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El recuento de los daños | Columna de Héctor Morán

Tercer tiempo

Ya son tres meses de este sueño capitalista y expansionista del Atlético de Madrid en México. Donde de las nubes, ya caímos tan bajo hasta pisar tierra firme y la perspectiva desde aquí es tan diferente que cuando estábamos en el cielo. Ya son tres meses y aún el Atlético de San Luis no conoce lo que es ganar en otro territorio que no sea el potosino. Malas actuaciones, destellos de buen juego de conjunción, pero el resto es desentendimiento y mandar centros sin sentido al área.

Pero, ¿realmente este equipo para qué está? Personalmente creo que está para muchas cosas, calificar a copa, liguilla y para mucho más, pero también debemos de ser conscientes de que es un nuevo equipo; no solo son refuerzos para un conjunto que ya venía trabajando como en la gran mayoría de los casos sucede, no, aquí son 27 nuevos jugadores, aunque muchos de ellos ya se conocían porque coincidieron anteriormente en algunos equipos, pero no es lo mismo, aunque también es verdad que hay mucho talento individual que se desaprovecha partido tras partido ¿Alejandro Castro de central? ¡Dios! ¿Por qué lo ponen ahí? ¿Qué no se dan cuenta que con las terribles actuaciones de Castro se tapa el gran desempeño de Mac Eachen?

Otro de los puntos que quisiera escribirles el día de hoy es de esto último, el desempeño individual de algunos jugadores. Primero quiero escribir sobre mi pollo, el hombre al que quiero en Cruz Azul ahorita mismo, Mac Eachen. Ver al número 4 en la cancha es algo exquisito cada fin de semana, el nacido en Uruguay por mucho es de lo mejor en el San Luis rojiblanco, algo totalmente contrastante a su compañero en la central, en donde claramente Castro es otro inamovible solo porque no hay quien más juegue por ese sector; hay encuentros que se le nota totalmente perdido en la cancha y descuidos en la zona baja se pagan con goles, como le afectó ese 26 de mayo a Castro.

Esto mismo pasa en el medio campo del conjunto potosino, la gran decepción del conjunto tiene número de crack (7) y grandes habilidades con la pelota, pero Jonathan Espericueta tiene un modo de juego muy pachorruda; siempre me pregunté porque este jugador no sobresalió en su oportunidad en Europa y en primera división. Verlo en la cancha me aclaró el panorama de por qué este hombre no juega en un equipo élite del país. Empezó por ser titular inamovible y ahora es banca recurrente en el equipo. Lamentable ver tanto talento desperdiciado. En contraparte, Óscar Hernández es puro corazón este canijo, brilla muy poco pero es fundamental para que los rojiblancos tengan un muro en el medio campo.

Borja González es mi español favorito, no solo porque en una ocasión me lo encontré en una famosa plaza y nos saludamos, sino porque todo el futbol depende de él y de su compañero de banda derecha Juan Castro, los dos han dado grandes resultados para el equipo, pero no todo lo pueden hacer estos dos muchachos, debe haber otros que les ayuden en el ataque.

Cuando los dos se terminan cansando, se nubla (y gacho) el panorama del equipo, con esto añadiendo que siempre sacan a mi otro pollo, Pablo Olivera, quien corre y pelea cada pelota, pero siempre lo terminan sacando en momentos en donde más se necesita. Con 1.75 cm es otro de los grandes jugadores del equipo, aunque este último, sin explicación alguna, el cuerpo técnico se lo termina mal pagando.

Sé muy bien que esta aventura apenas empieza, aún le falta mucho recorrido por el Ascenso para saber si somos dignos, o no para estar en primera. Ya nos empezamos a dar cuenta que esto es más difícil de lo que pensábamos. Se ve fácil que equipos como Dorados, asciendan y desciendan, pero ya nos dimos cuenta que su mérito deben tener para estar siempre vigentes, ellos al igual que San Luis están por ahora pidiendo puntitos de los que les sobran a los de arriba para afianzarse en zona de liguilla. Aunque señores, debemos ser pacientes hasta en los malos resultados, aún si no se califica, debemos de recordar que la verdadera pelea por el ascenso será hasta enero.

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