#4 TiemposRompiendo paradigmas

Promesas vs Realidades | Columna de Ignacio Villarreal

Rompiendo Paradigmas

 

La corrupción es un ancla, muy costosa, además, tanto en los rubros económicos, políticos y sociales. Identificar y cuantificar dichos costos es indispensable para conocer la dimensión del problema y diseñar políticas públicas adecuadas para intentar al menos su prevención o su difícil -por no decir imposible- erradicación.

El costo anual de los sobornos representa 1.5 billones de dólares, equivalentes al 2% del PIB mundial.

El impacto en la inversión entre las economías avanzadas, de los países que combaten más la corrupción, tienen en promedio ingresos fiscales de un 5.2 por ciento más elevados. La piratería genera pérdidas aproximadas de 680 mil empleos al año y esto tiene un impacto en el Producto Interno Bruto de –3% global.

El costo político en México es nulo, pero se reflejan tristemente en la cultura social y solo un  20 por ciento de la población apoya a la democracia, esto significa una crisis de representación en donde 99 por ciento no confía en partidos políticos, 89 por ciento no confía en legisladores y 82 por ciento no confía en instituciones del sistema judicial.

El bienestar es cada vez más difícil de visualizar, el 25 por ciento del ingreso promedio anual de los hogares es destinado a pagos extraoficiales. Hay mucho que decir sobre la violencia, pues se ha culturalizado. En México existe una correlación muy alta entre corrupción y niveles de violencia.

La situación de México en los índices de corrupción es impresionante, pues el 98 por ciento de los mexicanos piensan que es un problema muy frecuente, y la mitad de la población considera que la corrupción ha aumentado mucho en los últimos años. Un dato impactante es el número de notas sobre el tema en la prensa, pues tuvo un crecimiento de más de cinco mil por ciento, ya que pasó de 500 a 30 mil notas en los últimos 18 años.

Los cinco presidentes mexicanos de estos pasados 19 años prometieron crecimientos de entre el 5 y 7 por ciento, sin resultados. La realidad ha sido otra, el crecimiento en términos verdaderos no se ha presentado desde el 2000. El prometer no empobrece. López Obrador habla de un 4% por ciento, repunte que difícilmente se presentará dadas las condiciones nacionales de alta corrupción, e internacionales con su impacto desacelerador.

 

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