#4 TiemposColumna de Adrián Ibelles

Siddhartha. Año dos | Columna de Adrián Ibelles

Postales de viaje

 

Hoy es miércoles, y es tu cumpleaños. Siento que el tiempo ha caminado más rápido esta vez. Aunque aún no hablas, tus ojos son tan expresivos que en ocasiones olvido que eres un pequeño. Cómo no sé hacer gran cosa, he decidido regalarte esta carta. Contarte un poco de ti y de nosotros, de la casa donde vivimos y las cosas que te gustan ahora. De cómo eres.

Te conozco bien. Podríamos decir que de toda la vida, así que debes confiar en que no exagero cuando digo que eres incansable. Esto quiere decir varias cosas; a) que nunca te cansas, b) que nuestras energías conjuntas (de tu madre y la mía) no nos alcanzan para igualar la tuya, c) y que aprendes más rápido de lo que podía imaginar.

Tu canción favorita es Chandelier de Sia. Te gusta imitar los tonos más altos y bailar como lo hace Maddie, la niña del video. También te gusta ver videos en YouTube, todas las versiones de Baby Shark, Blippi y otras canciones. Yo también tengo mis favoritas, y a veces mientras te baño, las canto.

No te gustan las visitas. Cuando mamá o yo paramos con alguien en la calle les dices adiós con la mano acompañado de un muy claro “Bye”. O cuando tu hermano viene a verte y no estás de humor. Lo mismo cuando alguien llega a casa. Visitas no, está claro.

Aquí tengo que confesar que no soy un padre tan responsable, y que te dejo comer demasiadas porquerías. Cuando vamos a la tienda, regresas con un chocolate, una gelatina o unas galletas. Tu madre me regaña por llevar salchichas cuando voy al súper. “Chicha” dices al verlas. Y ni modo, mi culpa. La sandía es tu fruta favorita, aunque también le entras a la manzana -roja es mejor-, las naranjas, y justo ayer probaste las fresas por primera vez y te encantaron. También te gustan las baguettes de queso de la panadería artesanal, y las paletas de hielo que te comes, como tu mamá, a mordidas.

Me esperas despierto siempre que puedes. Además, si me tardo, empiezas a preguntar por mí: “¡papá! Y a veces, después de tomar chichi, me buscas para que te arrulle y nos dormimos en mi cama. Me gusta como me abrazas y me haces sentir útil, al fin.

Vamos mucho a la ludoteca, donde juegas con las cajas y los armables, y con un títere con cara de orco, muy feo, pero que te hace reír bastante. Las encargadas del lugar ya te conocen por tu nombre, como casi todos en el pueblo. Cuando salgo sin ti, la gente me pregunta dónde te dejé. Y me hacen extrañarte.

Tienes ya dos años. Jugamos en casa a la pelota, a mojarte con la manguera, a apachurrar cochinillas con las manos (ups). También buscamos arañas: “ñaña”, y nos echamos a rodar en el jardín.

Tu libro favorito es Pato está sucio de Satoshi Kitamura. Me gusta mucho leértelo. Espero algún día escribir algo que te guste tanto. Te fascina pintarrajear libretas con los colores de tu hermano, que te dibujemos animales, y llenarnos los brazos de tatuajes. Tu también llevas las manitas, las piernas y los pies todos rayados. ¿A quién te parecerás?

Hoy cumples dos años. Y nos has hecho muy felices. También hemos dejado de dormir, de salir juntos, de comer caliente… pero sé que habrá tiempo para eso. Ahora es tiempo de jugar en el pasto, rayarnos los brazos, cantar como Sia, correr a las visitas y dormir abrazados. Que lo sepas: me gusta mucho ser tu papá.

Hasta aquí la carta. Tu mamá se ha encargado de tomar muchas fotos bellas, para que junto a esto, puedas hacerte una idea de lo maravilloso que nos la estamos pasando. Te mando un beso y espero que sepas que te amo, Siddhartha.

Con todo mi cariño, Papá.

 

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