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Soy banca en el futbol | Columna de Alma Barajas

Capitana #13

 

Bueno, habiendo tantos temas interesantes actualmente que giran en torno a diversos ámbitos sociales, no solo deportivos, tratar de describir la vida de “la banca” dentro de un equipo futbolero es algo que vale la pena expresar a pesar de lo aburrido que suene.

Y es que posiblemente lo vean como la simpleza de un momento pasajero pero va más allá de un simple instante, ser la banca en el equipo engloba todo tipo de sentimientos y sensaciones que en muchas ocasiones son difíciles de sobrellevar, y mis respetos para quienes logran hacerlo.

Resulta que los titulares llevan en sus hombros el peso y la responsabilidad de darle a su equipo un triunfo, cargan también con la derrota y son ellos quienes se enfrentan a los tragos más amargos que el deporte puede entregar. Sí, eso viven, eso hacen los titulares, pero, ¿y la banca?, ¿a poco no sienten lo mismo? No, no sienten lo mismo, sienten algo peor, porque a sabiendas de que entregaron la confianza a sus compañeros y ellos no lograron responder como lo esperaban, aquellos en la banca sienten dolor y rabia porque su mente les juega sucio y egoístamente imaginan que hubiese pasado en el encuentro de haber estado ellos dentro. Es normal, siempre pasa por la mente el “yo pude hacerlo mejor”, lo que nos lleva a analizarnos internamente y concluir con una mala calificación para nosotros mismos.

Estar en la banca va más allá de la envidia, o del querer ser tú el jugador titular, porque si estás afuera también apoyas, también sufres, y se necesita mucha madurez mental para darte cuenta que quienes están dentro están dando todo para hacerte parte de un triunfo.

Estar afuera no es esperar una oportunidad, porque ser banca es jugar también, es aguantarte las ganas de sacar el pecho y defender tus colores con rabia y entrega, es aplaudir y llorar por tu gente que lo está haciendo por ti, es respetar a tu equipo y a tu líder, estar en la banca y vivir al máximo un encuentro deportivo al grado de casi recibir un infarto y respetando y aplaudiendo a tus compañeros, eso es saber jugar en equipo.

Así que si algún día te dejan afuera y reclamas, y te enojas y te sientes superior al que falló estando en tu lugar, analiza tus ideas, porque entonces eres un mal deportista que no conoce la humildad ni el trabajo en grupo, y para aquellos que saben aguantar, dar la mano a tu compañero y portar la camiseta con orgullo aun sin tener minutos en cancha les entrego mis más sinceros respetos, porque no hay nada mejor que recibir a tu equipo con una sonrisa en el rostro, un “bien hecho muchachos” y el sentimiento de sentirte parte del esfuerzo y la entrega que se dejó contra el rival. Ser banca es para valientes, yo diría que incluso se necesita más valor para estar ahí, porque no es fácil hervir de ansias por patear un balón, aguantar y seguir alentando a tu grupo, a tu equipo, a tus compañeros.

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