Columna de Víctor Hernández

El terror de los parques temáticos | Columna de Víctor Hernández

Serendipia

¿Por qué perdemos días enteros en ellos?

Ayer mientras trabajaba arduamente, descubrí un tierno video que se hizo viral en redes sociales, en el que una niña narra de forma totalmente honesta sobre la farsa de Disneyland que es popularmente (y comercialmente) conocido como “el lugar más feliz del mundo”. Casualmente tomé algunos días de mis vacaciones más recientes para visitar ese y otros parques temáticos en California, así que aprovecharé estas líneas para compartir mi experiencia en estos lugares.

Es interesante cómo se logra mezclar la fantasía, la ciencia ficción, la tecnología y el amor por el dinero en estos parques, aunque en general creo que el último factor es el que manda a la hora de crear estrategias para atraer visitantes/compradores.

Un parque de diversiones es un conjunto de atracciones de entretenimiento al cual puede asistir un número considerable de personas, de ahí existen diferentes clasificaciones que van desde pequeñas ferias hasta grandes corporaciones con parques distribuidos a lo largo y ancho del planeta.

Algunos pensarán que por su popularidad y antigüedad, los parques de Disney son los precursores de esta modalidad de entretenimiento, pero lo cierto es que el primero de ellos fue creado hasta 1955 en Anaheim California, mientras que el parque más antiguo del mundo se creó en el año 1583, se llama Bakken y está localizado en Klampenborg, al norte de Copenhague en Dinamarca, este lugar actualmente aún existe y durante agosto abre de 12pm a 12am.

Los parques de diversiones han ido evolucionando en muchos sentidos, pero su transformación más drástica fue a partir la gran depresión en Estados Unidos y posteriormente por la Segunda Guerra Mundial, momentos históricos que forzaron a muchos empresarios a buscar formas alternativas de mejorar la economía hasta que aproximadamente en los años 50 comenzaron a aparecer los parques temáticos que de alguna forma contaban con estrategias de mercadotecnia bien dirigidas a segmentos muy bien delimitados.

Así surgen los que ahora han cobrado popularidad y cuya principal característica es la búsqueda de un estatus que hace la diferencia con las personas que no tienen la posibilidad de acceder a ellos. De tal manera que actualmente existen cadenas como Six Flags, Universal Studios, Disney, por hablar de los más conocidos y que son socios o hasta dueños de otras marcas exclusivas para consumo dentro de sus instalaciones y como estandartes de sus principales atracciones.

Siguiendo con la idea de la segmentación por poder adquisitivo, la forma en la que estos parques manejan sus precios, marcas exclusivas, incluso ubicaciones, van muy de la mano con la logística para poder entrar a cada una de sus atracciones, así es querido lector, me refiero a esas malditas filas, las filas hacen aún más imposible acceder a este tipo de lujos. Es más, en el caso de Universal Studios en Hollywood, existe una aplicación disponible para iOS y Android en la que puedes organizar tu itinerario durante la visita y existen filas con tiempo de espera de hasta 3 horas, honestamente es una locura ya que si se hace un cálculo con la cantidad de atracciones al interior del parque, es prácticamente imposible visitarlo en su totalidad en un solo día, además del característico clima de la costa este, en el caso de los parques californianos, obliga a los visitantes a consumir una gran cantidad de productos para hidratarse y/o adquirir los pases para acceso rápido.

Claro que una vez que se accede a las atracciones, se es testigo del compromiso que se tiene con aquellos que hayan logrado soportar el tiempo de espera o adquirido sus pases, en verdad, la tecnología con la que se cuenta actualmente es muy bien utilizada en estos lugares de esparcimiento, recorridos 4DX o en 3D, caídas libres ambientadas con la película del momento, atracciones llenas de adrenalina, etc. Eso sí, estos parques son un verdadero martirio para los pequeños, ya que exponerlos a tales condiciones parece hasta inhumano, sobre todo cuando en muchos casos no pueden acceder por edad, estatura o que una simple foto con una botarga puede costarles una o dos horas de su tiempo.

Dicho lo anterior, me atrevo a dar las siguientes recomendaciones: si planea llevar a sus hijos, llévelos una vez que tengan la estatura y edad para disfrutar de todas las atracciones, siempre y sin excusas se debe llevar una pequeña mochila, bloqueador, tenis cómodos, una botella para agua, estar dispuesto a gastar una pequeña fortuna en alimentos chatarra o desayunar muy bien antes de entrar al parque, tener en mente que seguramente se va a mojar y sobre todo que la mejor opción es despegarse un poco de la familia, las filas para “single riders” son una maravilla y ahorrará un tiempo que de otra forma seguro perderá en una segunda visita. Por último, es importante seguir las enseñanzas de los Simpson, y nunca hacer el recorrido “It´s a small world” en Fantasyland.

@MrVictorHdz

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