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Punto final | Columna de Héctor Morán

LA MATRACA


Se veía venir la destitución de Molina desde el día en que quiso poner más orden en el vestidor que juego en la cancha, mandar a la banca a tu capitán no habla muy bien de ello. Habían pasado ocho jornadas y el equipo no se le veían ni pies ni cabeza, el intento de hacer lo mismo en la india que en segunda de México fracasó rotundamente, a tal grado de que una victoria de visita en contra de los de la última de la porcentual (Murciélagos) fue un bálsamo esperanzador en las oficinas de la presa, algo que solo una semana después terminó por esparcirse.


Ahora no todo es culpa de Molina aunque el Lastras haya pedido su cabeza reiteradas veces, su verdadero cómplice es mi ex amigo íntimo Luis Torres Septién, quien realmente con la mala administración del primer equipo opacó todo lo que hizo detrás de la institución. Los planes deportivos de fuerzas básicas son de primera división, pero el equipo que conformó junto a Chava y Molina dejaron mucho que desear. Pero tampoco no es que tenga un mal plantel nuestro querido San Luis, si no, tiene mucho de lo mismo… ¿me explico?

 

Tiene 4 porteros, muchos laterales, pero cuesta conformar una pareja de defensas centrales, de centrocampistas y centros delanteros están inundadas las bancas del equipo, pero para juntar a dos extremos tenemos que echar mano de la sub-20 con Kevin Lara, porque se terminaron dando cuenta que meter a Jair Barraza de extremo no era lo más congruente.


Y es esto la congruencia lo que más falta le hizo al equipo, en primera con la partida del mejor central de la temporada pasada, al menos para mí, MacEachen, ¡como puede ser que dejas ir a tu mejor hombre en la parte baja! Ganaba de todas todas por arriba y por abajo, lástima que tenía a Castro de compañero y esta es otra, Alejandro Castro llegó hasta selección nacional siendo centrocampista y aquí lo habilitan de central, por piedad señores, el medio de contención que necesita el equipo está en la central y no se dan cuenta.

 

Inventar posiciones no es solo habilidad de Juan Carlos Osorio, aquí también inventamos, pero eso sí, cuando se debe probar no se hace, mi pollo Borja Gonzales, el hombre con más desequilibrio que se tuvo la temporada pasada no es probado un poco más adelante como extremo, está condenado a ser lateral o ser banca, pero hacer mancuerna en las bandas con David Castro ¡nunca!


Congruencia, estrategia y hasta un poco de suerte fue lo que faltó en la administración de Torres Septién, ya que siempre se notó la mano de este en el equipo y nunca terminó por establecer un camino fijo, lástima que terminó opacando su gran trabajo que estaba haciendo aparte del primer equipo, pero la situación era tan critica que también opacaba el grandísimo trabajo de Alberto Marrero, quien se ha encargado de poner el nombre del Atlético de San Luis en la órbita nacional, pero sin buenos resultados deportivos, se puede hacer poco o nada.


Esperemos que con la victoria del martes y la llegada de ‘Poncho’ Sosa al equipo por fin se logre tener un equipo estable que luche por el ascenso.

 

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