#4 TiemposSan Luis en su historia

Una negra sorpresa | Columna de Ricardo García López

San Luis en su historia

Don Primo Feliciano Velásquez en su Historia de San Luis Potosí afirma que hubo esclavos prófugos de otros estados que se refugiaron en el nuestro y fueron amparados por don Ildefonso Díaz de León, gobernador en 1827, quien pidió a los gobernadores respectivos, noticia de los dueños y sus títulos de propiedad y el precio que se debía satisfacer por cada uno de ellos[1]. Alguno podría pensar que este comentario del historiador Velásquez sobre la actuación del gobernador fue inventado, o magnificado para mitificar y sacralizar la figura de Díaz de León, pero este argumento queda deshecho con el siguiente documento del doctor Alfonso Martínez Rosales, que reproducimos literalmente, y que funciona como prueba contundente de que el decreto no quedó en buenas intenciones, sino que se estaba cumpliendo al pié de la letra.

“… por olvido criminal, ni en San Luis Potosí ni en todo México el derecho de la libertad se apoderó de todos los espíritus al consumarse la Independencia en 1821. Increíblemente, debieron pasar todavía ocho largos años para que en todo México fuera abatida toda aquella trágica figura jurídica [se está refiriendo a la esclavitud] con sus terribles consecuencias reales.” Fue hasta 1829 cuando el Supremo Gobierno General de la República la abolió.

Pero, felizmente, en San Luis Potosí, el Congreso del Estado la abolió antes. En efecto, el 29 de agosto de 1827 expidió un decreto de 9 artículos por los que abolió la esclavitud en todo el estado de San Luis Potosí, a fin de conmemorar dignamente el 16 de septiembre y honrar la memoria del Sr. Cura don Miguel Hidalgo y Costilla.

Los ayuntamientos fueron habilitados para ejecutar el cumplimiento de la ley, a cuenta de la hacienda pública. El goce de la libertad sería a partir precisamente, del día 16. Pero a mi parecer, uno de los más hermosos artículos fue el noveno que a la letra decía: “Desde el 16 de septiembre del presente año en adelante, todo el que pise el territorio del Estado siendo esclavo, queda libre”.

El vicegobernador del Estado. José Eulogio Estnaurrizar publicó el decreto No. 49 del día 31 de agosto de 1827. Importa hacer notar que el 25 de marzo de 1827 había sido electo gobernador del Estado el Lic. Ildefonso Díaz de León con Esnaurrizar por Vicegobernador. El 31 inmediato el Congreso negó licencia a don Ildefonso para salir de la ciudad o del Estado a tomar baños medicinales. Y el 7 de junio le otorgó permiso para dejar el gobierno en manos de don Eulogio a fin de que reparara su quebrantada salud. Esto es, que don Ildefonso dejó el gobierno entonces y que fue hasta el 19 de septiembre en que comunicaba haber recuperado su salud y haber resuelto tomar el mando.

Aunque consta que no se desatendió del todo de los asuntos del gobierno, y que gran influjo debió tener, no fue de don Ildefonso todo el mérito de la abolición de los esclavos en San Luis Potosí, como hasta hoy se ha dicho, sino que lo comparte con don Eulogio y con los miembros del Congreso Estatal, y quizá otras personas interesadas en ello e ignoradas que pusieron empeño en ello.

Con fundamento pues en tan precioso artículo noveno, citado arriba, San Luis Potosí, se convirtió en tierra de libertad. El gozo del potosino que por mucho tiempo se ausenta de su tierra es probablemente menor del que se reflejó en las pupilas de los esclavos que huyeron de los estados circunvecinos para pisar tierra potosina y lograr con ello su libertad. Difícilmente podría compararse esta situación con otras.

…recurriendo a Manuel Muro, éste nos dice que en enero de 1828 llegaron a San Luis Potosí, huyendo de sus amos Miguel y Melchor Sánchez Navarro, estantes en la citada Villa de Santa Rosa, Cosme Cervantes, Francisco Núñez y José Ubaldo Díaz, éste de 17 años de edad; que fueron liberados otros cuatro esclavos de Sánchez Navarro, y que en su tiempo existían en el archivo de gobierno, no dice cuál archivo, “Otros expedientes de esclavos prófugos de los Estados de Nuevo León, Durango y Guanajuato” (Manuel Muro: Historia de San Luis Potosí, San Luis Potosí, 1829, tI, pp. 461, 463 y 467).

Es bien sabido que en 1810 había dado el Sr. Cura don Miguel Hidalgo y Costilla al intendente nombrado por él en Michoacán instrucciones precisas para que aboliera la esclavitud, como en efecto lo decretó. Y el mismo Padre de la Patria, después, pero en el mismo año, la abolió por decreto en Guadalajara. Pero tan justas disposiciones no tuvieron a largo plazo el efecto deseado. Por ello fue necesario que decretaran nuevamente la abolición en San Luis Potosí y en todo el país.

… además de la gloria justa de haber liberado a los esclavos, cabe a San Luis Potosí, la de liberarlos antes que el gobierno del centro; que entonces, como en otras ocasiones San Luis Potosí, fue una auténtica tierra de libertad para los esclavos que llegaron de fuera, ansiosos de pisar nuestro suelo para lograr por ese sólo hecho su libertad; y que en nuestro siglo de libertades sigue siendo válida la sentencia popular de que la libertad es amada porque hasta pintada es bella, por lo cual tenemos el deber de abatir cualquier expresión “moderna de esclavitud, por mínima que sea[2].

Si don Ildefonso Díaz de León merece ser honrado por su buen desempeño como primer gobernador constitucional del Estado, doblemente lo merece por este decreto que dio la libertad a hombres y mujeres sometidos, las más de las veces, a regímenes impíos.

En virtud de la ley libertaria del Señor Díaz de León, San Luis Potosí fue, entonces, el centro de atracción de todos aquellos seres humanos sometidos a la esclavitud que habitaban  en la República Mexicana y de los de allende las fronteras que vieron la posibilidad de alcanzar este beneficio. De este fenómeno de inmigración resultó que la población potosina criolla, mestiza y blanca, absorbió, al correr de los años, a todos los inmigrantes negros, produciéndose así un nuevo mestizaje.

Por ello, todos aquellos potosinos nacidos en este suelo y cuyos antepasados tienen también aquí sus orígenes, si pretenden formar su árbol genealógico, no deben extrañarse de encontrar entre sus abuelos o tatarabuelos, a una persona de color. Si son personas equilibradas y sensatas, esto no los afectará en lo más mínimo, pero si se han dejado influenciar por las torpes ideas racistas, entonces, como dijo don Miguel de Cervantes en El Quijote de la Mancha: “más vale no menealle” porque cuando menos lo piensen, pueden encontrarse con una negra sorpresa.

 

[1] FELICIANO Velázquez Primo, Historia de San Luis Potosí, Archivo Histórico del Estado, Academia de Historia Potosína, San Luis Potosí, México, 1982 p. 155

[2] MARTINEZ, Rosales Alfonso Dr. San Luis Potosí, Tierra de Libertad, en  Boletín Cultural Radio Universidad E.X.E.X.Q, San Luis Potosí, S:L.P. V época No.14 oct. 1981 pp. 3, 4 y 5.

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