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Una mala portera que no querían quitar de la portería | Columna de Alma Barajas

Capitana #13

Entrada la noche, bueno casi madrugada, no había tiendas dónde comprar aguacate. ¿Qué pasaría si esa torta de aguacate no tiene más que un poco de aguacate con jamón? ¿Sería como las quesadillas sin queso? Una pregunta más que entra al mundo inmortal de las cuestiones sin respuestas para mí. Había prometido llevarla y si no, me tocaría ser portera y no jugar en mi típica posición.

Lo había olvidado por completo, ese partido era crucial para demostrar mi capacidad frente a las rivales. No se pudo. La torta la hice de jamón y sin aguacate y, bueno, fui portera. El problema radica en que obviamente perdimos como 20 a 0, y aún así no me quitaron los guantes.

Y aquí les pregunto, ¿es raro encontrar a mujeres dispuestas a dar todo en la portería? No, no es raro, porque sí hay muchas, el problema es la calidad que ofrecen, no todo se trata de tener corazón, seamos sinceros y, posiblemente, un poco radicales. El futbol femenil debe lucir con fuerza, no por nada sigue oculto bajo los tachones de los varones, es triste ver todo el talento femenil dentro del futbol y ver cómo lo único que señalan es el corazón de la mala futbolista, que no busca ser mala, solo quiere divertirse jugando al futbol.

Porque sí, conozco mujeres que desde niñas pagaban sus escuelas o sus entrenadores y nunca pudieron recibir un balón como cualquier otro jugador con el mínimo de conocimiento lo hubiese hecho, eran malas con los pies, en el deporte, pero tenían un corazón inmenso, y eso también se valoraba claro, aunque no lo era todo al competir. Por lo menos eso pensaba hasta hace unos años, que fui portera y vi que, en realidad me estaban dejando en esa posición para pasarla bien, yo era su payaso, y vaya que la pasaron bien.

Bueno, he escuchado hablar ya en infinidad de ocasiones sobre la desigualdad que hay en el deporte femenil comparado con el varonil, igual me he dado cuenta cada vez más que (será que soy mujer), las mujeres disfrutan mucho más el futbol que los hombres, sin generalizar claro, hablo de mi contexto.

No he podido ir a ver partidos mixtos, pero, las exigencias, los gritos, las peleas, en encuentros varoniles son más hostiles de lo normal, con las mujeres es más agresivo desde el punto de vista verbal, pero siempre respondemos en la cancha. Justo me pasó el fin pasado, niñas muy malas para el fut, agrediendo a mi equipo con palabras cero deportivas, supieron perder e irse con dignidad después de sus agresiones.

Fui portera, muy mala portera, pero lo disfruté al cien, después subí al camión y vi con minifalda a un amigo tirándole cloro a una señora que traía las piernas abiertas y que ocupaba mucho espacio vital dentro de ese autobús. Me acerqué a él, mientras procesaba toda la información que le diría y qué escribiré la próxima vez.

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