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“Roma”, juego de espejos | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Con agradecimiento a Jorge Saldaña y el equipo de La Orquesta al cumplirse el centésimo hospedaje para esta columna de opinión.

 

Alfonso Cuarón y su película “Roma” obtienen trofeos Óscar. Premios hechos a modo para promover a la más sobre representada factoría fílmica industrial, la de Hollywood. Sin embargo, para su propio beneficio, ese gigantesco aparato de la industria del entretenimiento está obligado a generar excepciones creativas e, incluso autocríticas, a contrapunto del predominio en la hechura de su cine predecible, repetitivo, ñoño. Ello afianza el consumismo de su quintaesencialidad.

Tres Óscar (en las categorías de Mejor director, Mejor película de habla no inglesa y Mejor fotografía) confirman en otros confines a otros premios antes otorgados por certificadores de mayor estatus y pluralidad, como el León de oro en Venecia, los Bafta británicos, el Goya en España, y los de diversas agrupaciones de críticos.

Además, por “Roma” y su trayectoria en conjunto, el realizador mexicano es invitado a programas filantrópicos académico/reflexivos como el berlinés Iniciativa Artística Rolex Mentor et Protég. En este caso como mentor del joven director hindú Chaitanya Tamhane (realizador de Court, 2014, Mejor Película en la sección Horizontes del Festival de Cine de Venecia) a quien tuvo de asistente durante el rodaje de “Roma” y única persona, además de Alfonso Cuarón, que conocía el guión completo de la película durante los 33 días de filmación).

Como pocas veces sucede, y similar en menor escala a lo ya vivido por Guillermo del Toro (“La forma del agua”, 2016), Alfonso Cuarón y su equipo de mujeres (Yalitza Aparicio y Marina de Tavira, actrices; Gabriela Rodríguez, productora de nacionalidad venezolana) han dedicado casi medio año al periplo de ir de festival en festival para recibir los más de 100 premios otorgados hasta el momento a “Roma” y sus artífices.

HIJO PRÓDIGO DE LA PREPARACIÓN Y TENACIDAD

Viene al caso señalar lo siguiente. Mientras un director/maquilador/artesano de una industria fílmica puede dirigir varias películas al año, un autor creativo, si bien puede hacer con cualquier guión, una de aquellas películas que Luis Buñuel denominaba “alimenticias” o para asegurar el sustento, un filme como “Roma” requirió 6 años de preparación y maduración previa al rodaje, guión propio (en este caso, autobiográfico), una estética singular (inspirada en las vanguardias fílmicas de la segunda mitad del siglo pasado, particularmente la neorrealista italiana) alto grado de experimentación y riesgo.

Hay otros haberes para la forja en Alfonso Cuarón como realizador. Uno significativo es su paso por el Centro Universitarios de Estudios Cinematográficos de la UNAM, donde:

  •         Tuvo a como profesor de apreciación y lenguaje fílmico a Jorge Ayala Blanco quien, a la poste se ha convertido en el máximo referente mexicano de la reseña y crítica fílmica.
  •         Otro profesor universitario, el editor de sonido Fernando Cámara, invitó a Cuarón a realizar cortos documentales: “Hacía trabajos creativos, recuerda Alfonso en entrevista reciente. Tenía una cámara de 16 mm y hacía todo por su cuenta, así que me llevaba con él y nos convertimos en un equipo de dos personas. Algo que le agradezco realmente es que conocí mi país. Trabajamos en documentales sobre educación en comunidades indígenas en México, viajamos a lugares muy solitarios en comunidades que estaban lejos de la realidad que yo conocía.”

OTROS MENTORES

Cuarón complementa su aprendizaje cuando asiste a otros dos jóvenes realizadores mexicanos de cine:

  •         Participa en el rodaje de “Nocaut”, 1984 la primera película de José Luis García Agraz.
  •         Fue el director de la segunda unidad en la película “Gaby: A True Story”, 1987, primer trabajo en Estados Unidos del director Luis Mandoki, quien reabrió camino, durante el pasado reciente, para los cineastas latinos en Hollywood.

EXILIO

En la distancia, quedan las otras películas filmadas por Cuarón en México.

  •         “Sólo con tu pareja”, 1991, la primera de su trayectoria, y
  •         “Y tu mamá también” 2001

Escribió José María Pérez Gay, “La difícil costumbre de estar lejos”. Eso aplica para los directores de cine mexicano, y, como suele suceder a todo creativo migrante, las raíces primigenias afloran.

Cuando el 2 de marzo de 2014, Cuarón consiguió ser el primer mexicano en obtener el Oscar a Mejor Director y Mejor Edición con “Gravedad”,  señaló un problema que afecta al creciente cine mexicano, la notable fuga de talentos debido a la falta de oportunidades y apoyos a la rama cinematográfica en nuestro país. “Cuando empezaba a tratar de hacer películas en México, estábamos viviendo una realidad muy desoladora, no sólo en el ámbito cinematográfico, también en el político, básicamente estábamos en una dictadura disfrazada”, comentó entonces  Alfonso Cuarón, según comenta Luz Arredondo para La Jornada semanal.

APRENDIZAJE POSIBLE PARA LA CINEMATOGRAFÍA POTOSINA

La capital potosina es una de las ciudades mexicanas donde más se exhibe cine denominado de autor, esto es, diferente al dominante de las salas comerciales. También es una ciudad escenario para rodajes fílmicos y para festivales de cine (hasta el presente amateurs) y talleres de aprendizaje fílmico. Sin embargo hay carencia o asignaturas pendientes a resolver si se quiere un avance significativo:

  •         Ejercicio genuino de cineclub (análisis y estudio de filmes, no sólo exhibición).
  •         Hacer de la sala de Cine Alameda una genuina cineteca (según le denominan).
  •         Carencia de una oficina de cine para promover y atraer redajes fílmicos nacionales e internacionales.
  •         Que de la pléyade de festivales amateur pequeños y con escasa promoción y difusión, surja alguno o más similares con estatura profesional en su ejercicio.

 

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