#4 TiemposSan Luis en su historia

A quienes emprenden por primera vez el ejercicio de una profesión | Columna de Ricardo García López

San Luis en su historia

Quienes hemos tenido la fortuna de ser profesores, y al paso de los años nos enteramos de que nuestros antiguos alumnos han llegado a ocupar destacados cargos en el gobierno, la política, la sociedad o la religión, nos sentimos orgullosos de haber sido sus guías porque pensamos que aquél personaje lleva algo, aunque sea muy diminuto, de nosotros mismos, aunque también hay que admitir que llegan a nosotros, con frecuencia y por desgracia, noticias de algunos que han sido nuestros alumnos que ocupan cargos importantes pero que se sirven de ellos para obrar la maldad enriqueciéndose en forma desmedida por medio de la mentira y del engaño y utilizar su influencia para colocar en puestos directivos a  personas de su amistad, parentesco o comadrazgo, cargos de gran responsabilidad para los que se requiere una formación profesional muy especializada  y que los favorecidos por nuestros antiguos alumnos no tienen ni la menor idea de la función que deben desarrollar, por lo que esta situación se convierte en un fraude a todos los ciudadanos que pagamos impuestos porque con éstos se pagan los sueldos de esas inútiles personas.

Hace algunos días me he enterado que una persona que fue mi discípulo, ocupa un cargo importante en una oficina que controla los terrenos y predios dedicados a la agricultura y ganadería, está por demás decir que este ex discípulo mío, cuando estudiaba, pertenecía a una clase social popular o humilde, y ahora es ya un potentado que posee casas y terrenos en los fraccionamientos más lujosos, automóviles último modelo, viste de casimir inglés, bebe vinos importados, frecuenta los clubes para millonarios y aparece en las revistas sociales al lado de los inversionistas más destacados, y a las altas autoridades civiles, militares y hasta religiosas. Una de las formas por las que se ha sabido abrir paso en la vida es ofreciendo, principalmente, a las personas humildes de las que él formó parte, lotes de terreno para fincar su casa y para cultivar pero que para ello deben entregarle determinada cantidad de dinero, lo más común es que los ilusionados campesinos, con la esperanza de obtener tal ofrecimiento, entreguen la cantidad solicitada y que nunca llegue  a hacerse realidad lo ofrecido. Pero este es sólo un ejemplo de los muchos que pudiéramos poner. Todo es producto de la corrupción galopante que padecemos.

Lo más terrible es que estas personas, las más de las veces son producto de los ejemplos de corrupción que recibieron de algunos de sus profesores irresponsables que en la cátedra hacen gala y exponen con orgullo, ante sus alumnos, sus triquiñuelas. A este respecto el humanista y filósofo español Juan Luis Vives (*Valencia 1492 +Brujas 1540) en uno de sus bellísimos escritos dice lo siguiente: (Vives Juan Luis Obras Completas, M. Aguilar Editor, Madrid, 1947).                    

A ustedes que empiezan a poner los pies en la carrera anchurosa de la practica de una profesión, son dignos de felicitación pero también de exhortación para que recorran con paso firme el espacio de su vida profesional y mientras ustedes recorren esa gesta hermosísima, afirmen y asienten las plantas de sus pies en las mismas pisadas de aquellos que han sido un ejemplo en la vida de nuestra profesión. Es prudente recordar ahora que tienen ustedes la obligación ineludible de conservar y enriquecer lo que recibieron con el mismo ahínco y entusiasmo de quienes lo recibieron, es decir, con diligencia, con trabajo, con modestia, con magnanimidad, con magnificencia, con constancia y fidelidad, a fin de que así como sus padres y maestros y aquellos otros de quienes ustedes recibieron buenos ejemplos, los incitaron a que emulen las virtudes de los hombres de bien, la posteridad que tendrá sus raíces en ustedes, se anime y exhorte también a imitarlos a ustedes. Este futuro glorioso que todos queremos para ustedes lo hemos pulsado en muchos de ustedes porque en esta juventud se han experimentado acontecimientos  dignos que son como un ensayo del futuro, porque es muestra de las virtudes que deben de brillar en un buen profesional, principalmente de ese anhelo de justicia y que en caso necesario se convertirá en una búsqueda de justicia incorrupta e insobornable y si las circunstancias lo exigen, severa e inflexible. Con esta conducta, conseguirán  no que las leyes y derechos se subordinen a los hombres, sino que los hombres obedezcan y sirvan a las leyes y a la equidad, esto, dará la máxima libertad a nuestra sociedad.

Ojalá los jóvenes que egresan de las Universidades para desempeñar en la sociedad sus profesiones, tomen los buenos ejemplos de los maestros dignos y honestos y no la de aquellos que no merecen por ningún motivo el título de maestros.

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