#4 TiemposColumna de Víctor Hernández

Uber, de héroe a víctima | Columna de Víctor Hernández

Serendipia

A pesar de las cacerías, llegó para quedarse.

Habrá notado, estimado lector, que varios de los textos los he dedicado a esa hermosa aplicación que vino a ayudar al sistema de transporte en San Luis Potosí. Y hay que dejarlo claro, en definitiva los potosinos tenemos demasiados problemas en cuanto a trasladarnos por varios motivos.

Para empezar, la ciudad está muy mal trazada, a pesar de que los primeros vehículos llegaron al país desde 1903, en pleno 2018 los potosinos seguimos con calles hechas para carretas. Otro problema recurrente en nuestra bella ciudad es el crecimiento descontrolado de escuelas y jardines de niños colocados estratégicamente en las mismas dos cuadras, situación que hace complicado el tránsito en San Luis.

Finalmente, también contamos con un sistema único de transporte público, es cierto, los autobuses urbanos son de los más nuevos que he visto (en México, claro), sin embargo, ya hay algunos que requieren un buen ajuste, digo, ya que se autorizan aumentos en las tarifas, no está de más aumentar las mejoras, mínimo que les aprieten las tuercas a los asientos, luego va uno viajando en 4DX.

En el caso del servicio de Taxi, le comparto solo algunas de mis experiencias. En tres ocasiones me he topado con conductores que se encuentran en estado inconveniente y por inconveniente me refiero a “marihuanos”; uno de ellos con un problema en la puerta de su unidad ya que era necesario cerrarla con mucha fuerza, eso sin contar que tomó el Río Santiago a 140 kilómetros por hora. Sobra decir que la vida de quien le escribe estuvo en riesgo, afortunadamente no pasó a mayores y lo puedo contar como una graciosa anécdota.

Honestamente, mis experiencias con los conductores de Taxi no son nada si las comparamos con aquellas que involucran acoso sexual, agresiones o robos, situaciones que son parte del día a día en San Luis Potosí y en muchos otros lugares.

Con ese contexto de inseguridad, además de la pésima calidad del servicio y de las condiciones técnicas de las unidades, ciertamente la llegada de Uber a San Luis Potosí fue una gran ayuda. Así es que, por favor, seamos honestos y aceptemos que cuando un producto o servicio nuevo llega a cualquier lugar a resolver un problema tan grave como el que se tiene aquí y sobre todo con la gran aceptación por parte de los usuarios, lo más inteligente es aceptar y apoyar a la empresa que presta el servicio.

Claro, eso sería en un mundo ideal en el que ningún funcionario tuviera intereses personales en la existencia de un servicio deficiente y que deje grandes ganancias, es por ello el constante interés en echar a Uber de la entidad. No hay que ser un experto para darse cuenta que se mueve mucho dinero y que hay una necesidad explícita de sacar a la competencia.

Por otro lado, creo que la aplicación ha bajado constantemente su calidad, hemos pasado por al menos dos actualizaciones de software que han afectado la eficacia de la aplicación y es bastante claro que los sistemas de mapas y geolocalización pueden tener fallas. Además de eso, ya todo mundo puede ser conductor de Uber y de hecho, la situación laboral y económica del estado, propicia que la tendencia sea a tener un segundo empleo como Uber, pero de seguir así encontraremos la misma problemática que tienen por ejemplo los negocios en red o en pirámide, ¿qué pasa cuando todos los que conocemos se dedican a lo mismo? Ok, tal vez eso nunca pase, pero es lógico pensar que en algún momento la oferta supere la demanda y deje de ser un negocio rentable.

En otro contexto hay que analizar el servicio, francamente ya comienza a ser deficiente. La amabilidad que caracterizaba a los conductores en un comienzo se ha perdido por completo. No refiero a los dulces ni a las botellitas con agua, tal cual me refiero a las “mañas” que los conductores han encontrado para tener una lanita extra, como esperar a que aparezca la “tarifa dinámica” o cancelar los viajes que descubren serán pagados con tarjeta de crédito o débito. En ocasiones, es hasta el cuarto conductor que logro concretar un viaje y todo porque los conductores prefieren realizar servicios con pago en efectivo.

En fin, el hecho de que la calidad del servicio haya bajado o que existan intereses económicos por parte de los dueños de las concesiones, no da derecho a ningún vándalo de causar destrozos en los vehículos ni a amedrentar a los conductores, mucho menos que las autoridades sirvan de cazadores al servicio de particulares. Ayer regresaron las famosas “cacerías” y aunque se hayan establecido las reglas del juego, jamás se justifica que para ejercer la ley se tenga que llegar al abuso o la intimidación.

Las situación está lejos de ser grave y creo que el servicio ya forma parte de la vida de los potosinos, de tal manera que veo difícil su salida de San Luis Potosí, ¿será entonces que alguien los quiere amedrentar solo por una tajada del pastel? Llámeme mal pensado, pero creo que por ahí va la cosa, ¿usted qué opina?

@MrVictorHdz 

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