San Luis en su historia

Protocolo de instrumentos públicos del año de 1592 | Columna de Ricardo García López

 

San Luis en su historia 

 

Por: Ricardo García López

Fondo: Alcaldía Mayor de San Luis Potosí
Protocolos 1592, 1-2
Caja: 4

En esta entrega se presenta la primera parte de un conjunto de protocolos mutilados, acomodados en tres legajos que se clasificaron como tres expedientes muy maltratados sobre todo en la parte superior y en los márgenes del lado derecho, el primer protocolo está compuesto por treinta y ocho fojas, todas y cada una soportadas en papel japonés.

Las escrituras que en  ellas se contienen, en su mayor parte, es necesario deducir gran parte del texto por el estado deplorable en que se encuentran, no obstante, lo que se deduce tiene garantía de confiabilidad ya que se trata de frases consagradas por el derecho o por mención de leyes en lengua latina, en este caso las partes que se han deducido aparecen en el texto entre corchetes [ ].

La numeración progresiva de las escrituras está determinada por nosotros ya que en el original no aparece numeración alguna y, si aparecía,  se fue en la parte que se perdió. También debemos aclarar que la puntuación, atendiendo a las actuales normas, no existe en el original ya que en la época no existían reglas de ortografía.

El conjunto de estos protocolos es visto como una segunda parte porque la primera parte está formada por los protocolos que van de 1790 a 1824 año, este último en que según algunos teóricos de la Historia afirman que termina la época Virreinal.

 

Otra de las razones por las que empecé a paleografiar el protocolo de 1790 es que yo no sabía traducir paleografía y para que me ejercitara en ella, el Doctor Alfonso Martínez Rosales, de feliz memoria, y entonces director del Archivo Histórico del Estado, me ordenó traducir a partir de ese año de 1790 y los siguientes  para que luego pasara a los siglos XVI y XVII, cosa que estoy tratando de hacer aun cuando ya estoy jubilado y el Doctor Martínez Rosales ya ha partido a la Morada Eterna, aunque yo ya jubilado tanto de Gobierno del Estado como de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, al solicitar los protocolos del siglo XVI, los clasificadores me entregaron, no los protocolos sino las causas criminales de ese  entonces, mismas que estuve traduciendo y al mismo tiempo publicando, tanto en el Semanario La Red como en La Orquesta. Aún cuando están clasificados como Protocolos, no lo son, pero como se me hizo ver que esa era la clasificación y no había forma de reclasificarlos, los traduje para no provocar algún conflicto. A partir de hace algunos dos meses solicité las causas criminales consecutivas y ¡Oh sorpresa!, lo que me entregaron fue el primer protocolo de 1592 que es el que ahora estoy paleografiando y al mismo tiempo publicando. Hay muchas cosas que  comentar sobre los textos de las escrituras contenidas en este protocolo, pero no lo estoy haciendo porque desafortunadamente no hay paleógrafos en el Archivo Histórico y cuando no entiendo alguna palabra o abreviatura, no hay quien me pueda auxiliar, además de que son temas que no están de moda y por consiguiente carecen de interés y eso hace que los documentos estén más expuestos al descuido y hasta el robo. Es increíble pero los principales sustractores de los mismos, las más de las veces, son los investigadores que conocen el valor que tienen, aunque ya en la actualidad con el internet en donde se publican las subastas, se dice el valor de los mismos y hay más personas que aunque no sean conocedoras los codician y si los sustraen los malbaratan.        


Repito que no hago los comentarios correspondientes porque eso me llevaría más tiempo y se quedarían sin la traducción y si alguna vez se llegaran a extraviar ya queda la publicación en que consta que esos documentos existieron y, tal vez el interés por conocer esos documentos llegue a existir en un futuro cercano o lejano.


Otra razón más es la falta de consciencia de lo que dice don Artemio de Valle Arizpe en su libro Historia de una vocación Editorial Trillas México 1960 página 30: “No podemos prescindir del pasado y no podemos conocer bien el presente, conocerlo y amarlo, si no nos compenetramos de lo que hicieron, sintieron y amaron nuestros antepasados”. A este mismo respecto don Juan Iglesias dice en su libro Miniaturas Histórico Jurídicas, Editorial Ariel, Barcelona 1992, página 165: “Nuestra civilización, maltratada por la técnica, entre otras cosas se alimenta todavía de lo que olvida, de lo que ignora y de lo que niega. Aún sería peor que pueda llegar un día no lejano, en que la modorrez  sofoque la virtud espiritual y cultural que nos procuran los viejos cánones, las viejas normas, las viejas costumbres”.
  He aquí mi trabajo paleográfico esperando que algún  loquito como el que esto escribe o como mi gran amigo el Arquitecto Rafael Morales Bocardo o el eminente historiador Don Alejandro Espinosa Pitman, repito ojala llegue el día en que alguno de los investigadores se llegue a interesar en estos textos que algo le pueden decir:  

Escritura Número 1


29, ago, 1592. [Sepan cuantos esta carta] vieren, como yo, Rodrigo… (mutilado), [residen]te en este pueblo de San Luis del [Potosí de la Nueva España otorgo… por esta carta que debo dar e pagar  e que pagaré A Pedro Gogorrón … e a quien su poder hubiere, cien pesos [de oro? al precio de ocho reales de plata, los cuales [pagará a] razón de un caballo bayo que hoy día [tiene el] precio de que soy contento y entregado a mi [voluntad], que renuncio la [ley si convenerit?] y la ley del entrego con lo que contiene y prometo e me obligo de vos dar dichos? Cien pesos del dicho oro en este dicho pueblo o en otra ¿parte? que me pidan llanamente y sin pleito, completamente el día de  la fecha de esta carta en quince primeros siguientes y para ello otorgo mi poder a las justicias de Su Majestad de cuyo fuero e jurisdicción que sean, a donde me someto al fuero y jurisdicción de mi domicilio y vecindad y la ley si convenerit de iurisdictione ómnium judicem para que las dichas justicias y cualquiera de ellas me apremian a la paga e me compelan?______ de lo que dicho es como si fuese por sentencia definitiva de juez competente pasada en cosa juzgada, sobre lo cual renuncio todas las leyes defensas y la general del derecho; en fe de lo cual otorgo esta carta ante el presente escribano y testigos ______?______. En cuyo registro lo firmó por mí, un testigo. Que es fecho en el dicho pueblo de San Luis a veinte y nueve días del mes de agosto de mil y quinientos y  noventa y dos años E yo el Escribano doy fe que conozco al otorgante. Testigos: Antonio Ponce Romero y Juan de Zavala y Gaspar García, estantes en este pueblo..
Testigo: Gaspar García (rúbrica) Ante Mi: Pedro Venegas (rúbrica), Escribano Real.

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