#4 TiemposMucha mierda

#SíConLasOSC | Columna de Jesús Alejandro Tello

Mucha Mierda

 

En los últimos meses, y en particular en las últimas semanas, AMLO ha lanzado constantemente descalificaciones públicas hacia las organizaciones de la sociedad civil (OSC), la cuales tenemos que considerar como una parte valiosa para la sociedad mexicana, pero también como un ente heterogéneo, y por lo mismo considero desatinados los comentarios del presidente con relación a este tema al poner en un mismo costal a todas las organizaciones pertenecientes a esta clasificación.

Vamos por partes, ¿qué es la sociedad civil? Se puede definir como la asociación de diversas personas que, en calidad de ciudadanos y de manera colectiva, actúan para incidir en la toma de decisiones del ámbito público que consideran a todo individuo que se halla fuera de las estructuras gubernamentales. Y tiene ciertos atributos tales como su autogeneración voluntaria, su independencia y autonomía del Estado; tiene límites legales, y su finalidad última es la expresión de los intereses de la ciudadanía, que mediante el intercambio de ideas e información busca alcanzar ciertos objetivos comunes. En otras palabras, es la reunión formal de gente que busca un fin público y ciudadano determinado, y que además funciona como vínculo entre el grueso de la población y las instituciones de gobierno.

Varios conceptos de los que he mencionado son clave, por ejemplo el de «heterogénea». AMLO ha criticado que el dinero público tenga que llegar a sus beneficiarios principales a través de las organizaciones que ganan los proyectos que se licitan para beneficio de la población, y que muchas veces ni siquiera llega a la población objetivo. Ciertamente hay muchos tipos de organizaciones —y de ahí la heterogeneidad—, algunas creadas ex profeso para golpeteo político o beneficio electoral. Sin embargo, hay muchas otras que justamente han cubierto un hueco que el gobierno ha dejado en la planeación, desarrollo e implementación de muchos proyectos sociales, debido a que también tener todos los recursos técnicos y administrativos llevaría a un engrosamiento del Estado más allá de lo deseable.

Otro aspecto a tomar en cuenta es el legal, ya que existen reglas de operación muy claras sobre la conformación formal de estas organizaciones y de su participación en proyectos públicos, reglas que el mismo gobierno ha impuesto, por lo que me parece necesario recalcar que las organizaciones que hacen su labor a cabalidad lo hacen dentro de un marco de legalidad. Sobre aquellas otras creadas para lucrar y robar recursos públicos, ahora sí que en todos lados se cuecen habas, tanto en el gobierno, en la iniciativa privada, y en la sociedad civil, por lo que más bien habría que vigilar como es debido los proyectos y sancionar en caso de que se incurra en algún delito.

También hay que señalar que son una fuente de trabajo importante. Muchas personas trabajan en las organizaciones de la sociedad civil, contratadas bajo los términos que señala la ley, y por lo tanto tienen prestaciones, pagan sus impuestos, etcétera. Además mucha de la labor que hacen son muy importantes en términos de diagnóstico e intervención en grupos poblacionales en los que, como mencionaba antes, el gobierno no tiene capacidades técnicas para hacerlo. Por ejemplo organizaciones nacionales como Fundar, Insyde, Mexicanos contra la corrupción, Mexicanos Primero, Artículo 19; y en el ámbito local de San Luis Potosí, por mencionar algunas, están Educiac o Red de Diversificadores Sociales, que realizan una labor que impacta directamente en la defensa y la promoción de los derechos humanos.

Entonces, las OSC —o en otras palabras la sociedad civil organizada— se colocan como una forma más de participar de los asuntos públicos, de involucrarse en la vida del país. Por lo que la descalificación que ha tenido lugar por parte del presidente de la República me parece alarmante en términos de contrapesos: al ser la sociedad civil un contrapeso más del ejecutivo y que éste tenga tal postura, yo me pregunto en dónde queda el desarrollo de la democracia y de lo republicano en la llamada «Cuarta Transformación».

Hasta la próxima.

@alejandrotello   

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