#Si SostenidoSan Luis en su historia

¿Tequisquiapán o Tequisquiapan?

La historia de uno de los barrios más emblemáticos de San Luis Potosí

Por Ricardo García López

Una vez fundado el pueblo de San Luis Potosí, el 3 de noviembre de 1592, se convirtió en un lugar exclusivo para la residencia de españoles. Pronto se incrementó el número de ellos en virtud de que se difundió la noticia, con la celeridad que la época permitía, de que en sus minas se contenía una gran cantidad de oro y plata.

Como no debían asentarse los hispanos fuera de los límites señalados, porque las ordenanzas de población les prohibían invadir los territorios de los indios, San Luis Potosí nació como una fundación española o pueblo de españoles. Naturalmente también habitaban algunos indios que formaban parte de la servidumbre y pobladores de raza negra en calidad de esclavos, aunque al correr de los años fueron llegando no pocos individuos de otras razas, sobre todo ingleses, alemanes, portugueses y chinos, la mayor parte de ellos llegaron como esclavos de los conquistadores, funcionarios y militares españoles, esta circunstancia consta en documentos que a últimas fechas han sido localizados por el investigador y actual director del Archivo Histórico del Estado, Rafael Morales Bocardo en el fondo de la Alcaldía Mayor de San Luis Potosí.

A manera de hipótesis, suponemos la existencia de franceses, circunstancia que no consta fehacientemente como en el caso de los ingleses y demás que ya hemos mencionado, pero por un documento que forma parte de un expediente relativo a un juicio criminal (actualmente diríamos a un juicio penal) del siglo XVII en el que la inculpada era una cocinera negra que agredió a una mestiza, ahí se le menciona con el alias de: “La sopelier” que con seguridad se trata de un galicismo, esto nos hace pensar en la existencia de franceses.   

Con la reflexión hecha en el párrafo anterior, tratamos de explicarnos la situación, un tanto paradójica, de que a muy corta distancia del pueblo de San Luis Potosí, se establecieron otros pueblos. Porque en una sana lógica podemos decir que todos los conglomerados humanos podían haberse integrado en un solo pueblo sin la necesidad de la creación de pueblos independientes.

Con seguridad, la idea del legislador al establecer la prohibición de que los españoles poblaran las tierras que pertenecían desde antiguo a los indios, fue para evitar, en lo posible, el abuso derivado de la natural ambición humana de poseer cada día más riqueza y poder, de dominar y servirse del más débil. En este caso es evidente que el hispano por su cultura avanzada y su formación, era, con mucho, superior a los habitantes de Meso y Arido América.

Obviamente no siempre se cumplieron las buenas intenciones de los hacedores de las leyes, pues la historia y los documentos relativos a juicios criminales, que se contienen en el Archivo Histórico del Estado, nos hablan de innumerables casos en que los conquistadores observaron conductas abusivas en contra de los pueblos sometidos. Pero el Derecho no trata de lo que es, sino de lo que debe ser y esto para conseguir el valor supremo que conocemos como “Justicia”.

Estas fueron las razones por las que cercanos al pueblo de San Luis Minas del Potosí de la Nueva España se establecieron asentamientos humanos a los que se les denominó Pueblos de Indios que, al paso de los años se convirtieron en los siete barrios de la ciudad.

Dichos pueblos fueron los que ya de sobra sabemos: El Montecillo, San Juan de Guadalupe, San Sebastián, San Miguelito, Tequisquiapan, Santiago y Tlaxcala, este último, como es sabido, se fundó con familias de indios tlaxcaltecas enviadas por el Virrey a estas tierras para que sirvieran como ejemplo a los indios guachichiles que recorrían constantemente el territorio norte de la Nueva España, y así observando estos nómadas a los tlaxcaltecas, se decidieran a hacer vida en común y asentarse en forma permanente en un determinado lugar.

En cada uno de los mencionados pueblos, que luego serían los barrios, se avecindaron indios de un mismo origen, aunque a través de los años se fueron mezclando entre ellos. Los más reacios al mestizaje fueron los tlaxcaltecas debido a que tenían privilegios especiales otorgados por el Virrey de la Nueva España por haber sido ellos quienes lucharon denodadamente al lado de los españoles para lograr la conquista de la Gran Tenochtitlán. En los otros pueblos se dio con más rapidez y facilidad la mezcla. En el caso del pueblo o barrio de San Sebastián fue fundado por indios tarascos. El historiador Montejano afirma que fueron otomíes sus fundadores, pero en el permiso que otorgó el Virrey para que establecieran convento en este pueblo los frailes agustinos se dice que es conveniente que se establezcan porque éstos saben hablar la lengua tarasca y los franciscanos hablan y entienden otras lenguas y no ésta.

Esta circunstancia nos hace pensar que los fundadores fueron tarascos o lo que es lo mismo purépechas. No quiero decir con esto que sea falso que había otomíes u otomites sino que estos llegaron posteriormente y se mezclaron con los fundadores.

Respecto de Tequisquiapan se estableció como pueblo un año después de la fundación de San Luis Potosí, es decir, en 1594 con indígenas guachichiles, que según los historiadores era la rama más brava y aguerrida de los chichimecas.

A este asentamiento se le llamó Tequisquiapan debido a que en su territorio se localizaban abundantes lagunas que humedecían el terreno que es muy salitroso y por lo tanto siempre estaba cubierto de la capa blanca de salitre. El nombre de Tequisquiapan se le impuso por la semejanza que guardaban esos terrenos con los del pueblo cercano a la ciudad de Querétaro que así se llama.

En el Diccionario de Nahuatlismos y Toponímicos de la Huasteca del Maestro don Carlos Priego Pardiñas, se consigna la palabra Tequisquiapan cuya etimología es tekiskitl que significa tequesquite y apan que quiere decir río, por lo que Tequisquiapan es lo mismo que decir: río de tequesquite. Tequesquite a su vez, se compone de tetl que quiere decir piedra y kiskitl, verbo que significa aflorar o salir, entonces equivale a decir: la piedra que aflora o que sale.

Conviene recordar que el tequesquite es una piedra formada por carbonato de sosa, sustancia similar al bicarbonato y que nuestros antepasados la convertían en polvo para aplicarlo a las frutas ácidas, principalmente a los membrillos, para que su sabor fuera menos acidulado y según ellos, más delicioso.

La palabra Tequisquiapan, no se acentúa en la segunda “a” como si se tratara de una palabra aguda, es más bien grave y por lo tanto, debemos cargar el acento en la primera “a”.

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