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¿Quién teme a la unidad?. Columna de Jorge Chessal Palau

COLUMNA “TRÍO DE CUERDAS”

Por Jorge Chessal Palau.

Toma la palabra Alecto, erinia que castiga la soberbia, haciéndonos esta pregunta que encabeza la columna: ¿quién teme a la unidad?

Nadie mejor que la invitada para interrogar al respecto. La soberbia y el egoísmo son los delitos morales que está acostumbrada a perseguir. Nada peor que la altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros, así como el inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.

Hay momentos, señala Clío, musa de la historia, en que es necesario dejar de lado los intereses particulares, en aras de un fin superior, de donde podemos afirmar que, ante el llamado a la unidad, quien se preocupa más por las formas que por el fondo, por el protocolo más que por el objetivo, está destinado a enfrentar en soledad las vicisitudes de los hados. Tal vez por eso aquel exitoso empresario norteamericano, de nombre Ray Kroc, dijo que ninguno de nosotros es más importante que el resto de nosotros.

Un instante como el que vive actualmente nuestro país, México, y nuestro estado, San Luis Potosí, es justamente de esos que claman a la unidad, pues nada es peor que el motín en momentos de tormenta, ya que ni el capitán más avezado puede sobrellevar las olas si ni siquiera tomar puede el timón.

Allende las fronteras se escuchan tambores de guerra, amplificados por el suave trinar de un ave azul que, entre tanto tuit, tuit, deja entrever lo negro del abismo. Así se expresa Melpómene, que, como buena trágica, aprecia en Donald Trump la naturaleza de esa bestia que hunde barcos y devora marineros y no se muestra optimista, pues en mucho ayudan nuestros políticos para sabotear los intentos de frenar el hundimiento.

Estas tierras del Gran Tunal fueron de las primeras damnificadas con las acciones del nuevo presidente de los Estados Unidos, convenciendo a una armadora transnacional a olvidar su inversión en San Luis Potosí. ¡Cómo hubiéramos querido oír las voces claras y fuertes de protesta y reivindicación donde solo oímos justificaciones y pretextos! 

Un tratado a renegociar, un muro a construir, deportados por ayudar y muchas cosas más han tenido como respuesta fuertes expresiones de todas partes, menos del bosque de Los Pinos donde se haya extraviado el presidente en la espesura.

Talía, que siempre ve las cosas con mejor humor, piensa que la guardia muere pero no se rinde, como se dejó oír en boca del general Pierre Carmbronne, ya herido en Waterloo. Son momentos de unidad, de recordar que, antes de partidos políticos y gobiernos, somos seres humanos con formas naturales de asociación, en donde la comunión de intereses debe llevarnos a unir esfuerzos para salir avante, dado que, si confiamos en los políticos, muchas sillas necesitaremos para esperar sentados.

Urania, musa reflexiva, nos comenta que Juan Donoso Cortés, un filósofo y político español, bien en claro dejó que hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos.

Por eso, si lo invitan a la unidad, no diga que no, sin saber de lo que se trata: el objetivo es hacer cosas juntos, por nosotros y para nosotros. Quién sabe si, en una de esas, hasta varios problemas, además de Trump, resolvemos.

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