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“Puto” o “puta” … el grito del mexicano | Columna de Alma Barajas

Capitana #13


De repente apareció esta información en ESPN. No sé si ya lo sabían pero Norteamérica es candidato para albergar la Copa del Mundo 2026. Canadá, Estados Unidos y México. Resulta que se realizó un estudio independiente sobre derechos humanos en esta región del continente, y pues no salimos con los resultados que Enrique Peña Nieto hubiera querido presumir.

Ni México ni Estados Unidos y ahora hasta el pobre país de Canadá salió afectado por culpa de las ¿ocurrencias? mexicanas.

México y sus dichos, su cultura, su gente, sus palabras y modismos tan diversos, desde el norte hasta el sur. Sean sinceros, ¿a poco van al estadio y no les dan ganas de gritar “puto” al portero? Yo sé que sí, a lo mejor no a todos, pero a la mayoría les ha hervido la sangre por cometer este acto. Yo lo he hecho, y me arrepiento. Entendí años atrás que la palabra además de ser una expresión ofensiva para gran cantidad de personas es un llamado a la violencia.

Sí, búrlense, pero eso lo creo firmemente. Ya mejor grito “pendejo” o “pinche pendejo” u otras palabras altisonantes que no afectan más que al objetivo principal. Lo sé, se escucha mal, es intolerante, incorrecto, Lo acepto. Y aunque para algunos también son palabras que incitan a la violencia, yo las tomo más a broma que como agresión. Es que en el partido, la cabeza va a explotar de la emoción, es como la libido, a veces no piensas con la cabeza y aunque tratas de controlarte, a veces es prácticamente imposible.

Qué bueno que no gritan “puta” porque por lo menos en este contexto las mujeres sabemos defendernos de esa palabra tan tonta y despectiva. Siempre he pensado que quienes la usan tienen un severo problema de aceptación propia y algún tipo de enfermedad mental. Lo que no entiendo aquí es por qué se marca una diferencia entre “puta” y “puto”, ¿por qué cuando el futbol es femenil, no me nacía gritarle a la portera “puta”?, y cuando es fútbol varonil no había prejuicio en mi al usar esa palabra.

Entendí entonces que el fútbol, como siempre lo he dicho, presenta tantos matices. Uno de ellos es la percepción retorcida de la igualdad. ¿Por qué me quejo de que las mujeres futbolistas ganan menos que los jugadores de la liga varonil? ¿Por qué no me quejo de que a los hombres se les diga “putos” dentro de la cancha? ¿Qué diferencia se presenta entre ambas palabras integradas en el mismo contexto?

Los mexicanos no se daban cuenta de la fuerza de esta palabra hasta que el mundo lo hizo notar. Leí alguna vez que en Japón tomaron por un tiempo esta moda mexicana, pero al darse cuenta del significado de “puto” como modismo de este país, prohibieron usarla en los partidos de fútbol. Recordemos que en el mundial de Brasil sonaba mucho dentro de los encuentros deportivos.

Sabemos que la percepción varía, que para mi puede ser ofensiva pero para otros es algo tradicional que no contiene ataque, como el ejemplo aquel que dice “si piensas que decir negro es una palabra racista entonces tú eres racista y no te has dado cuenta”.

Me atrevo a decir que si se realizará una encuesta sobre el uso de esta palabra con la pregunta: ¿crees que decir “puto” dentro de un partido de futbol es una agresión homofóbica? La respuesta sería “no” en su mayoría, enfocando esto en una visión general de la vivencia típica de un partido de fútbol mexicano. Pero aquí hay algo me está dejando muchas dudas, porque justo ahora me estoy cuestionando, y si la pregunta dentro de esa encuesta fuera, ¿crees que decir “puta” en un partido de futbol femenil es una agresión machista? Aquí, cuál creen que sería la respuesta.

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