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TRI-polaridad | Columna de Emmanuel Gallegos

Gambeta

 

Cuando se anunció la mini gira europea de la selección mexicana se cumplió uno de los mejores caprichos que todos los amantes del futbol pudieran pedir: ver a la selección mexicana enfrentar a potencias (o contendientes) rumbo al Mundial de Rusia 2018. Es grato por fin ver que la selección salió de la parsimonia y la comodidad de enfrentar a selecciones de medio pelo (de todos los rincones del mundo) en los partidos “moleros” que tiene cada quince días en territorio norteamericano. Es bueno llenar las arcas de la federación para pagar la luz, el agua, ¿la renta? o en cualquiera que sea la cosa que se usa todo el dinero que ganan, pero también funciona cuando se organizan giras como las del pasado fin e inicio de semana y se preocupan por buscar partidos que aporten en lo futbolístico.

Ahora, los resultados de dicha gira pueden ser tan positivos como negativos. Como es bien sabido, en el futbol se puede ganar, empatar o perder, pero las formas en las que se hace son las que terminan importando al final (al menos para los no resultadistas). Sin importar qué tipo de partido sea (Eliminatoria, Mundial, Copa Oro, Amistoso) no sabemos qué TRI vamos a ver cuando juegan el partido: el que le ganó la Confederaciones a Brasil en el 99, los que ganaron 5-1 a Haití pero no calificaron a los Olímpicos de Pekín en 2008, los que le iban ganando a Holanda y jugando un partido redondo, pero que al final “cruzazulearon” (se siente bien mencionar ese adjetivo) en el Mundial de Brasil o finalmente (y el más vergonzoso) cuando fue apabullado y exhibido ante Chile en Copa Oro cayendo 7-0.

Pues bien, México empató a 3 goles en su primer partido ante Bélgica mostrando un desempeño más que aceptable (por lo menos dos o tres jugadores en particular pueden sobresalir). Con una defensa que ha repetido en el once titular en más de una ocasión (raro para la forma de dirigir de Juan “Cambios” Osorio), pero que se ve débil y da unas facilidades para permitir los embates del enemigo, convirtiendo así a Ochoa en la víctima perfecta de los gatilleros rivales (no es hacerlo una víctima, pero “si no ayudan al menos no estorben”). Y no es únicamente culpa de los jugadores, si se siguen improvisando posiciones y alineando gente sin ritmo, es obvio que no hay entendimiento en la zona defensiva, no hay coberturas, y eso en los partidos importantes te termina matando. “Chucky” Lozano dio muestra del nivel que ha ido alcanzando gracias a su madurez y trabajo en el PSV, él puede comer aparte (por ahora).

Para su segundo partido ante Polonia, nuevamente pudimos ver cambios significativos en la alineación (tanto por decisión técnica como obligadas por las lesiones). Volviendo a la normalidad se improvisó con un medio campo con Reyes incluido; en la defensa se puso a los jugadores con los que se contaba, sin ser precisamente los mejores, aun no entiendo qué hace alguien como Gallardo en las convocatorias y Hugo Ayala cumple (con Tigres), pero para mí no es material de selección. Pese a todas las decisiones que parece se toman para perjudicar a la Selección Mexicana, se tuvo una participación nuevamente digna en el partido de hoy lunes, se consiguió ganarle por tercera ocasión en toda la historia a un equipo que se ubica en el ranking 10 de la FIFA, gracias a una gran definición de parte de Jiménez (yo me pregunto, ¿y el “Chichadios”?

¿Qué Tri es el que vamos a ver el Mundial?, es una pregunta fácil de responder, pero igual de fácil equivocarse. Yo no espero que este TRI juegue mejor que el de La Volpe, pero tampoco que haga el ridículo como el del “Pentapichichi”. Dudo que esté tan cerca de tocar la gloria como le fue con Holanda, pero tampoco será arrastrado en la mugre como con Chile. Irá al Mundial y será considerado como un rival importante, pero al final la única verdad que prevalecerá es que: no pasará de tener los pies arriba y las cabezas abajo. Sin idea de cómo pararse en el campo, con jugadores improvisados en diversas posiciones, llamados de futbolistas que no tienen el nivel para representar al futbol mexicano, que ilusiona (como en la gira) pero al final se desvanece y con un técnico que se morirá con la suya y terminará matando con esto a la mal llamada “generación de oro”.

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