que una parte de la historia está basada en hechos reales, esto fue reflejado en las dos temporadas, por los experimentos hechos a niñas para potenciar ciertas habilidades extrasensoriales. Bueno pues estos desagradables experimentos sí fueron realizados en el pasado para desarrollar armas que fueran necesarias durante la guerra. En este sentido, creo que posiblemente en alguna parte del mundo se siga experimentando con seres humanos sin que nos demos cuenta.

Como sea, la segunda temporada no es tan buena como la primera, aunque definitivamente no es mala, considero que en dos sesiones se puede ver sin problemas, algunas personas dicen que existe un capítulo de relleno, pero considero que es esencial para determinar el carácter de uno de los personajes más queridos, Jane y fortalecer su relación con Hooper.

Esta serie en general siempre me llamó la atención, siendo el regreso oficial al estrellato de Winona Ryder y el minucioso trabajo de ambientación por parte de la producción, además que retoma esas historias interesantes que fueron tan populares en los años 80, la excelente musicalización, efectos básicos pero efectivos y el indiscutible talento de ese grupo de niños.

@MrVictorHdz

También recomendamos: ¿Adicción al celular? | Columna de Víctor Hernández

Nota Anterior

Entre ironías, Enrique Galindo deja entrever su futuro en la política

Siguiente Nota

¡Que salte el Capitán! | Columna de Arturo Mena “Nefrox”