#4 TiemposColumna de Daniel Tristán

Shabadaba | Columna de Daniel Tristán

LaguNotas Mentales 

 
Siempre he creído que el historial de reproducción de YouTube habla muchísimo de una persona, incluso se puede conocerlo de manera más profunda y acertada echándose un clavado en sus últimas reproducciones de videos que hablando una hora frente a frente. O tal vez hablo por mi mismo, pues mi historial es una fiel radiografía de lo que pienso, de lo que me provoca risa, de lo que me interesa, de lo que detesto, de lo que admiro y de lo que me hace perder el tiempo cuando debería estar haciendo algo de provecho.
 
Justo el sábado pasado decidí quedarme en casa sin más distracción que mi laptop y un montón de cervezas. Me resulta interesante cómo surfear por YouTube puede llevarme a lugares insospechados. Uno puede iniciar la noche viendo un documental sobre la 2a Guerra Mundial y un par de horas después terminar con videos sobre conspiración alienígena, pasando por recopilaciones de 3 horas de los gatitos más graciosos del año o el lord o lady del momento.
 
Esa noche la marea de videos me fue llevando sutilmente hasta llegar, no sé por qué ni cómo, a una recopilación de pop en español de principios del año 2000. Estaban en esa lista canciones de Fey, Linda y algunas de banditas como Kabah, Sentidos Opuestos y las infaltables Jeans. Aunque no soy para nada seguidor de ninguna de las bandas anteriormente mencionadas ya contaba con algunas cervezas circulando en mi torrente sanguíneo y encontré bastante divertido ver los videos, mismos que ya a 18 años de distancia comienzan a verse ridículamente vintage. Uno de ellos llamó particularmente mi atención debido a la antiquísima visión del futuro y la tecnología presentada en él.
 
Por fortuna todo este material está debidamente archivado y almacenado en YouTube, así que no tengo espacio para la exageración y usted mismo, mi querido lector, puede lanzarse ahora mismo y verlo con sus propios ojos. El video al que hago referencia es ni más ni menos que el de la canción “Shabadaba” de una de las bandas más aplaudidas por los púberes de aquella época: OV7.
 
Si la curiosidad lo invade y hace de las suyas lo invito a que vea la intro del video y saque sus propios comentarios al respecto. Si bajo ninguna circunstancia se atrevería a contaminar su historial de YouTube con material de OV7 yo aquí se lo comento. Resulta que el video se desarrolla en una especie de estación futurista en la que los integrantes del grupo se encuentran intentando hacer una maniobra informática de alto grado de dificultad. Cada uno con una laptop del año del caldo, armada con un poderosísimo internet impulsado por “America Online” comienza a extraer cierta información (misma que será develada más adelante) y se la van pasando al resto de sus compañeros vía CD. (Si, leyó usted bien, vía CD *se tira al piso y se caga de risa*). Pareciera que la información que están robando son archivos confidenciales de la NASA, una conspiración contra el planeta y la humanidad en su totalidad. Uno podría leer la expresión facial de los muchachos y jurar que están pensando “¡Güey somos bien tremendos! ¡Estamos hackeando al pinche mundo entero vía CD!”.
 
Para no hacerle el cuento largo estos diantres de muchachos roban la información y se lanzan a una sala privada que cuenta con un sillón, unos visores de realidad virtual y una pantalla. Al sentarse a ver el botín informático extraído resulta que lo que estos jóvenes bandidos extrajeron a la mala es un video de ellos mismos en una casa vieja bailando la rola de “Shabadaba”. Y digo bailando porque hasta donde se ninguno de ellos canta, tal vez Kalimba. Podríamos debatir el punto en otro momento.
 
Dado mi estado etílico mi reacción fue una sola: el cague de risa. No pude evitarlo, pues lo que hace casi 20 años parecía un universo tecnológico inalcanzable hoy en día se ve totalmente obsoleto. Dudo mucho que alguien armado con CD’s pueda causarle un gran daño informático a la humanidad. Al día siguiente ya con la cruda martillándome la nuca y con el “ji ji ji” reducido a cero comencé a ver el asunto de forma más analítica. El video de “Shabadabadá” muestra la idea y la visión que se tenía en el año 2000 sobre cómo sería el futuro. Un mundo de cielo gris con pixeles y datos flotando en la atmósfera, gente con comportamientos mitad humano y mitad robot, pantallas flotantes y muchas cosas sacadas como de novela de ciencia ficción. Ternuritas.
 
