Sin partitura

Sin las víctimas, no | Columna de Ricardo Sánchez García

Sin Partitura

Por Ricardo Sánchez García

@RicSánchezGa

 

La novela El Deshabitado, de Javier Sicilia, narra una historia íntima de dolor autobiográfico. En una asombrosa cadencia de relatos, nos recuerda un periodo de salvaje violencia desatado en nuestro país derivado de una torpe declaración de guerra del Estado contra la delincuencia organizada. Una estrategia sin pies ni cabeza que dejó lo que Felipe Calderón llamó daños colaterales y nosotros denominamos víctimas. A Sicilia le asesinaron a su hijo. Juanelo es sólo una de las 70 mil muertes de este país en las que 30 mil personas desaparecidas se ven reflejadas. En ese contexto, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad logró poner en el centro de los temas nacionales a quienes habían estado olvidadas durante décadas: Las Víctimas.

Hay quienes todavía pretenden justificar la guerra emprendida, pero ante las palabras dolientes de familiares, callan. Desearían poder hablar de legalidad y defensa de la patria, pero la putrefacción del aparato los hace verse ridículos e ineficaces, y también callan. Las autoridades están orilladas al silencio, a ese que detestan, que no soportan porque les cuestiona y les enfrenta con ellos mismos. Pero la sociedad civil les obligó a dar respuestas y parte de ellas es la Ley General de Víctimas.

El fuerte movimiento nacional fue capaz de aglutinar un dolor contenido y desarticulado por años. Así, cada víctima se sintió acompañada. Ya no caminaban solas. Pudieron verse a los ojos como iguales sin importar lo diferentes que en realidad somos. Después de varios encuentros nacionales en los que tuve el privilegio de participar junto con diversos movimientos, tomamos fuerza y hasta la fecha seguimos luchando contra la indiferencia, la pusilanimidad, la corrupción y la simulación.

La ley de víctimas fue una exigencia de la sociedad civil al Estado. No podemos olvidar la reunión con el ejecutivo federal, cuando diversos colectivos de víctimas le reclamaron: “Usted señor presidente en nombre del amor abstracto de querer preservar a nuestros hijos de la droga, desató está guerra que los ha asesinado y que nos llena de desgracia y de dolor” “Está obligado a pedir perdón a la nación, en particular a las víctimas”.

Las víctimas levantaron la voz en un cambio de paradigma. Después de tanta presión, en algunos estados surgieron las Comisiones de Atención a Víctimas. En San Luis Potosí, la creación de la CEEAV nos remonta al 2015. El pleno era integrado por representantes de los tres poderes, ratificados por el Congreso del Estado.

El 3 de enero de 2017 se publicó la actual Ley General de Víctimas que obligó a los legisladores locales a armonizar la legislación estatal. Esperemos que ante la abrumadora manifestación civil y pacífica de ese día, las y los diputados no hayan olvidado que las Comisiones de Víctimas surgieron por la exigencia de un derecho a la verdad, a la justicia y a la no repetición; acciones para la memoria histórica, indemnización a familiares inocentes y reparación integral de daños.

La Ley no es una dádiva. Familiares y colectivos desde hace años veíamos la necesidad de crear organismos ciudadanos y autónomos; urgía la atención de víctimas y la protección para defensores de derechos humanos y periodistas.

La reforma aprobada por el congreso local considera una reestructuración donde la Comisión Estatal de Atención a Víctimas ahora se organizará de manera unipersonal. La responsabilidad antes colegiada, estará a cargo de un Comisionado Ejecutivo, que contará con una asamblea consultiva y una Junta de Gobierno. A la reforma sobrevive el Comité Interdisciplinario Evaluador. 

Como se había previsto, el Ejecutivo a través de la Comisión, podrá participar plenamente en la elaboración del Programa de Atención Integral a Víctimas; podrá promover programas y proyectos de atención, educación, capacitación, investigación y cultura de los derechos humanos de las víctimas; tendrá facultades para revisar y evaluar la eficacia de las acciones e impulsar la participación de las organizaciones privadas, en la ejecución de los programas estatales.

Evidenciamos que con este nuevo organigrama la Comisión no será autónoma. Tampoco será democrática. La recién reformada Ley permite al gobernador en turno tener pleno control sobre las políticas en favor o en contra de las víctimas.

La Sociedad Civil exigimos no se pierda la naturaleza con la que surgió la Comisión. Se debe respetar lo señalado en el artículo 92 de la misma Ley, en lo que respecta a la inclusión de propuestas realizadas por colectivos y especialistas de víctimas. Las ternas que el gobernador proponga al Congreso para ocupar el cargo de Comisionado, deben surgir de la sociedad civil, de otra forma se generaría una simulación en perjuicio de las víctimas.

La Comisión deberá implementar mecanismos de control, pero siempre con la participación de la sociedad civil, que permitan supervisar y evaluar las acciones, programas, planes y políticas públicas en materia de víctimas, de acuerdo al artículo 95 de la Ley.

Este espacio deberá ser “de y para las víctimas”. No permitiremos se convierta en un coto de poder. No es difícil adivinar la tentación de controlar los fondos para víctimas, con el peligro de convertirlos en botín político y mecanismo clientelar.

Miércoles 9 de noviembre de 2016.En el Museo de la Ciudad de México, el poeta Javier Sicilia presentó la novela autobiográfica El Deshabilitado, con la presencia y comentarios de Eduardo Vázquez Martín, secretario de Cultura de la CDMX, Alejandro Pérez y Ricardo Cayuela.Fotografía: Milton Martínez / Secretaría de Cultura CDMX

No le daremos la razón al literato Javier Sicilia, quien también la hizo de profeta, pues habría declarado: “Nos dará la ley de víctimas y no pasará nada. Institucionalizarán el dolor, lo volverán cifras, procesos, chambas, discursos”.

Velaremos porque la incipiente conquista de la sociedad civil, no se vuelque sobre ella.

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