#4 TiemposMosaico de plumas

Una relación tóxica con grado | Columna de Andrea Lárraga

Mosaico de plumas

 

Escribir una tesis es el martirio de cualquier estudiante, pero también representa el triunfo frente a la procrastinación. El mal del estudiante del siglo veintiuno. Escribir una tesis es como entrar en una relación amorosa. El primer paso es la atracción física, así como uno se enamora de las personas por su belleza o ese “no sé qué” que nos hace sentir la necesidad inmediata de preservar la humanidad. Así pasa con la elección del tema. Durante nuestro tiempo de estudiantes conoceremos cientos de temas y autores, pero sólo unos cuantos nos harán pensar que queremos dedicar nuestra vida a ese conocimiento. Es probable que nos enamoremos de la manera de narrar de Jorge Luis Borges o la coherencia cuántica macroscópica sea nuestro candidato ideal para compartir noche tras noche hasta recibir el grado. Posteriormente del período de atracción física, vendrá el cortejo o el estado de la cuestión. Deambularemos por los pasillos de las bibliotecas, navegaremos en repositorios y recibiremos consejos de nuestro asesor del amor (el director de tesis) para saber cuál es la mejor manera de entrar en las profundidades del amado tema.

Después de firmar nuestro contrato de matrimonio o la carta de dirección de tema, ya no hay marcha atrás, (a menos que, quieras tener un divorcio académico, lo cual implicará un desgaste entre tu director de tesis, la secretaría académica y tú) has decidido compartir buena parte de tu vida a ese tema: los narcocorridos de Jenni Rivera te acompañarán hasta el día que tu madre cuelgue el título en la sala de la casa. Puede ser que ese tiempo lo postergues para toda tu vida, si decides convertirte en la vaca sagrada de lo estudios Jeniirivescos.  

La escritura de la tesis se convertirá en ese matrimonio aburrido, el que tantas veces viste con tu tío y tu tía. Donde lo más divertido eran los chismes que contaban sus hermanas sobre las infidelidades de ambos. Porque claro, la fidelidad se pondrá en tela de juicio cuando conozcas nuevos temas y el café ya no sea suficiente para mantener viva la llama de conocimiento en las madrugadas. Empezarás a hacerle ojitos a los temas nuevos de clases. Te preguntarás ¿Por qué no elegiste al Kommander en lugar de Jenni Rivera? O quizá, te enteres que hay proyectos financiados por el gobierno, mientras tú sobrevives con 200 pesos semanales que se van en las copias que te pide tu tesis. Te cuestionarás si estás en el lugar correcto. Al igual que las dudas sobre la orientación sexual, surgieran titubeos sobre la elección de la profesión. ¿Puede ser un gran químico, pero nunca lo probé? No te apures, las dudas se disiparán como avances en la tesis.

No todo será tan triste y malo. Habrá grandes momentos de felicidad con tu tesis. Sentirás un par de orgasmos en cada capítulo terminado y aprobado por tu director de tesis. ¡Disfrútalos!, porque serán más malos momentos que buenos. No solo las noches de fiesta con los amigos se sacrificarán por tu tesis. También tu relación familiar. Al igual que una novia psicópata, la tesis te controlará tu tiempo, tus días y hasta tus relaciones personales. Tu familia no comprenderá tu amor por esa investigación. No entenderá porque disfrutas estar con ella, en lugar de ayudar a tu madre con el super. No te alarmes si pierdes un par de amistades por la tesis. Ellos regresarán al finalizar tu relación tóxica.

Después de meses encerrado con ella, volverás a ver la luz con la creación del documento: Tesis final-final para impresión-esta es la buena.docx.

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