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Puñalada al corazón | Columna de Jorge Saldaña 

Tercera Llamada

En una ocasión en la sección de la nota roja de un periódico nacional se imprimió una noticia increíble y sangrienta: un hombre le había enterrado un cuchillo de carnicero a su esposa, pero éste aseguraba que había sido un accidente. La noticia rayaba en lo gracioso por que la evidencia física condenaba a aquel pobre infeliz al que atraparon cuchillo en mano justo en el corazón de su pareja.

En su defensa el tipo aquel declaró que el sostenía el cuchillo cuando fue ayudar a su esposa a abrir la puerta que se había atorado, pero inesperadamente la puerta cedió haciendo que la mujer cayera violentamente del otro lado… exactamente donde estaba él con su cuchillo.

Resulta irrelevante que los hechos hayan sido ciertos o no, pues solo los conoce el desafortunado individuo al que le vino la desgracia y se quedó de un momento a otro sin esposa, sin futuro, sin prestigio y hasta sin cenar. Ni modo, las evidencias lo condenaron.

De igual forma, el diputado Enrique Flores Flores, podrá decir misa después del escándalo en el que se le involucra con supuestos actos de corrupción y tráfico de influencias.

Podrá ser cierto que jamás recibió dinero, podrá ser cierto que él estaba desmarcado de la “ecuación” en la que se menciona a sus compañeros diputados Manuel Barrera, Oscar Bautista y Guadalupe Torres, la escenita pudo ser traspié de una ocasión, y hasta –como el mismo lo declaró- pudo ser un acto único en el que le “siguió la corriente” al presidente municipal de Ébano, Crispín Ordaz Trujillo.

Pudo ser que Mercurio entró retrogrado en Tauro, pudo ser amor pero se acabó, pudo ser que ambos personajes ensayaban para una obra de teatro, o pudo ser que un portal dimensional se abriera en ese momento en la oficina del diputado Flores pero, como en el caso del infeliz viudo del que platiqué al principio, ya nada importa.

¿Quién le va a creer a Enrique Flores? Nadie. Pero hay una pregunta más grave y mucho más importante: ¿Quién volverá a creer en la ASE? (si es que alguien todavía lo hacía) ¿Quién podrá confiar en el resto de los diputados? ¿Qué confianza tendrán los panistas en sus compañeros si tanto presidente como diputado parecen ser corruptos?

Más allá del escándalo mediático temporal, el asunto genera un antecedente que lacera a todos los potosinos. Si de por sí la clase política no goza en absoluto de buena reputación, con esto, tanto los justos como los pecadores se ganan una abierta repulsión por parte de la sociedad.

El tamaño del boquete que abrió el video publicado por el periódico Pulso al Congreso, a la ASE y al PAN, se ubica ciertamente por debajo del nivel de flotación de las tres instituciones, y por tanto más les obliga a las ratitas salir corriendo antes de que se hunda el barco.

Haya sido como haya sido (me rehúso hoy a usar el lugar común calderonista) los potosinos no merecemos semejante puñalada en el corazón.

La ASE, si poco valía, hoy ya nada siquiera significa, y en adelante los ayuntamientos harán bien en poner en duda cualquier señalamiento que les haga la Auditoría y podrán mandar con razón al diablo sus observaciones, puesto que el argumento de la extorsión, con motivo del video, se acaba de convertir en fuero.

Por otro lado, los panistas no merecen tener un alcalde corrupto que exhibe a un supuesto diputado corrupto y que entre las patas se lleva al prestigio del resto de los militantes y la fortaleza de su partido que ha estado visiblemente lisiado en su núcleo. No importa quién sostuvo el cuchillo, corruptos parecen todos los blanquiazules aunque, en justicia, no todos lo sean.

Con este vergonzoso “Pangate”, al igual que la mujer que cayó violentamente hacia el cuchillo, los potosinos repentinamente nos encontramos en trayecto a nuestro fin, pues cayendo de nuestra propia altura, y sin poder poner freno a la estricta gravedad, la daga filosa de la corrupción está apunto de apagarnos el futuro. Ojalá que no sea así.

Solo como para rematar le comento, Culto Público, que me han dicho que mantener caballos es un gusto muy caro. Aseguran también que tener yeguas sale todavía más caro, sobre todo si se tiene más de una y de modos finos (no se a que se refieran) pero me imagino que nada se compara a lo oneroso que es tener un hatajo de burros o cometer una “burrada” y si no me creen, pregúntenle por los rumbos del Congreso.

Con la pena.

Bemoles

Cien y contando

Con esta edición, LaOrquesta diario cumple con nuestros primeros 100 números impresos. Estamos alocadamente agradecidos a Usted, nuestro Culto Público por aceptarnos como una opción más de la información en el papel y la tinta. Reiteramos nuestro compromiso por seguir tocando las notas que nadie toca. Gracias de verdad y recuerde, nuestro ejemplar impreso búsquelo, porque nos esconden. #EsNeta

¿Quién les cree?

Así se hinquen, den marometas o se paren en las pestañas para asegurar lo contrario, el hecho que uno de los jueces del Premio Estatal de Periodismo sea también el director de uno de los medios más premiados, es una enorme estupidez y una falta de tacto del tamaño de toda la galaxia. Y que conste que participamos sin saber quién conformaba el jurado actuando de buena fe. No estamos ardillas, pero tampoco estamos conformes con una falta de respeto como la dicha. #HayQueDecirlo

jfsh007@gmail.com

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