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#Rusia2018 | Black, Blanc, Beur | Columna de El Mojado

Historias del mundial

Black, blanc, beur, la frase que desde al menos 1998 describe la interculturalidad de la selección francesa, volvió a funcionar para hacer campeona del Mundo a una selección gala.

Black, blanc, beur, en español: Negros, blancos, árabes; es una forma de reconocer a los futbolistas afrofranceses, europeos y musulmanes que integran su selección. Sin embargo, ese que se forjó como símbolo de unidad no lo ha sido siempre. Black, blanc, beur ha unido a Francia en torno a su selección nacional en sus épocas victoriosas, como las finales de los Mundiales de 98 y 2018, que ganaron y el de 2006, que perdieron; o las Eurocopas de 2000, de la que salieron campeones y de 2016, en cuya final cayeron ante Portugal.

En cambio, en las derrotas en la cancha, la selección francesa ha sido juzgada por algunos políticos, tanto de izquierda como de derecha, desde Nicolás Sarkozy y Francois Hollande hasta Jean Marie y Marine Le Pen. A “L’equipe de France” se le han otorgado obligaciones que ninguna selección del mundo debería tener. En manos de un grupo de jóvenes deportistas, algunos irresponsables, en muchos casos con mucha mejor educación que los jugadores, han puesto un tema tan importante como la segregación racial y la multiculturalidad.

Las críticas racistas a Les Bleus han existido incluso en esta Copa del Mundo. Muchos memes hacen ver a la francesa como una selección conformada por africanos que han sido reclutados por la Federación Francesa para conseguir buenos resultados deportivos. La realidad es que, salvo dos casos, todos los jugadores de L’Equipe de France nacieron en territorio francés, algunos de ellos hijos de migrantes.

Paul Pogba, Samuel Umtiti, Lucas Hernández, Raphaël Varane, Olivier Giroud y Hugo Lloris; Antoine Griezmann, Blaise Matuidi, Benjamin Pavard, Ngolo Kanté y Kylian Mbappé

La visión de que esta es una selección africana tiene su dejo racista también, porque entonces considera como franceses solo a aquellos seleccionados de origen europeo, pese a que Francia es un país que históricamente ha aceptado a los inmigrantes y ha abrazado a los nuevos franceses resultantes de la migración.

Por eso, para Francia levantar la Copa FIFA es más importante por su mezcla de razas y culturas. En un país con tanta desconfianza en la otredad, un representativo en el que quepan gitanos, europeos, marroquíes, argelinos, marfileños, cameruneses y demás razas que confluyen en Francia, le da a todo el país una esperanza de mantenerse así, unidos, fuera de la cancha.

En el Mundial, los goles de Mbappé valían lo mismo que los de Griezmann. Las asistencias de Giroud eran tan relevantes como las de Fekir. Las coberturas de Umtiti cuentan igual que las de Varane. En el mismo equipo conviven Lloris, Pavard, Hernández, Pogba, Kanté, Tolisso.

Los nombres del párrafo anterior no solo hablan de la multiculturalidad. El verdadero éxito de Francia fue únicamente en la cancha, donde puede poner todos esos nombres juntos. Pero después del éxito deportivo, el gran triunfo del Black, blanc, beur tiene que llegar en las calles del país.

@RconRMacuarro

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