#4 TiemposDeportesGame, set and match

Tenis desde el Cono Sur | Columna de Jesús Alejandro Tello

Game, Set and Match

Pocas veces escribo en Game, Set and Match sobre el tenis sudamericano, aunque existen tenistas bastante destacables tales como el argentino Juan Martín del Potro, el brasileño Gustavo Kuerten, el chileno Marcelo Ríos, o la argentina Gabriela Sabatina. Es por eso que en esta ocasión, aprovechando que vine unos días a Montevideo, Uruguay, describiré un poco de lo que ha sido el tenis charrúa en su historia reciente.

Como es común en el hemisferio sur de nuestro continente, en Uruguay predomina el juego en canchas con superficie de arcilla. Y ciertamente no solo en el sur, ya que México también tiene numerosas canchas de polvo de ladrillo. Entre sus tenistas más destacados están José Luis Damiani y Diego Pérez en la década de los ochenta, Marcelo Filippini en los noventa y Pablo Cuevas, activo en la actualidad, y quien ha ocupado el mejor lugar en el ranking mundial al haber estado dentro del top 20. Por el lado de las mujeres no ha habido alguna jugadora profesional de élite; en la actualidad, la uruguaya número uno es Isabella Tiscornia, quien no tiene clasificación en el ranking de la Asociación Femenina de Tenistas (WTA, por su siglas en inglés). Ella y las demás que integran el top uruguayo no compiten en torneos de la WTA, sino en los de la Federación Internacional de Tenis, que queda en segundo plano respecto a la WTA.

El principal torneo que alberga este país es el Uruguay Open, único torneo organizado por la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) desde el inicio de la Era Abierta. En 1994 y 1995 perteneció a la categoría de menor rango que alcanza a dar puntos para el ranking, ATP World Tour 250. Pero a partir de 1998 bajó a las Series Challenger, las cuales fungen principalmente como vitrinas de tenistas jóvenes y les da la posibilidad de clasificarse a torneos de mayor categoría. No reparten puntos para el ranking, pero sí para ganar un lugar en las qualy de los torneos grandes, como los Masters 1000. Aún así, el mismo Pablo Cuevas participa regularmente, siendo tres veces campeón, la última ocasión durante la edición 2017 desarrollada el pasado noviembre.

Que un jugador del nivel de Cuevas compita en el principal torneo de casa, resulta ser trascendente para el tenis charrúa, ya que los jóvenes pueden aspirar a llegar a los puestos donde han estado tanto Cuevas como los demás que le precedieron; no solo por sus buenas actuaciones a lo largo y ancho del orbe, sino porque pueden apreciarlo en corto jugando el torneo local. Esto, al menos en el plano deportivo, conlleva a un crecimiento en el tenis uruguayo a nivel colectivo.

Sin duda este bonito país merece mayor reconocimiento en el deporte más bonito del mundo. Ojalá vaya cada vez a más.

Nos leemos pronto.

@alejandrotello 

También recomendamos: Ganar desde la tribuna | Columna de Jesús Alejandro Tello

Nota Anterior

El Atlético de San Luis ficha a un exjugador del Liverpool FC

Siguiente Nota

Ballard, profeta de nuestro tiempo | Columna de Alex Valencia