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Solo, Rodrigo, sed, melancolía, oficio y memoria | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Este año se cumplen 20 años del debut en sociedad de “Valta” de Rodrigo Solo, en impreso. Dramaturgia, galardonada con uno de los premios “20 de noviembre” de artes y ciencia otorgados anualmente por el gobierno estatal potosino.

“Valta” es una obra teatral significativa en cualidades y referentes de la dramaturgia contemporánea. Además, su puesta en escena fue singular.

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En este espacio se reitera cada tanto, respecto a la abundante y desigual programación local artístico/cultural oficial; la mayoría, sin relieve ni secuencia; tampoco tiene intención de formar público y/o tamizar un ejercicio crítico proclive a la evolución de creatividad en representaciones escénicas y otros formatos artísticos.

Por lo mismo, ver programada una lectura de “Valta”, anunciada para el viernes 17 de mayo en el Instituto Potosino de Bellas Artes (IPBA) es algo fuera de la modorra recurrente por más de un motivo:

  • Rodrigo Solo, su autor y responsable de algunos montajes de la obra, es un ciudadano del mundo, nacido en la Ciudad de México y con residencia oscilante desde hace 8 lustros entre Tijuana, Mexicali y San Luis Potosí.
  • Muy joven, formó parte del staff de producción operística en el Palacio Nacional de Bellas Artes. Algunas de esas puestas, interpretadas en papeles protagónicos por su hermana, Cristina Ortega, destacada mexicana en el género.
  • Rodrigo, además, estudió la carrera de Arquitectura en la UNAM. Ello le consolida como creador de espacios escénico/teatrales y le permite un modus vivendi combinado con el irrenunciable ejercicio teatral como dramaturgo, director escénico y formador de actores.
  • A San Luis Potosí llegó en 1987, procedente del Centro Cultural Tijuana, invitado por el IPBA para hacerse cargo del área teatral de esa institución. Después de unos meses es suspendido de manera tan inexplicable como absurda. Sin embargo, decide permanecer acá hasta 2007.
  • En Rodrigo es sorprendente la capacidad de generar argumentos teatrales con sustancial riqueza en los diálogos. “Valta” es un ejemplo de lo dicho. Por cierto, a cuatro lustros de distancia, ya elaboró otra dramaturgia que le da continuidad a ese argumento. En “Valta” el protagonista, dramaturgo, ha muerto en un accidente automovilístico y dialoga con la muerte; evoca distintos sucesos y mujeres, entre ellas a Valta. En la “segunda parte”, “Valta, el encuentro” (sólo puesta en escena en Mexicali hasta el momento), el hijo del fallecido acude a la capital potosina y se encuentra con Valta.
  • También distingue a Rodrigo Solo su capacidad para formar actores.
  • Otro experimento significativo y aporte de Rodrigo en la localidad es el ejercicio de Teatro cabaret. Realizó con actores universitarios debutantes la puesta en escena de “Mexicanos al grito de güeras”, representación fársica de la patriotería mexicana. Tuvo 25 representaciones interrumpidas por una solapada censura porque, a decir de algún diálogo de la obra, “provocaba escozor y chilito”. Ninguno de quienes participaron en ese experimento se dedicó de lleno al teatro, pero aquello fue un ejercicio lúdico/divertido en esquema profesional.
  • Ya entrados en la autobiografía plasmada en su dramaturgia, Rodrigo Solo resulta en personajes autobiográficos una reinvención de Charlot y el Woody Allen de los inicios. Su personaje en Valta se compadece y burla de sí mismo en mitad de mullidas melancolías de sufrimiento/gozo.
  • Agrega, además, a su dramaturgia, toques de contemporaneidad y teatro del absurdo. Bertolt Brecht y Eugenie Ionesco están presentes. También se traslucen citas de sucesos históricos mexicanos, en el momento de su consignación, ubicados en la desmemoria oficial incómoda (masacre de Tlatelolco, terremoto de 1985). Algo similar a pasajes citados en la Roma de Alfonso Cuarón.

EL SER TEATRAL

Rodrigo es un hombre envuelto en su propia ficción/realidad. Habita el mundo de sus invenciones creativas tomadas del entorno donde están redivivos: la amistad, el erotismo/deseo, pero también la obsesión por la soledad inspiradora nihilista.

Durante su etapa de aprendizaje tuvo como mentores, entre muchos, a Julio Prieto y Félida Mediana en escenografía e iluminación; Dagoberto Guillamin en dirección escénica: Eduardo López Rojas (caifán) y Jacobo Dé en actuación; Sergio Magaña, Alejandro Licona y Luisa Santacruz en dramaturgia.

Antes de su arribo a SLP, funda en Mexicali, el año 1980, el grupo teatral independiente “Los de a pie”.  A decir de reseñistas, ello provoca un movimiento artístico que da ubicación teatral a esa región en el mapa nacional y hace presente al colectivo en 22 ciudades del país.

”Rodrigo Solo no se contenta con crear espectáculos cuyo lenguaje estético seduce y conmueve, además ha establecido un “método” para formar intérpretes capaces de sorprender por su destreza sin alardes y compromiso sin concesiones… un teatro donde “todo ocurre por primera vez” como Solo dice a sus actores… ´Tres / La pareja rota´ es un notable ejemplo de un teatro moderno, comprometido, de aciertos escénicos e inteligente…” (enred@rte/ San Luis Potosí / 2006).

OTROS MATICES DEL TEATRO LOCAL

Cuando el multicitado Rodrigo Solo, autor de Valta, llega a la capital potosina, encuentra ya ricas expresiones y ejercicios teatrales. En remota lejanía están los aportes de Francisco Prats y Rogelio Hernández Cruz; de vigor, búsqueda y trashumancia los 30 años de actividad del grupo Zopilote; y el entonces naciente Rinoceronte Enamorado, en activo. Se requiere una microhistoria para consignar esos y otros ejercicios escénico/teatrales. Merecimiento también requerido para la danza local no oficializada y otras expresiones creativas.

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