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Son personas | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Testeando

 

“Layún no debería venir a jugar a Monterrey, Salcedo se tenía que quedar en Alemania, Marco Fabián aún pudo encontrar equipo en Europa, Dos Santos es muy joven para estar en la MLS y Vela desperdicia su talento en Los Ángeles”…

No sé cuántas veces he escuchado esto: en medios nacionales, locales y en muchas charlas con amigos; mucha gente se siente con la autoridad de opinar sobre la carrera profesional de ciertos futbolistas, peor aún, no solo opinan, sino que se atreven a levantar juicios y a decir “yo en su lugar hubiera…”. ¡Caray!

A veces, muchas veces, se nos olvida que los futbolistas son personas, que al igual que muchos de nosotros prefiere dejar de ver el lado profesional, por el bienestar emocional. Parece que se nos olvida que ellos no se van solo por jugar o vivir un sueño, se van para buscar mejores oportunidades de trabajo, pero al hacerlo renuncian a la cercanía con su país, con su familia, con su cultura.

Tengo la fortuna de conocer de cerca la vida de algunos futbolistas profesionales, personas que más allá de verlos en la cancha también los tengo como amigos, buenas personas que han salido a compartir una cena, presentándome a sus familias y compartiendo vivencias o relatos, no solo de lo que pasa en la cancha, sino de cualquier cosa.

Individuos que salen a trabajar cada día y que al igual que tú y que yo, regresan cansados a casa para charlar con su pareja, ayudar a sus hijos a hacer la tarea y ver Netflix antes de acostarse, personas que no son ni más ni menos que cualquiera de nosotros.

Se preocupan por pagar las cuentas, por la salud de sus padres, por tomar el teléfono y hablarle a sus hermanos para ver cómo están, personas que lavan su ropa y podan el jardín, que quieren ir al cine o leer un libro en un café, sin mucha diferencia a ti o a mí.

Tal vez ellos tengan el trabajo que muchos soñamos, viven de hacer deporte, cosa que muchos de nosotros pagamos por hacer, y cada 8 días saltan a la cancha para ensuciarse pero también para ser juzgados por multitudes que los pueden llegar a idolatrar; esa es la única diferencia con el resto de la gente, por cierto, una diferencia que no a todos nos gustaría enfrentar.

Imagínense que en su trabajo los juzgaran por lo que intentan hacer. Seguro pasa, pero también es seguro que el juicio no va más allá de su entorno laboral, piensen que los futbolistas tienen que lidiar no solo con su entorno, sino también con el público que insulta y juzga a la menor provocación, que vive bajo el reflector de esos que desde la tribuna le gritan ”bueno para nada”.

Ser futbolista debe ser genial, difícil pero genial, de eso no tengo duda, sin embargo, entender las razones por las que deciden su futuro (los que pueden decidirlo) me parece verdaderamente complicado, creo que nunca vemos la foto completa, siempre nos quedamos apenas con algunas razones de esas decisiones. Mucho de lo que pasa por la cabeza de quien deja un equipo buscando llegar a otro, no lo vamos a conocer.

Por favor, se vale opinar, pero que no se emitan juicios tan a la ligera en una elección de vida y una decisión familiar, que se consideren más cosas y que se valore el trabajo (bueno o malo) de un deportista en relación a su vida privada. Que nunca olvidemos que más allá del rectángulo verde, todos somos personas.

@Nefrox

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