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Refugiarse en la Copa no siempre es malo | Columna de Héctor Morán

Tercer tiempo

Seguramente han escuchado la frase: “la copa es una buena compañera, pero una mala amiga”, pues de esto, no opinan lo mismo los equipos con un campeonato regular de fracaso, para ellos, la Copa termina siendo, en ocasiones, hasta el Santo Grial.

Desde que se regresó la Copa a México siempre ha sido menospreciada, a tal grado que algunos jugadores y técnicos han mencionado públicamente que el torneo en ocasiones resulta un estorbo para sus planes iniciales de desarrollo en la liga.

Comentarios y acciones medio mamones por parte de los protagonistas ha sufrido la competencia; inasistencia de técnicos a los partidos, la nula participación de las estrellas y demás. Hasta que en el Clausura 2014 la terminó ganando el Cruz Azul, a partir de ese día en Cancún algunas cosas cambiaron.

La Copa desde el 2014 tiene otro significado, ya es una plataforma más para llegar al éxito, es verdad que no hay una recompensa millonaria en ella, solo deportiva, pero siendo está competencia una ruptura entre una división y otra la vuelve aún más atractiva, aunque después de aquel verano del 2014 los equipos de Primera le empezaron a inyectar la importancia que una competencia oficial amerita.

Este 21 de diciembre llegan a la final dos equipos con urgencias, Monterrey más que Pachuca; los del norte ya tienen exigencias como un grande de México, fueron los mejores en 17 jornadas pero perdieron la final contra los Tigres, sería muy doloroso y casi lapidario para Mohamed si en menos de un mes, pierde dos finales. Los de la bella airosa llegan con un fracaso disfrazado de triunfo, bueno eso depende de perspectivas, pero no creo que derrotar a un equipo africano y otro asiático sea la proeza del año.

Este jueves se puede lograr el cumplimiento del semestre para uno y la reprobación para otros… En el futbol también los equipos están salvando el semestre hasta la última semana.

@H_Dmgz

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