Si bien es cierto que en la actualidad la tecnología está mucho más avanzada que en el año 2000 (al menos ya podemos hacer maldades cibernéticas sin valernos de CD’s) y nos permite hacer y deshacer a placer, la verdad es que nuestra visión fantasiosa del futuro está lejos de ser acertada. Tenemos teléfonos celulares que ponen el mundo a un click de distancia, cargamos en nuestro bolsillo el universo entero, pero si me asomo por la ventana sigo viendo camiones urbanos destartalándose y postes con cables colgando. No veo ni viajeros en el tiempo, ni autos que vuelen o gente teletransportándose. Recientemente vi también un ejemplar de “Los Angeles Times Magazine” de los años 80’s. En la portada se mostraba cómo sería la ciudad de L.A. en el año 2013. Se ve en la imagen algunos autos con formas bastante marcianas circulando en las calles, otros más volando. Los edificios de la ciudad parecen estaciones espaciales y se ve en el cielo un holograma gigantesco anunciando un refresco de cola. Está de más decir que, a pesar de los avances tecnológicos, la ciudad de Los Angeles dista mucho de verse como lo predijo su revista 40 años atrás.
 
¿Qué es entonces lo que determina el rumbo que tomamos para construir el futuro? Universos planteados por series o películas como “Volver al futuro”, “Los Supersónicos”, “Futurama” y “Terminator” parecieran no tener una visión acertada sobre cómo será nuestro mundo en las décadas por venir. Entre más años pasan veo cada vez mas lejana esa utopía de la ciudad futurista. Seamos realistas, no sabemos conducir civilizadamente autos por tierra y ya queremos echarlos a volar. No tenemos regulado el uso legal de artefactos voladores pequeños como los drones (mismo que ya se usan sin problema para traficar droga y armas por la frontera con EUA por ejemplo) pero chingue su madre, que en el futuro nuestros vochos vuelen y a ver cómo nos arreglamos ya estando allá arriba. En nuestro país sigue existiendo un alarmante índice de analfabetismo pero no importa, en unos años todos seremos mitad humanos y mitad robots super vergas aunque no sepamos ni leer ni escribir. 
 
No vayamos más lejos, es risible crear un futuro lleno de ondas locas y marcianas si hay rincones de la República Mexicana que ni servicio de electricidad tienen. Cómo olvidar el epic fail de Vicente Fox cuando pretendía armar a las escuelas rurales con el magnífico y sofisticado sistema de “Enciclomedia”. Sonaba muy bonito pero olvidó decirle a los profes de las comunidades más recónditas y olvidadas del país cómo chingados echar a andar la mentada “Enciclomedia” si ni un pinche foco pueden prender (gracias CFE). Lo mismo con la reciente propuesta de algunos candidatos a la Presidencia que ofrecían tabletas a estudiantes que votaran por ellos. Me imagino a todos los estudiantes rurales pensando : – Ok, chido ¡gracias! Pero primero ponme electricidad para poder cargarla, y ya luego si tienes chance no seas malo, me pones internet. Digo, si no es mucho pedir. 
 
Así es como de un cachetadón bien dado tuve que volver a la realidad. Ni tele transportación, ni vehículos voladores. Nada de lo que la cultura pop, la televisión o la ciencia ficción me ha dicho sobre el futuro parece verse al menos cercano. Ya de perdido con que hoy en la noche llegue a casa y cuente con electricidad e internet me doy por bien servido. Así puedo seguir navegando por la red y, si no puedo viajar al futuro, al menos puedo darme un buen rol al pasado con mis maratones de videos dosmileros de YouTube. Así puedo utilizar mi compu para viajar lejos de aquí y sentarme a tomar un montón de cervezas en el centro del planeta, olvidado en la banqueta, en un cráter en la luna, en el trueno o en la lluvia.    
 
 
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