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¡San Luis, San Luis! | Columna de Héctor Morán

Tercer tiempo



Por fin entendí cual es la magia de San Luis, más allá de los colores y escudos, apenas el domingo pasado entendí cuál es la verdadera historia de la plaza de San Luis, y es fácil de contar, pero difícil de entender, porque solo un nombre identifica a unos cuantos de miles potosinos regados por todo el mundo.

En distintas ciudades vecinas como Coahuila existe el Santos Laguna, en la capital de la república, están el América y Cruz Azul, en Cancún el Atlante, y así podemos ir mencionando a equipos que son seguidos por todo el país, pero con nombres de alguna empresa, haciendo una representación de ella pero no apropiándose de una zona en específica, no se distinguen como lo hace nuestro querido Club San Luis, Atlético San Luis o el ahora Atlético de San Luis.

Estos equipos pueden jugar en otra plaza y aun así palpar la localía en suelo “extranjero” como lo hizo América el fin de semana pasado en Toluca, aunque lo hizo administrativamente, por las malas condiciones del Azteca. O como lo hizo en los 70’s Cruz Azul, nadie extraña, ni nadie reclama ese clásico de Hidalgo entre el Pachuca y Cruz Azul en el mítico 10 de Diciembre, se mudó el equipo de estado con una mano en la cintura, solo para tener, en el Azteca, un estadio más grande, ya que el 10 de diciembre le quedaba chico al gran equipo que crecía en aquellas épocas.

Ya en estos tiempos, se pensó en mudar a Cruz Azul nuevamente de ciudad por el derrumbe del estadio Azul, volver a Hidalgo o también se barajó la posibilidad de irse al estado de Morelos. Se pensó en su momento (inicios de la década del 2000), en sacar al América del Azteca, para que el inmueble fuera absolutamente utilizado para los partidos de la selección, un modelo que se quería copiar al que se tiene en Inglaterra, en donde la FA es dueño y señor del terreno mítico de Wembley, (aunque por esta temporada se lo rentan al Tottenham).

¿Usted se imagina al Club San Luis con historia en Tamaulipas, Guanajuato o Zacatecas?, eso nunca va a pasar, nunca se va a dar, porque un equipo, un conjunto de 11 jugadores representan a miles y millones que amamos este deporte. La prueba está cuando se anunció que el Atlético de Madrid iba a llegar al estado potosino, se dijo que el equipo se llamaría “Atlético de Madrid del Potosí” con escudo rojiblanco y toda la cosa. Nadie reclamó los colores, todos querían sentirse representados por el nombre, ahí fue todos en conjunto, todos en manada desconociendo ese nombre como el equipo de la ciudad, ya con el Atlético de San Luis establecido, muchos reclamaron el cambio de “auriazules” a “rojiblancos”, aunque otros muchos lo aceptamos porque sin importar la fachada del equipo, sentimos que este sí es nuestro, este se siente propio.

Y se reflejó en la semana con personas del medio deportivo oriundos del estado, presumiendo la auriazul de los Gladiadores, la blanca del Club San Luis de aquella final con Pachuca, o la rojiblanca de la nueva época, pero todos orgullosos de ser de San Luis Potosí, y que su equipo se presente en la final y le haga frente a una rockstar del futbol internacional como Maradona y su Dorados de Culiacán .

Se han llenado las redes sociales de esta pelea absurda del auriazul vs los rojiblancos, pero se vio en la semana que eso se deja atrás cuando el equipo va por delante. Taquillas abarrotadas e ilusiones que rebasan las fronteras de los colores se vivió en las taquillas del lastras y en los distintos puntos de venta, algo que no se vio o al menos no lo vio la persona que les escribe, ni cuando vino la selección mexicana a jugar contra Trinidad y Tobago.

Una ilusión, un sentimiento, un fervor se espera en el estado potosino en los próximos días, una ciudad que es reconocida nacionalmente por ser fría, hoy no lo es, sin importar que el clima te obligue a portar una chamarra, hoy los potosinos desfilan como pavorreales con su playera del San Luis, hoy no hay colores, hoy multicolor con un solo nombre en el pecho: San Luis.   

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