#4 TiemposColumna de Óscar Esquivel

Secretos callados, mentiras a medias | Columna de Óscar Esquivel

Desafinando

El diagnóstico priista

Es un secreto a voces que siempre se miente por mantenerse en el puesto, los políticos son los primeros interesados cuando llegan, en evitar que las mentiras salgan a la luz. Tienen a su servicio un equipo completo para ello, llamado comunicación social, asesores en medios, asesores políticos, asesores de imagen, asesores hasta para decir lo que no quiere decir, y así, los asesores más cercanos se convierten en los artífices de las verdades a medias, o las mentiras completas de su jefes.

No es un secreto que hay políticos que mienten, ¿también podrán decir la verdad? Un mar de confusión sobresale cuando esto ocurre, creen que traicionan su misma formación o una puñalada al equipo cercano, o tal vez el “jefe” no quiere mentir y lo tiene que hacer para estar bien con los suyos aun cuando el mundo arda.

El jefe se tranquilizan cuando se dan cuenta y reflexionan que toda la gente de alguna manera mentimos, en mayor o menor proporción, pero no como ellos lo hacen.

“¡Mamá!”, grita el niño Gregorio, “Juanito me pego en la escuela, me arrancó las hojas del cuaderno, y las quemó en el basurero”. Este hecho podría tener toda la verdad, pero lo que no dijo el niño fue quien pegó primero. Juanito arrancó las hojas del cuaderno de Gregorio por los dibujos obscenos que le habían dibujado sobre él y por eso mismo las quemó. Fue verdad todo, Juanito lo hizo, pero a consecuencia de sentirse humillado, de todas formas sería culpable, y Gregorio continuaría mostrando su capacidad de mantenerse a salvo, mientras su circunstancia de haberse quejado primero, lo lleva a ser un ser oportunista, que desvía la atención para no ser amonestado por sus tropelías contra los demás.

Esto es lo que hacen los político o las organizaciones: se escudan en su manifestación de poder unipersonal y absoluto que le da impunidad por ser el Jefe y en lo grupal toman carreteras, evidencian su falta de criterio, como la CNTE de los “maestritos” del sur, sin importarles la vida y el tránsito de los demás.

Cada quien tiene su verdad y su mentira, cada ser mentimos algunas veces para sobrevivir o se escudan en la mentira de otros, muy común en la clase política, se convierten en los guardianes de las mentiras de las pocas verdades que manifiesta su guía político.

Nuestro futuro tiene un perfil decepcionante, casi en la mediocridad. Si bien como la habíamos mencionado anteriormente, la comparecencia del Gobernador Carreras es por sí sola una oportunidad que se obtuvo para llamar a cuentas a cualquier funcionario que puntualice su trabajo, las comparecencias programadas por los diputados son un mero trámite que hay que cumplir.

El gobernador acudió al congreso a comparecer, a presentarse y ser cuestionado como en un juicio, en un tema de suma importancia para los potosinos, un ejercicio democrático debe prevalecer al interés público, y creo se perdió un oportunidad histórica para encauzar este problema hacia los poderes del estado y la sociedad, en lugar de esto, se concretó un trámite, una revancha o un berrinche de los diputados de oposición, hacer sentir su fuerza era el objetivo, doblegar a Juan Manuel Carreras y lo que sucedió fue una cena entre cuates.

El exceso de asesoramiento maternal al gobernador y la sobreprotección que le dan los más allegados, es francamente ridícula. Es de todos sospechoso, la reunión con los diputados de la bancada priista antes de la comparecencia para darles línea, de qué o no preguntar. Por otro lado la postura de algunos diputados de la nueva camada política, panista, morenista o la demás chiquillada, francamente sumisos.

Quien negoció las preguntas que se formularían, debe tener una cabeza muy grandota  y un cerebro chiquitito.

Era el momento del Gobernador Carreras para exponer clara y contundente el problema de seguridad, sin ataduras, donde la gente de a pie se diera cuenta que sí hay gobernador y sin titubeos sumarnos todos la tarea… ¡ah, pero no! Dejó ir la oportunidad de reivindicarse hasta con el mismo, la porra de todo el gabinete no le dio luz solo le quito reflectores.

Ya nadie cree, hasta que no se demuestre lo contrario, esta vez se mostró sumisión y arreglos en lo oscurito, a menos esto se vio.

COMISIÓN DE DIAGNÓSTICO DEL PRI

Más vale preguntarle al ofendido de qué se ofendió, antes que el ofendido los ofenda sacándolos de sus vidas.

La conclusión del diagnóstico priista es tan abultado que tiene todos los motivos para profundizar, reflexionar, averiguar por qué se perdió en las urnas el domingo negro para los priistas. Se presume que se aportaron más de 6 mil quejas, opiniones, donde fueron analizados por representantes estatales, expresidente de partido, un sin número de “militantes distinguidos” ungidos en su momento por el “dedo supremo“ de todo el país, pero, ¿quiénes fueron aquellos quienes diagnosticaron y ahora hacen leña del árbol caído? Pues los mismos que permitieron la corrupción, la impunidad, las malas prácticas políticas, los agravios a la militancia, imposiciones desde el “achichincle del jefe político” hasta el presidente de la república, todo ellos, diagnosticaron su propia enfermedad, concluyendo que el culpable había sido, la corrupción, la impunidad, el fracaso económico, político y social, y sobre todo, el desmembramiento al interior del PRI en favor de las cúpula en el poder.

Si bien el diagnóstico es el adecuado, siguen culpando a todos, si a todos los priistas de la derrota, la militancia les dijo: ¡No! Los culpables son los gobernadores, para abajo, el Presidente de la República y todo aquel que fue cómplice de todas las formas ya descritas.

Al PRI sin ánimo de ahondar, le quedan algunas opciones para medio recomponer sus cuadros y su participación como partido en la vida nacional, y un muy importante es la desaparición del corporativismo que existe, CTM; CNC y CNOP, lo que seguiría es formar un estructura colegiada, donde los movimientos y agrupaciones participen con más voz.

Eliminar la figura de primer priista es fundamental, es un militante más, con voz y voto, pero sin opción de veto, ni recomendaciones. Otra aportación: todo aquel que aspire a gobernar, a legislar debe atenerse a los principios básicos, a la ideología del partido, no gobernar a su parecer, ni a título personal como viene sucediendo, generando grupos cerrados y eternos, por la simple razón que ganó una elección y lo hizo bajo la estructura y los votos de sus militantes.

No es mucho lo que se pide, solo reglas claras, formación política, definición de la postura ideológica, eliminar el neoliberalismo económico como forma impuesta y retornar a la socialdemocracia, no solo en el  papel, si no en los hechos.

 

Nos saludamos pronto.

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