ContrapuntoPrincipales

Todo es cultura. Columna de León García Lam

CONTRAPUNTO.

Antecedentes. Cito aquí primero el suceso de un par de diputados que contentísimos le preguntan en comparecencia al secretario de cultura si los Tigres del Norte son cultura, refiriéndose a la gorra que portaba uno de ellos. “Todo es cultura”, les respondió. (Sí, incluso los Tigres del Norte). El segundo suceso que quiero traer a colación refiere a la reciente decisión gallardista de integrar la Subdirección Municipal de Cultura a la Dirección de Turismo. El tercer elemento es el “éxito” de la Feria Nacional de la Enchilada.

La decisión de integrar Cultura a Turismo no tiene nada de extraño. Era casi predecible. Mire usted: algo similar ocurrió en el nivel federal cuando se creó la actual Secretaría de Cultura y se le separó de la legendaria SEP. Allá en el supramundo federal se crea separándose y aquí en el orden terrenal y municipal se elimina integrándose a turismo. Ambas decisiones son producto del mismo desprecio que el sector público siente por el campo de la cultura y lo fácil que se resuelven los problemas de la agenda cultural con “ingeniería” y “administración” públicas.

La cultura no va a desaparecer. Afortunadamente la cultura no depende de secretarías, legislaturas o administraciones municipales con o sin “gallardía”. ¿Qué conmociones va a causar esta decisión? ¿Cuántos cismas provocará la caída de tan importante dependencia? En realidad, ninguna. Al contrario, siendo honestos, la desaparición de esa oficina beneficia mucho a la cultura potosina porque así se evitarán por lo menos un buen conjunto de torpezas gubernamentales (como olvidar el aniversario de la fundación de la Ciudad o la organización de un festival como el soledense). Lo anterior demuestra que para mantener el estado de las cosas como están, pues no se requiere de una dependencia de cultura. Lleve esta misma reflexión al Congreso del Estado y se dará usted cuenta que podríamos vivir perfectamente bien sin diputados; y para organizar un espectáculo como la Feria de la Enchilada, pues no se requiere de ningún aparato cultural.

El “éxito” de la “Feria Nacional de la Enchilada” pone en evidencia el fracaso de la política cultural en San Luis Potosí: No hay ningún logro en abarrotar una plaza con espectáculos que por sí mismos llenan auditorios con boletos pagados y no debiera celebrarse el despilfarro de los recursos públicos (pues esos grupos no cobran barato) como inversión “cultural”.

La misión de un organismo público de cultura, entre otras, es el procurar que los bienes culturales lleguen a todos (y no solo a las clases privilegiadas de siempre). Efectivamente, agrupaciones como los Tigres del Norte, Pesado, Ángeles Azules y otros similares, son manifestaciones de la cultura, pero están muy lejos de ser bienes de la cultura. Los bienes de la cultura –incluso los populares– solo son gozados por unos cuantos. Satisfacer a las masas resulta ser relativamente sencillo y electoramente redituable; a largo plazo se controla mejor a la población masificada que se regodea en su falta de referentes y en la digestión hambrienta de lo común y lo fácil. La misión de una oficina gubermental de cultura es el promover en la población gustos no adquiridos (lo que llaman “formación de públicos”); dar a conocer manifestaciones culturales valiosas; y hacer lo posible por mantener vivos los significados culturales propios. Esto es más o menos lo opuesto al éxito de la Feria de la Enchilada o la próxima festividad lamentablemente llamada “Feria de la Cantera”.

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