Balcón Vacío

Un patrono apropiado | Columna de Alex Valencia

Alex Valencia

El 25 de agosto de 1270, rodeado de un ejército de infestados, inundado en sus propias deposiciones a causa de la disentería, con el peso del fracaso absoluto de la penúltima cruzada y lejos de su hogar, falleció Luis IX, piadoso rey canonizado en 1297 y elegido por el virrey don Luis de Velasco y Castilla como patrono del pueblo asentado en torno a las minas de oro y plata de la región hoy conocida como Cerro de San Pedro.

A partir de entonces, la fecha de muerte de San Luis rey de Francia es conmemorada con fiesta en esta zona geográfica con forma de perrito Ferrioni delimitada por cuestiones políticas en la cual nos tocó nacer y vivir. Es el día en el cual los bribones a quienes hemos facultado voluntariamente como  representantes de las necesidades que tenemos como sociedad y quienes las relegan de sus intereses personales y partidos, emiten discursos profundos en torno a la potosineidad; ese conjunto de elementos materiales y espirituales que debieran hacernos sentir parte de un grupo social específico y delimitado. Ahora recordando, creo nunca he estado un 25 de agosto en otro municipio fuera de la capital. ¿Se celebrará de igual manera al rubio Luis noveno en Santo Domingo, Guadalcázar, San Nicolás Tolentino o Tierra Nueva? ¿Cuál es la vinculación de nuestros coterráneos con la capital potosina?

Nada más para nombrar la situación a partir de las grandes cabeceras; los de Matehuala y aledaños se sienten neoleonenses; los huastecos, autónomos; los de la zona media, huastecos y los de la zona centro, en este momento específico, gallardistas amarillocomecuandohay.

Estatuas Vivientes

Las delimitaciones sociogeográficas se realizan a partir de acuerdos políticos, pero los sentimientos de los grupos sociales modifican tal estructura naturalmente. Eso si, nunca, de ninguna manera, escaparán a los rasgos genéticos del pasado. Y al parecer, como dicen los aficionados a creencias no científicas, el nombre determina el futuro.

Luis IX fue también conocido como Ludovico; homónimo de Ludovico P. Luche, el familiar y socialmente castrado personaje interpretado por Eugenio Derbéz (cuya madre fue potosina) en la serie televisiva La Familia P.Luche, un personaje que la siempre muy seria y precisa Wikipedia describe así: “Ludovico Pérez Peluche es el padre de familia. Es un hombre descarado, cínico y tonto, que en la mayoría de las ocasiones se muestra tranquilo; sólo algunas veces suele volverse agresivo, sobre todo en las discusiones con su pareja.” Mexicano pues, potosino pues.

Por aquí pasaron los Huachichiles, el Pueblo rojo, guerrero, orgulloso, que resistió los embates de la colonización y se confrontó con tlaxcaltecas, tarascos, zacatecas-chichimecas y pames traídos a la región en tanto los naturales huachichiles se mostraban imposibles de amaestrar para cumplir las labores que la colonia demandaba. Las personas libres no tenían cabida en su espacio, pero ese espíritu se fue debilitando con los siglos, en las luchas democráticas del pueblo potosino, particularmente acompañando al Dr. Salvador Nava en las distintas etapas de su lucha política, desde 1958 hasta la “Marcha por la dignidad” de 1991, después de ello no hemos sido más que comparsas a los cuales Miguel Caldera no hubiera batallado para pacificar.

San Luis rey fue criado bajo las enseñanzas del cristianismo católico más acendrado; educado en la fe por su madre, el muchacho se destrampaba los viernes con sesiones de auto flagelación o bien se sacrificaba a compartir el pan y la sal con mendigos y leprosos. El paralelismo con la actualidad es soprendente; de la pasión cuasi anacoreta franciscana de don Luis podemos ver reflejo en el actual arzobispo local Jesús Carlos Cabrero Romero, tan cercano a sus fieles siempre y cuando se sienten en mesas de Plaza San Luis para arriba y de su consigliere, digo, consejero; el mínimo y dulce Jesús Priego Rivera, vocero de la iglesia católica y siempre preocupado por el bienestar derechista y conservador de su rebaño, tal como lo hubiese deseado San Luis rey.

El mencionado santo, rey y regente francés tuvo a bien vencer a sus oponentes en Taillebourg y la segunda guerra de los Barones, con lo cual pacificó parte de Europa e instituyó un periodo de paz y prosperidad de casi 30 años, tal como se ha vivido desde los gobiernos de Gonzalo Martínez Corbalá; Teófilo Torres Corzo; Horacio Sánchez Unzueta, Fernando Silva Nieto; Tata Marcelo de los Santos; el inefable Fernando Toranzo y el primo corridore Juan Manuel Carreras, apóstoles de la democracia legada en este San Luis de la Patria por tantos potosinos ilustres y recabada en los próceres mencionados en un sinfín de historias cuyo culmen podemos ver actualmente en el cerco agropecuario que rodea cotidianamente las entradas a Palacio de Gobierno; la civilidad ante todo.

En 1250, durante la séptima cruzada, Luis IX fue apresado y posteriormente liberado tras el pago de un fuerte rescate. Espiritual y guerrero, sigue inspirando a gobernantes y gobernados de la región cuyo nombre mezcla su santidad con lo próspero de las minas del Potosí, en Bolivia; por ello el escudo local se reviste de campos de azul y oro adornados por lingotes de oro y plata en los costados y la imagen de San Luis al centro, sosteniendo la Santa Cruz sobre el Cerro de San Pedro, hoy tan mítico como la santidad del personaje tras la destrucción sufrida a causa de las actividades de la minera canadiense San Xavier.

Pero es día de fiesta. Apropiémonos de eso en la plaza principal de la ciudad o las instalaciones de la Feria Nacional Potosina -después de haber cubierto los cargos indispensables antes de entrar al cacaraqueado evento mayor de la zona- con todo y los populacheros festivales convocados por el ayuntamiento comandado por el ínclito don Ricardo amarrillonomepongoamarilloesmicolor Gallardo, prócer y mártir de las andanza de una sociedad dispersa y líquida cuya necesidad de reconocimiento como identidad unitaria es tan indispensable y lógica como los movimientos intestinales del patrono local, agotado en un continente ajeno tal cual nos hallamos  ahora frente a la desolación de un corredor voluntaria y nefastamente ciego y pollos con complejo de águila que nunca van a volar más de dos metros en el corral.

Feliz día de San Luis Rey.

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