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Seguridad entre temblores | Columna de Marcela del Muro

Mujer al agua

 

Sin un ganador aparente del primer debate presidencial y tras tantas risas por los múltiples memes y comentarios, el territorio mexicano se sacudió con violencia. El epicentro de este terrible temblor fue localizado en Jalisco y aunque no existan pérdidas materiales aparentes, el daño moral que experimentamos es exorbitante, especialmente si sumamos que el panorama en aplicación de justicia es totalmente incierto.

Nos encontramos con una escena devastadora. Tres estudiantes fueron supuestamente confundidos con narcotraficantes, detenidos por supuestos policías, entregados a miembros del Cártel de Jalisco Nueva Generación para ser interrogados, torturados y después asesinados.

Esto no acaba aquí, hay que agregar el hecho de que sus restos fueron desaparecidos en ácido y, para hacer esta historia todavía más siniestra, le agregamos que en el lugar del crimen fueron encontradas matrículas, uniformes con logotipos de la Fiscalía y armas de uso exclusivo del Ejército.

Volviendo a sucesos aterradores, nos remontamos a días antes de la desaparición de los estudiantes. Igual en Jalisco fueron desaparecidos tres italianos con supuestos nexos criminales; el mismo modus operandi, la diferencia en este caso, una participación concreta de la policía.

En diciembre del año pasado, se aprobó la Ley de Seguridad Interior, la cual otorga certeza jurídica a las Fuerzas Armadas cuando sean identificadas amenazas a la integridad de la nación, esto respaldado por el presidente de la República. Es una ley controversial, con una gran respuesta desfavorable y un colectivo integrado por ONGs mexicanas e internacionales que la cuestionan. Textualmente el colectivo #SeguridadSinGuerra manifestó: “Normalizar la intervención del Ejército en labores policiales, contribuirá a perpetuar situación de violencia que se busca revertir”.  Además de evidenciar cómo las autoridades evaden sus responsabilidades constitucionales en materia de seguridad pública.

México tiene más de diez años abatidos por una guerra contra el narcotráfico y desde sus inicios –sin ser regulado–  tenemos la intervención del Ejército sin ningún resultado positivo y por el contrario vemos un aumento abrumador en crímenes contra civiles y en violaciones de los derechos humanos.

Como prueba, lo ocurrido en Jalisco sin ninguna razón aparente, únicamente la confusión del momento. Como conclusión personal, es momento de cuestionarnos, investigar y tomar conciencia del rumbo que queremos para México; con la enorme ventaja de una acceso a la información y con la plena consciencia de que no somos inmunes al mal.

@marceladmg

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