#4 TiemposColumna de Jorge Ramírez Pardo

Toc toc, señores gobernador y secretario de Cultura… a desmontar la flema | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Han distinguido durante 3 años en San Luis Potosí al binomio gobernador-titular de Cultura, la debilidad de mando y escaso tino para tomar decisiones en tiempo y forma.

Cuando iniciaron gestión, hubo una expectativa favorable hacia ellos. Solo eso y entonces. Para la comunidad del sector artístico/cultural hubo entonces una reunión en el Museo de escultura.

Durante ese evento, la primer hora de espera fue de corrillos de charla y convivencia, cuál más cuál menos, se percibía y dialogaba en un tono prospectivo, esto es, se apostaba a que las tendencias en picada de la administración anterior podrían revertir. El tiempo ha dicho y fuerte: aquello fue un espejismo.

Unos días antes, en diálogo “inbox”, cuando se le preguntó al titular de Cultura, ¿cuáles eras sus impresiones frente a la responsabilidad que asumía?, comentó “recibo un barco semi-hundido”. “Caray, comentó su interlocutor, pero vienes del área de Ciencias del mar de la SEP y, por tanto, con experiencia naval”. Vale reiterar, sólo era un juego de buenas intenciones, luego sin correspondencia. Hoy el navío parece naufragado.

A la reunión citada no llegaba el gobernador y el titular de Cultura con algunos conocimientos navales, tuvo que leer su texto preparado para el evento. Pletórico en promesas de revisión, promesas de diálogo, promesas de rectificaciones y recambio, promesas. Muy poco de ello ha sucedido y, en cambio, a un exceso de burócratas directivos con sueldos privilegiados y escaso perfil, se han sumado otros burócratas “legión extranjera” con estipendios mayores.

Con dos horas de retraso, arribó el gobernador a su primer encuentro con el gremio creativo. Para entonces, el ánimo estaba mellado y parte de la concurrencia ya se había retirado.

La marcada descortesía para los asistentes a esa reunión, no fue la excepción sino la tónica para el ejercicio futuro del ejercicio del titular del Ejecutivo y su secretario del sector Cultura y su equipo de directivos. Como en todo, hay nimias excepciones y desmanes incontenibles, con los del Centro de las Artes, CEART, en la cúspide del oprobio.

TOC TOC

Hace dos semanas hubo elecciones y ganó la oposición la presidencia de México al prianismo. Los signos y discursos de AMLO y sus directivos plantean una intención firme de desterrar abulias y corruptelas. Al respecto, no hay reacciones de los directivos mencionados. ¿Cuánto habremos de pagar aún los potosinos, si no salen de su pasmo?

Los próximos, presidente de México Andrés Manuel López Obrador y su secretaria de Cultura Alejandra Frausto, ya dan líneas precisas de trabajo. En lo general es la contracción de la alta burocracia que, en el caso del sector cultural potosino, es duplicidad de puestos directivos y exceso de puestos de confianza, y la flema sumada a engaños sistemáticos a la comunidad.

Alejandra Frausto, citada por Gonzalo Valdez en la última entrega de la revista semanal Siempre, declaró que comenzaría por la revisión y puesta en marcha del plan anticorrupción interna de la Secretaría de Cultura (…) para evitar “dobleteos” en funciones de ciertas dependencias.

“Enfatizó la urgente necesidad de crear un Consejo Consultivo incluyente (que tanta falta ha hecho desde tiempos del Conaculta) para atender la gran demanda de los creadores mexicanos, lo cual hizo respirar mucha esperanza a no pocos creadores que se han visto desplazados no sólo por la corruptela imperante en la cultura mexicana, sino por ese ánimo elitista, excluyente y repelente a la crítica que ha dejado en el olvido a muchos creadores injustamente postergados por el amiguismo, los intereses creados, los conflictos de intereses, siendo manejada por algo similar a lo que el mismo López Obrador consideraría en su discurso la noche de su victoria, como “un comité al servicio de una minoría” en el poder. Deshacer a ese comité y a esa minoría para combatir la desigualdad en la cultura sería, pensamos, la forma más certera de enfrentar esos males grupusculares. Habrá que señalar que hay un grupo en el poder que se ha repartido impunemente las becas y los puestos públicos durante décadas, las prestaciones, las oportunidades, entre ellos, como buenos cuates, y que eso es, indiscutiblemente, corrupción. Convirtieron en “olvidados” a los disidentes, implementaron vetos y listas negras y cercaron toda posibilidad de crecimiento a los creadores que no llenaban los requisitos para la exquisitez o que habían osado levantar la voz crítica, yendo contra la libertad de expresión, el derecho a la cultura y, sobre todo, el derecho al trabajo”.

“Frausto fue muy concreta en algo: el apoyo a los espacios independientes, teatros, centros culturales y otros, que sin apoyo alguno del estado libran una batalla a veces descarnada por subsistir y hacer y dar cultura a la gente, muchas veces de manera tan estoica como filantrópica. Sí, deben ser apoyados. Y ellos retribuir a la Secretaría con su trabajo”, continúa el artículo de Siempre.

“El artista debe ir hacia el pueblo, debe generar interés en la gente, no sólo divertirla, creemos, sino educarla (…) que retribuya con su trabajo, lo sensibilice, lo eduque, estamos de acuerdo, indudablemente, las armas del arte son más que necesarias ahora. Porque ‘no podemos estar al margen de la situación del país’, aseveró”, añadía también la nota publicada en Siempre.

Toc, toc, señores Juan Manuel Carreras, Armando Herrera y séquitos, ya amanece…, hay nuevos interlocutores y jerarquías.

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