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San Junípero | Columna de Víctor Hernández

Serendipia

Un paraíso digital después de la muerte

Recientemente me dediqué a explorar en Netflix con el propósito de localizar todas aquellas series y películas que me han recomendado y que por una u otra razón no he podido ver y desde luego darme la oportunidad de conocerlas. Una de ellas, la serie Black Mirror definitivamente será inspiración de varios de los textos que comparto en este espacio.

En realidad la sugerencia fue reciente, a pesar que la serie tiene desde 2011 siendo emitida y que con tan solo 13 episodios a lo largo de sus tres temporadas se ha convertido en referente cultural o por lo menos así lo parece si tomo en cuenta los comentarios de amigos y conocidos.

Mi primer “análisis” de esta maravillosa serie que combina ciencia ficción con elementos psicológicos será a través de uno de mis capítulos favoritos, el número 4 de la tercera temporada, titulado San Junípero, que presenta la historia de dos chicas cuyo amor está fuera del tiempo y que va más allá de la vida o la muerte, historia que me atrapó desde el comienzo gracias a la magnífica selección musical para el mismo.

Una forma de identificar el paso del tiempo, desde el aspecto cultural, es a través de la música y la moda, elementos muy bien aprovechados en el episodio y que marcaban la pauta no solo en contexto, sino también con las situaciones y las emociones plasmadas. Una de mis escenas favoritas es en la que uno de los personajes principales, hace un viaje temporal a través de su outfit y que empató con una serie de temas musicales emblemáticos.

El capítulo presenta la posibilidad de almacenar la consciencia humana en una especie de base de datos y trasladarla a una realidad virtual aumentada en la que las sensaciones y experiencias puedan ser tan reales como así lo desee el usuario, tecnología que precisamente este año se anunció públicamente en distintos espacios de difusión científica, y que está cerca de ser una realidad.

Lo interesante es que el uso de esta tecnología también plantea un dilema ético, de la misma forma que muchas de las invenciones o desarrollos a lo largo de la historia y sin las que simplemente no podríamos haber crecido como civilización. La medicina en general, ha padecido este proceso de rechazo – aceptación una y otra vez y sin duda seguirá pasando.

Muy de la mano con el dilema ético, también se representan circunstancias sociales características de cada época, como el rechazo hacia la homosexualidad, el constante debate en torno a la eutanasia y la aprobación de los matrimonios igualitarios.

Incluso, puedo decir que es un capítulo que profundiza en el comportamiento humano de forma magistral y que en pocos minutos representa el desarrollo social de la humanidad de las últimas cinco décadas.

La existencia de una realidad virtual al estilo Matrix pero desde el punto de vista nostálgico es un concepto hasta ahora poco explotado por la ciencia ficción y que aparentemente por lo que puedo notar en comentarios en redes sociales y páginas de análisis, resultó ser un total éxito precisamente por la necesidad del ser humano de buscar situaciones psicológicamente intensas.

Los derechos de la serie fueron adquiridos por la plataforma Netflix y actualmente se encuentran trabajando en una cuarta temporada, además existen rumores de un posible spin off basado precisamente en este episodio, sin embargo hasta el momento no está confirmado.

Podría decirse que por tratarse de una forma de permanecer en vida después de la muerte creada por humanos, San Junípero, como es llamada la realidad virtual, es un verdadero paraíso en la tierra. A pesar de ser considerado el único episodio con un final “feliz”, hay que mencionar que se trata de un cementerio virtual en el que las mentes almacenadas permanecerán una eternidad en un bucle de tiempo, siempre y cuando no se vaya la luz.

@MrVictorHdz

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