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Secretario de Seguridad y Procurador del Estado piden refuerzos a San Juditas Tadeo. Crónica de Jorge Saldaña

Llegando me encomendé a San Juditas Tadeo y a todos los santos. Una finca lejana, de muros altos, de portón metálico y un tipo malencarado recibía a los invitados. Sobraban latigazos con cuerdas entre algunos habitantes de la comunidad del Mezquite que estaban dentro de la propiedad de la familia Melgar Rojas y que ensayaban una suerte de ritual al patrono de las causas difíciles y desesperadas.

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Encima de un aljibe, un individuo se jugó la vida purgando la bomba con la boca mientras que, sin percatarse, tocaba los cables de electricidad que conectaban la bobina. Milagrosamente no pasó nada y brotó el agua de la manguera anaranjada que empezó a regar buena parte de la “Quinta el Mezquite” para “aplacar el terregal”.

(Quizás ayudó al milagro la presencia de una enorme figura de San Juditas Tadeo, que estaba en el lugar de honor de un área que se acondicionó para celebrar una misa, acompañaban la escena varias figuras mas pequeñas del mismo santo y un gran cuadro de La Virgen de Guadalupe).

El Sacerdote que ofició la ceremonia, llegó puntual con su ayudante en un albo y buen vehículo. La cita, de acuerdo a las restringidas invitaciones, era a las 13 horas de éste lunes 28, no obstante, los anfitriones no habían llegado y el reloj seguía su marcha.

Las miradas se tornaban incómodas para el reportero y es que, tanto los locales como los “invitados muy especiales” (a los que quién esto escribe no pudo identificar -ni tiene intención de hacerlo-) intercambiaban miradas preguntándose quién era el desconocido.

Para cuando los frijoles charros y el cazo en que frieron a un cerdo empezaban a expedir sus respectivos aromas, llegó al lugar una camioneta blanca tipo H200 de la Secretaría de Seguridad Pública con placas  01-420, repleta de estuches, de instrumentos, músicos y equipo de sonido. Apenas cabían en la descrita panel los amplificadores, tarolas, platillos, guitarras y guitarrones que viajaron en vehículo oficial; para llegar a venerar al Santo de la gran medalla, en ese lunes soleado.

Como para romper el hielo, una afable y joven dama empezó a repartir playeras blancas impresas en serigrafía, para la ocasión. De un lado, la imagen del Santo de túnica verde-amarela, y por el frente la frase “Aniversario San Judas Tadeo El Mezquite”. Las primeras en recibir la prenda fueron algunas funcionarias de la Secretaría de Seguridad Pública, que explicaban por celular que el “Maestro” las mandó del C4 para “recibir al padre”.

Al mismo tiempo, crecía la afluencia de vehículos -algunos oficiales como la pick up Tundra con placas 01-421- y otros particulares. Igualmente, civiles y oficiales uniformados tomaban su lugar en las sillas negras que se colocaron frente a un sencillo e improvisado altar. Un par de virtuosos en el teclado y la voz se colocaron a un lado del mismo para interpretar las canciones de la ceremonia. Todo estaba listo.

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Eran las 13.37 cuando una camioneta Suburban Gris con placas WAJ 5667, conducida por el Secretario de Seguridad Pública, Joel Melgar Arredondo, llegó al lugar. El secretario no venía solo, lo acompañaba el Procurador General de Justicia de San Luis Potosí, Miguel Angel García Covarrubias en el lugar del copiloto.

Guaruras y oficiales armados ayudaron a los altos funcionarios a descender de la camioneta, los auxiliares y colaboradores les indicaban los lugares de primera fila que les habían apartado.

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El Sacerdote inició el rito agradeciendo a los anfitriones: la familia Melgar Rojas, y ofició una cálida y emotiva ceremonia en la que se bendijeron imágenes, se oró por los enfermos y fallecidos y se pidió por quienes se dedican a brindar seguridad a los potosinos.

Luego de la misa se repartieron bolos y estampitas con la imagen de San Juditas;  Los invitados pasaron a ocupar sus lugares en las mesas redondas que, bajo un par de toldos blancos, se dispusieron para que ahí los convidados disfrutaran de los olorosos frijoles y cerdo en aceite que se repartió en la ocasión.

Además del Abogado del Estado y el Secretario de Seguridad Pública, en la mesa de honor también compartió el titular de la Policía Ministerial del Estado y colaboradores cercanos.

Este reportero no entendió si el evento fue público o privado, si los funcionarios usaron permiso para faltar en horas laborales a la celebración litúrgica, o si está justificado el uso de las camionetas oficiales para transportar músicos, comida e invitados para un festejo tan noble y espiritual… Y por ello pregunté a los funcionarios.

Acribillado por las miradas incómodas, cuestionado por los encargados de la comunicación social de la dependencia -que no comprendían cómo un medio se enteró de semejante evento-, y temeroso de las posibles consecuencias de la infiltración, quien esto escribe prefirió retirarse con una actitud de recogimiento y reflexión, agradeciendo al Altísimo mi salud, la de mis seres queridos y sobre todo haber podido salir de aquella finca a la que no fui invitado y de la que obtuve una bendición, una playera, un bolo y una crónica.

Amén.

Por: Jorge Saldaña

Entrevista con el Procurador del estado

Entrevista con el Secretario de Seguridad Pública

 

 

 

Aspectos de la celebración

 

 

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