#4 TiemposColumna de Jorge Ramírez Pardo

¿De quién? ¿Para quién? ¿Por qué? | Columna de Jorge Ramírez Pardo

Enred@rte

En 1950 era presidente de México Miguel Alemán. Pidió a Salvador Novo, integrante del grupo literario de los Contemporáneos, indagar en Europa el uso de la naciente televisión y cuál era el modelo conveniente para México en cuanto al desarrollo de ese nuevo y sorprendente invento. El emisario sugirió una televisión cultural/educativa, a semejanza del modelo británico de la BBC de Londres.

Privaron los intereses comerciales en los cuales serían accionistas los propios Migueles Alemán, padre e hijo. Nacía una televisión mexicana artesanal, luego asentada como Telesistema Mexicano y, posteriormente, el monopolio Televisa. Gran y seductor invento, siempre al servicio de intereses comerciales y políticos, siempre de espaldas a la sociedad, a quien, por ley, le obliga considerar y representar. Nada más alejado de la ley ni menos reglamentado, nunca sancionado. El descaro y poderío sin límites. Por ello, sin pudor ni réplica pendular en equilibrio, el segundo de los 3 Emilios Azcárraga en linaje descendente, en algún momento se declaró “soldado del PRI” y se refería con desprecio a la población clientelar masiva.

Obvia consignar el papel jugado en procesos “electorero”, de desequilibrio en contra de oposiciones a los regímenes en turno, jugado por las (ahora dos) cadenas televisoras, dueñas de concesiones para comercializar espacios y “superlativizar” tarifas para la propaganda política y, a discreción, obsequiarse sin límite a candidatos de su conveniencia.

LA DISPAR E INTERMITENTE TELEVISIÓN CULTURAL Y ESTATAL

En la contraparte, televisoras y radiodifusoras con genuino ejercicio educativo y/o cultural tienen permisos, sin derecho a comercializar. Cuenta con considerable menor cobertura, y su ejercicio de mayor fortaleza y alcance parte de la ciudad de México. Caso aparte son las radiodifusoras indigenistas, siempre con un pie en el cogote a causa de la insurgencia latente en ese universo marginado y discriminado de oficio.

El gobierno federal tuvo entre 1972 y 1993 el Canal 13 con desigual ejercicio y rumbo. Sin embargo, durante el sexenio lopezportillista (1972-1982), este convierte el modesto programa TV Cultural de México (creado por el potosino Manuel Álvarez Acosta) en la red nacional televisiva de mayor cobertura, Televisión Rural de México (TRM) y la productora estatal Imevisión. Fue un ejercicio extenso e intenso para dar un giro social y de servicio en equilibrio con la Televisa, de consabida sobrerrepresentación y banalidad dominantes, y de evidente desafío desestabilizante contra el anterior gobierno, el echeverrista. Esta posibilidad de equilibrios mediáticos entre la televisión pública y el monopolio televisivo comercial, de salida de su mandato, lo malbarató Carlos Salinas, condicionado a “cuidar su espalda”, al vendedor de electrodomésticos Ricardo Salinas Pliego. Desde entonces la televisión es duopolio. Algo de origen anticonstitucional. Pero ese no es el tema en curso.

LAS TELEVISORAS EDUCATIVAS Y CULTURALES

Con Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional, Canal 22 de la Secretaría (federal) de Cultura TV UNAM y la suma de consolidados sistemas estatales de televisión en Michoacán, Veracruz, Oaxaca, Tlaxcala, Edomex, se compensa parcialmente la pérdida de Imevisión. Ellos están aglutinados en una Red Nacional de la cual forma parte el modesto Canal9 local, eso le oxigena y a él se hace referencia a continuación.

TELEVISORA POTOSINA ESTATAL

En el escenario local, el visionario y controversial gobernador potosino Carlos Jonguitud, fundó y apoyó el arranque del canal 6 de televisión estatal. Ello coincide con el momento boyante de la televisión estatal federal a la cual quedó adscrito en la red TRM. El impulso local más el federal propiciaron un nacimiento y primer ejercicio de desarrollo vital y plural. Realizadores como Pedro Ramírez Amaya, Gonzalo Patiño y Juan Manuel Delgado, ahí enterraron su ombligo comunicacional de buena y fértil cepa. Otro momento vital para ese canal (ahora 9) se dio entre 1992 y 1996. Por el contrario, su tiempo de oscuridad mayor de entre varios es la década siguiente cuando se le vuelve sitio de refugio de recomendados incómodos, y a punto de la desaparición.

Se decidió salvarlo de “malmorir” inscribiéndolo en terrenos inciertos de la Secretaría de Educación de Gobierno del Estado. Luego de 15 años de tono entre gris y gris profundo, en 2015 se le digitaliza. Esta condición tecnológica, le da buena señal para sus transmisiones.

El amanecer de este diciembre llega con la noticia: “Junta de Gobierno” controlará Canal 9 a partir de un decreto de descentralización. Nada se dice respecto a quién conforma y desde cuándo y cómo una Junta de Gobierno con autoridad para convertir esa televisora en  “Instituto de Televisión Pública”, y convocar para la búsqueda de candidatos a integrar un “Consejo Ciudadano” para el citado Canal/Instituto, a criterio selectivo de esa, hasta el momento, fantasma Junta de Gobierno.

¿”Volverán las oscuras golondrinas…” a conformar un canal televisivo con genuina vocación social, por ley obligación para toda televisora? Mientras no sepamos quién es el Fantomás auto/erigido en dictaminador para formar tal Consejo Ciudadano, hay tufo ingrato. Lo mismo la prisa para consumar tal acción el 11 de diciembre en plena joroba electorera.

Queda en el aire el beneficio de la duda.

Nota Anterior

Ballard, profeta de nuestro tiempo | Columna de Alex Valencia

Siguiente Nota

#ElRecuento | Fin de semana violento deja saldo de dos ejecutados