#4 TiemposContrapunto

Radiografía de la persona | Columna de León García Lam

Contrapunto

Fue Röntgen quien en 1895 descubrió un tipo de radiación capaz de penetrar en el interior de las cosas. La demostración sorprendente de los rayos X fue la primera radiografía que aplicó a la mano de su mujer. Desde entonces, estos rayos se utilizan como una técnica médica para conocer el estado interior de las personas, sus huesos, órganos vitales, etc. Sí, hay exploradores del afuera, pero también existen los del adentro. Rötgen fue uno de ellos y su descubrimiento ha sido un parteaguas en la historia de la física y la medicina. Pero hay más adentros por explorar.

Además de la ciencia, el arte contribuye con el conocimiento del cuerpo humano. Se sospecha, con intensidad, que el arte se encuentra ubicado no en la obra sino en el cuerpo del artista. Hay muchas obras que, durante el siglo XX, subrayaron este gran dilema: el cuerpo es el tema por discutir. Al igual que ocurre en el campo científico, muchas reflexiones artísticas ocurren fuera del cuerpo: por ejemplo, el teatro, o bien la escultura. ¿Cómo lograr una obra que no plantee una perspectiva ex corpórea sino una introspección íntima?

Bueno, pues desde hace días, está expuesta en la Secretaría de Cultura, Geografía ósea, obra autobiográfica de Cinthya de la O, que consiste en una colección de 24 grabados que logran desvanecer el velo de la carne y muestran el interior de la autora a través de un expediente médico. Por esas cuestiones propias de la existencia, la autora ha mantenido una relación íntima y profunda con el dolor y presenta con mucha honestidad placas radiográficas que revelan la interioridad de su ser persona, de su inmaterialidad, de su fragilidad y al mismo tiempo de su fortaleza.

La obra trae de un lugar ya olvidado, el recuerdo valioso, la pregunta fundante, ¿qué es eso que nos sostiene? La estructura del cuerpo abandona la exclusividad física y muestra su verdadera consistencia férrea, tenaz, obcecada de un deseoso estar ahí y permanecer. El aprendizaje del sostenerse frente a las adversidades diría Nietzsche: la voluntad, la fuerza vital.

La colección en su conjunto propone un itinerario contundente: la historia de una prótesis que no lleva a un final feliz, sino a un estado de la realidad donde la felicidad, a pesar de todo, es posible, o por lo menos eso es lo que a mi parecer alcanza “Poesía ósea”. También se asienta en la obra el problema médico de nuestro tiempo: un quehacer que se aleja de la humanidad, a través del tecnicismo, de la indiferencia y de la normalización material del cuerpo.

Obras como esta, nos permiten ver, como los rayos X de Rötgen, el mundo interior, no solo de su autora, sino de la humanidad toda.

Cinthya de la O, estudió Diseño Gráfico en la Facultad del Hábitat y se ha desarrollado en cerámica, escultura y grabado en el Centro de las Artes de San Luis Potosí.

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