#4 TiemposColumna de Jorge Ramírez Pardo

¿Tigre de la lotería, o tigres y diablos? | Columna de Jorge Ramírez Pardo

Enred@rte

 

PIE DE FOTO.- En la imagen que antecede este escrito, la ex funcionaria Rosario Robles. Servidores públicos de Sedesol y Sedatu, bajo su mando, simularon procesos legales para engañar a los auditores que buscan pistas sobre las irregularidades documentadas por más de 7 mil 700 millones de pesos aplicables a procurar fraude electoral.

 

Ese es el dilema. Mientras funcionarios de altos/bajos mandos y algunos empresarios acaudalados –habituales evasores de impuestos a cambio de favores enlodantes de procesos electorales- han activado mecanismos para doblar el proceso electoral mexicano con campañas sucias cada vez menos eficaces y compra de votos, quien llegue a la presidencia, asumirá el costo de ganar en la rifa del Tigre, consecuente con el país a gobernar: desfalcado, empobrecido, criminalizado y corrupto. No solo habrá que resolver desvíos de rumbo y rezagos, sino mover, motivar y activar a una sociedad en espera de un milagro, pero conformista, poco activa y despolitizada. Asunto aparte son los jóvenes que definen, si votan, la actual elección con la posibilidad de salir del modelo que, en lo general, los excluye y condena, también en lo general a quienes cargan el sanbenito neoliberal de la pobreza y la marginalidad.

 

MONEDA MANIPULADA EN VUELO

Esta colaboración cierra a mitad del 1º de julio electoral. Como los días, semanas y meses precedentes, hay una tendencia dominante e inédita, pero no resultados. Connotados analistas miran la abrumadora tendencia en favor de Andrés Manuel López Obrador, pero no pueden apostar mientras la maquinaria para enlodar las elecciones está activada. La certeza de juego sucio y fraude están presentes. José Antonio Meade, en irremontable tercer sitio, revive el “haiga sido como haiga sido” o posibilidad de triunfo/fraude. Si la fórmula ya funcionó otras veces, por qué dejarían de intentarlo. El dinosaurio está agónico, pero morirá hasta cuando se confirme su último estertor. Hace 12 y 18 años ya se le daba sepultura.

Es aún incipiente el ejercicio democrático en México porque hay más desconfianza que certeza en la legalidad del proceso electoral. Somos guadalupanos y le apostamos a milagros moreno/Guadalupes. Nos rige la abulia y el conformismo, le apostamos a la lotería. No bastará erradicar la corrupción, habrá que recuperar el “zoon politikon” o animal político cuya naturaleza de seres inacabados y en evolución demanda.

Hemos llegado a estas elecciones con un clamor copioso en favor de un cambio, si bien el golpeteo y tenacidad forjó un líder asumido por algunos de sus seguidores como mesiánico. Esto sucede durante un proceso comicial con arbitraje débil y pleno de sospechas. La causa común y no sólo un candidato borraron los fantasmas de venezolanización y peligro para México. No sólo, se revirtieron los rumores; a un santón todo le beneficia, más si es de colmillo retorcido por 18 años de tenacidad en campaña y pasión tropical tabasqueña administrada por estrategia.

Caricatura de Abel Quezada

 

De los magistrados por encima de la blandengue autoridad electoral, vale decir, ellos obedecen, no a la legalidad de un proceso, sino a quien les paga sueldos ofensivos frente a la pobreza ascendida de la mitad de la población mexicana y la contracción de las clases intermedias. Por todo ello, no se pueden/deben adelantar vísperas. La consigna ha sido voto copioso, único antídoto para contrarrestar el fraude orquestado desde las cúpulas azoradas.

Con la des-autoridad electoral decorativa, sucede algo similar cuando el “dizque” combate al crimen organizado y el tráfico de drogas; todos los vecinos saben cuándo, dónde y cómo operan los delincuentes, menos los cuerpos de seguridad responsables de poner orden. Eso es complicidad, lo sabemos.

En 1988, Carlos Salinas de Gortari llegó a la presidencia porque “se calló el sistema” y el control gubernamental lo impuso mediante un fraude.

De entonces a la fecha, el organismo electoral, antes INE, ha permitido campañas basadas en calumnias y juego sucio patrocinado por el gobierno en turno y multimillonarios activos para esa simulación a cambio de evasión de impuestos.

TODO, MENOS JUEGO LIMPIO –“Soy Peje, pero no lagarto”-

Y no hay partido exento de maquilas sucias, porque el hasta ayer puntero ha tenido que saber jugar en el lodo ayudado por algunos de sus correligionarios con experiencia pipanistas (hijos o nietos del PRI, como él mismo) o no llega a la meta. Ingenuidades y puritanismos a la percha.

RESPECTO A UNO DE LOS MÚLTIPLES DESVÍOS DE FONDOS GUBERNAMENTALES.

 

La investigación del caso Sedesol y Sedatu, permite concluir que servidores públicos, al mando de Rosario Robles, coordinaron a empresas fantasma desde la contratación, pagos, armado de expedientes y el engaño de los auditores que buscaban pistas sobre las irregularidades detectadas por la ASF.

2 DE JULIO

La crisis agudizada impone un recambio. Las derechas del PRIANISMO ya gobernaron y lo hicieron de mal a peor. Toca el turno a una opción variopinta muy distante de aquello denominado izquierda en México, pero la única con demandas sociales específicas, voluntad de tolerancia, reconciliación y apoyo a las bases sociales más allá de las dádivas “cachavotos” o corporativismos zombis. Toca repartir anzuelos e instructivos para pescar y no sólo dar limosnas. A los ciudadanos nos obliga participar y vigilar. Desmontar la corrupción lleva el reclamo de justicia en equidad.

 

Jorge Ramírez Pardo, enredarteslp@hotmail.com,  periodista y cinematografista por la UNAM.

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