#4 TiemposSan Luis en su historia

Retorno de los Padres Jesuitas a San Luis Potosí | Columna de Ricardo García López

San Luis en su historia

Retorno de los Padres Jesuitas

1885

Desde que los padres de la Compañía de Jesús fueron expulsados en 1767 un gran número de padres de familia pretendían el establecimiento de un colegio de enseñanza superior y de ser posible el retorno de los padres jesuitas, esto último no era posible porque la orden real era terminante y definitiva, por ello estos deseos no fueron satisfechos sino hasta que llegó el Sr. don Ignacio Montes de Oca y Obregón a gobernar la diócesis como IV Obispo de San Luis Potosí quien desde su toma de posesión el 12 de febrero de 1885 pugnó por el retorno de los padres de la Compañía de Jesús pero con el fin de que impartieran clases en el Seminario Conciliar Guadalupano Josefino.

Después de una serie de engorrosos trámites logró que le enviaran dos religiosos que fueron los padres José María Coronado y Vicente Manci, el primero fungió como vice – rector a su llegada y luego como rector en ese mismo año a partir del 29 de noviembre; el segundo como prefecto de estudios y profesor de Teología dogmática. Además de los dos sacerdotes enviados el obispo tenía el ofrecimiento de que irían llegando otros profesores en cuanto le fuera posible a la Compañía de Jesús. Establecidos los jesuitas en San Luis Potosí, en la casa que actualmente (2005) es de Acción Católica iniciaron simultáneamente las clases dedicadas a los seminaristas y a los jóvenes que no pretendían ser sacerdotes pero que querían aprovechar las enseñanzas de los padres de la Compañía de Jesús.

Con el tiempo, al correrse la voz de que en San Luis Potosí se había establecido un colegio jesuita, acudieron jóvenes de diversas partes de la República Mexicana y aún del extranjero, de tal suerte que llegó el momento en que en varias cátedras no había alumnos seminaristas no obstante que eran grupos muy numerosos.

Esta situación contradecía las intenciones del obispo que ya de por sí había aceptado, de mala gana la condición de recibir en las clases no sólo a los estudiantes que pretendían ser sacerdotes sino a los que sólo querían aprovechar sus enseñanzas para la vida seglar. Este estado contradictorio se mantuvo por varios años hasta que el obispo tomó la decisión de quitar de manos de los jesuitas la formación de los futuros sacerdotes de suerte que la casa destinada a Seminario en que se alojaban alumnos y maestros tuvieron que desocuparla, razón por la que los padres tuvieron que dejar no sólo la casa sino también la ciudad de San Luis Potosí en septiembre de 1894.   

Los Carmelitas en San Luis Potosí | Columna de Ricardo García López

Nota Anterior

César… ¿“El Alzadito”? | Columna de Emmanuel Gallegos

Siguiente Nota

De los Pueblos Indígenas en SLP | Columna de Ricardo Sánchez García