#4 TiemposDesde mi clóset

Tanta inventada, ta, ta… | Columna de Paúl Ibarra Collazo

Desde mi clóset

 

“Siento como si alguien hubiese soplado nuevos aires a mis pulmones.

No soy abnegación. No soy intrepidez.

Soy divergente y no puedo ser controlada”

Divergente

El acceso a los derechos humanos ha sido motivo de luchas, muertes y movilizaciones de personas que en determinados momentos de la historia se han organizado para hacer incidencia sobre una problemática social o política. Definido como un comportamiento específico de las personas que participan en movimientos sociopolíticos, el activismo es una práctica necesaria en toda cultura moderna. Los actuales sistemas de comunicación han dado paso además a realizar actividades digitales que han provocado, por ejemplo, el fin de un régimen político en Egipto.

En la actualidad, cada vez más personas se asumen activistas, sin embargo, al parecer no se entiende con claridad cuáles son las actividades que en esencia realiza una persona dedicada al activismo. Por principio de cuentas se requiere una militancia. Por tanto; tan activistas son quienes a través de la CNOP potencializan el apoyo para Meade, los cristianos que intentan salvar del Armagedón a incautos, las feministas; como aquellos que creen en el Peje y su indulto a los narcos.

El activismo es una forma de vida. Quien decide asumir este rol se dedica de manera intensa a cumplir con el propósito de su ideología, creencia o exigencia. En este sentido, todo lo que implique alguna militancia es activismo. Esto es, tanto en la derecha, al centro, a la izquierda y más al sur se realizan acciones de incidencia ya sea en el campo social, político, ecológico, religioso u otro.

En materia de acceso a derechos humanos, los mecanismos de exigibilidad obedecen a las agendas globales que han desarrollado políticas públicas con el objetivo de institucionalizar el ejercicio pleno de los derechos fundamentales, mitigar los efectos de la discriminación y privilegiar acciones afirmativas en pos de la llamada igualdad sustantiva.

    

Activistas everywhere

No todas las personas son activistas, ya que solo pocas dedican su vida a la lucha para el alcance de los objetivos de su militancia. Para el caso de personas defensoras de derechos humanos, el tema resulta complicado, ya que, en su mayoría, se lucha por el ejercicio de derechos de grupos históricamente vulnerados.

Hoy en día las estrategias para realizar acciones de exigibilidad y/o justiciabilidad de derechos humanos han encontrado un cobijo positivo en las redes sociales digitales. Los llamados influencer han acaparado la web, pero ¿en que influyen estoy personajes?, ¿podríamos llamarlos activistas? La respuesta resulta ambigua. De lo que sí se puede tener certeza es que existen activistas que pueden ser influencer, sin embargo, en su mayoría son sólo líderes de opinión, cosa distinta. Ya que no necesariamente implica militancia. El trabajo de las personas que tienen credibilidad en un tema utilizan estrategias mercadológicas de posicionamiento que, regularmente quienes militan de algún tema no realizan, son distintos roles pues.

La trayectoria en la protección y defensa de derechos humanos no se puede ni debe medir por el número de seguidores en Facebook, Twitter, Instragram o Snapchat, ya que, el trabajo de las personas activistas, quienes en realidad hacen trabajo comunitario, realizan actividades “aburridas” para la opinión pública, en su mayoría sin cobertura mediática.

Ahora bien, el culto público se preguntará, ¿a dónde quiere llegar Paul con este choro? Lo cierto es que nuestro sistema capitalista es bastante audaz, en todo momento busca diluir divergencias, lo que le interesa en normar e incorporar. Los y las influencer responden a una necesidad de mercado de cooptar potenciales mentes insurgentes que sucumben a las bondades de los Bitcoins y los Corazones en las plataformas digitales.

Verónica Roth en Leal dice: “Hay tantas maneras de ser valiente en este mundo. A veces, la valentía implica dar tu vida por algo más grande que tú, o por alguien más. A veces se trata de renunciar a todo lo que has conocido, o a todo el mundo que alguna vez has amado, para el bien de algo mejor. Pero a veces no es así. A veces no es más que apretar los dientes por el dolor y por el trabajo de cada día, el lento paseo hacia una vida mejor.”

En conclusión, en mi ambiente, les llamamos inventadas a aquellas jotitas que se creen alguien que no es. Tienen muchos match porque las inventadas se saben vender y posicionarse, ubican a Callodehacha, pues hagan de cuenta. Pero más pronto cae un hablador de que un cojo, citando a mi madre, ya que las inventadas regularmente presumen de lo que carecen y se nota. Les dan premios, son figurosas, protectoras y defensoras de derechos humanos no, más activistas son incluso los Testigos de Jehová que día a día tocan las puertas de sus vecinos intentando convencerlos de unirse a su secta.  

@paulibarra06

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