#4 TiemposColumna de Ricardo Sánchez García

Tan amigos como siempre | Columna de Ricardo Sánchez García

Sin partitura

Un amigo es una luz brillando en la oscuridad, escribió Marciano Cantero para el excelente dueto de Alejandro Lerner con Enanitos Verdes en la canción “Amigos”. Ahí enarbola la importancia de contar con la compañía de alguien en las buenas y en las malas de la vida. Como cada 14 de febrero, la ciudad se inundará de un sentimiento festivo en torno al amor y la amistad. Ese rojo corazón caminará aferrado temerariamente en lo alto de un delgado hilo con el constante peligro de ser soltado anticipadamente para perderse en el cielo. Pero en la política, existen sentimientos que a primera vista se confunden con la amistad y en los momentos de crisis no pasan de ser relaciones superfluas de compadrazgos, chantajes sentimentalistas, compromisos orquestados, mutuas complicidades o condicionamientos deshonestos, envueltos en un inauténtico papel lustre para confundirles con el noble concepto de la amistad.

La RAE define amistad como el afecto personal, puro y desinteresado compartido entre personas. Proverbios, libro de la biblia, nos define al amigo como “aquél que ama en todo momento, pero en tiempos de angustia es como un hermano”. Y el evangelio de San Juan señala que nadie tiene mayor amor que aquel que da la vida por sus amigos.

En una recién entrevista realizada por Imagen Noticias, escuchamos al polémico exgobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva quejarse de los más altos y poderosos actores políticos del PRI, a quienes acusa de haberlo dejado solo en lo que considera una injusta detención. A Roberto Madrazo y Fidel Herrera les tacha de traidores. Villanueva, en sus momentos de opulencia, se sentaba a la mesa lo mismo con Salinas de Gortari, Colosio que con Beltrones. La cúpula del poder buscó su apoyo económico y político, pero ahora “nadie quiere ver al enfermo que ya se va morir porque no tiene remedio”. Del exgobernador se dice “era temible e implacable con sus enemigos, pero con sus amigos, derrochador y generoso”.

Con cierta similitud está el reciente caso de Javier Duarte pues ambos huyeron del país en busca de impunidad. Duarte estaba aún en el poder cuando circuló una icónica imagen que refleja el abandono político de sus iguales. En aquella reunión de gobernadores con Peña Nieto, al veracruzano se le ve pequeño, temeroso y desconcertado. En el video publicado por Grupo Reforma se observa el desaire del mandatario federal hacia Duarte. Para muchos era ya el apestado político sin merecimiento de abrazos afectuosos ni felicitaciones públicas. Recibió solo una palmada en la espalda ganada por su perseverancia en la larga fila, quizá como un augurio de lo que vendría y todos conocemos.

En estos espacios de poder es claro que las relaciones se construyen de forma pragmática. Sus cimientos el utilitarismo. Para los delincuentes no es difícil abandonar a sus cómplices como recurso de auto legitimación con el beneficio de su protección personal. Si aún hay duda pregunten a la maestra Elba Esther y su forma de arribar al poder, sin olvidar las circunstancias políticas que rodearon su detención. Pese a sus circunstancias actuales, en ningún momento se pretende que Mario, Javier y la lideresa no merecían eso y más.

“…Y si no se puede, tan amigos como siempre” es la frase común entre funcionarios públicos utilizada como remate en una petición no formal, cuyo contenido de fondo es un beneficio personal o algo fuera de la ley. En mi opinión, por su estructura ambigua, la sentencia podría llegar a tener dos interpretaciones: afianzar un compromiso pues en caso de realizar el favor solicitado, los involucrados seguirán intercambiando favores, obviando que en realidad siempre han sido amigos, incluso de forma muy estrecha. Y amenazar para el caso de no recibir lo peticionado, aclarando “nunca hemos sido amigos, pero a partir de ahora quedará perfectamente entendido, con las consecuencias que esto conlleva”.

Santo Tomás de Aquino señala la existencia de la amistad útil o imperfecta. Esta se da cuando en la relación se busca un interés material para obtener un beneficio personal. Otra amistad, también imperfecta es aquella fincada en el propio placer pues solo se pretende sentirse contento al tener la compañía de otra persona, pero no profundiza la relación. La mejor amistad está orientada a buscar la perfección del amigo y poder convivir en la honestidad y otras virtudes. Una verdadera amistad se basa en la justicia y tiene como fundamento el derecho y como consecuencia la paz, dice el Buey Mudo.

Recordemos a las y los funcionarios públicos que no basta decirse “amigos” para permitirse actos de injusticia o corrupción. Debemos construir relaciones fundadas en los más altos valores humanos. La amistad profunda se parece en mucho a ese delgado hilo del globo con helio, suficiente en su fragilidad para sostener relaciones de respeto y empatía en reciprocidad.
Las amigas y los amigos de la vida no son aquellos que deban guardar los secretos más personales. Son las personas que no comparten complicidades, antes bien, construyen senderos de justicia y verdad.

@RicSanchezGa

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