#4 TiemposColumna de Jorge Ramírez Pardo

El precio de la cooptar magistrados | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Excepto el proceso electoral del año 2000 –año de transición de régimen para empeorar-, no hay en México, durante los últimos 30 años, procesos electorales confiables y, en cuanto a la elección del huésped de Los Pinos, el cochinero cada vez es mayor.

Durante la semana recién transcurrida, los siete magistrados integrantes de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) votaron a favor de incluir a Jaime Rodríguez, El Bronco, para que su nombre se sumara a la lista de candidatos presidenciales. El hecho, según consignaron distintos medios, provocó repudio y se viralizó en las redes sociales.

Hubo cuatro votos de magistrados contra tres, pero con siete avales, porque los tres votantes en contra, al momento de comparecer sin dialogar ante los medios pues eludieron el desaguisado, permanecieron mudos.

Una explicación obvia de por qué un tribunal supremo se dobla sus exorbitantes salarios. Van cifras en un ejemplo.

Janine Madeline Otálira Malassis, la magistrada presidenta, tiene el sueldo anual de 6 millones 938 mil 234 pesos. De concluir su encargo, por nueve años, recibirá la cantidad de 62 millones 444 mil 106 pesos.

Al momento de cerrar estas líneas, el salario mínimo es de 88.33 pesos. Si un asalariado en la más baja escala lo percibe los 365 días del año, esto hace un total de 32,240.45 pesos, contra los que recibirá la doña Otálira, ello significa que el asalariado menor necesitará más de 200 años para obtener lo que la seño consigue en un año. Te la pongo más fácil, lector, un mini/asalariado requiere 17 años y 3 meses para ganar lo que la muda/cómplice gana en un mes.

A decir de distintos analistas, el fallo lleva dedicatoria. Se suma a uno de los diversos actos desesperados del sistema (en esta particular ocasión, hay que entender el trinomio PRIANPRD), para tratar de contener las tendencias de distintos sondeos de opinión que mandan al partido oficial, PRI y sus alianzados, a la tercera posición. En los 80 días restantes de pleito electoral, por llamar el hecho según sus destellos, puede haber más sucesos sumativos a los carentes de ética y ejercicio pandilleril tramposo ya en juego.

La llegada a la contienda de El Bronco, con su cochinero particular y confrontando al Instituto Nacional Electoral, ensucia el desconfiable proceso y deja en claro que el señor, sin posibilidades remotas de triunfo, se sube a un ring para golpear, ensuciar, al servicio de los mismos patrocinadores de magistrados.

El periódico Reforma enunció las siguientes irregularidades que descalifican El Bronco y que avalan sin análisis los sobreasalariados:

  1. 58% de sus firmas recolectadas fueron apócrifas.

2.- 810 mil 995 firmas no fueron encontradas en la lista nominal de electores.

3.- 158 mil 532 fueron simuladas.

4.- 205 mil 721 fueron fotocopias de firmas.

5.- 23 mil 644 documentos presentados no eran válidos.

6.- 17 millones 300 mil pesos fueron provenientes de financiamiento sospechoso.

7.- Al menos 680 mil pesos fueron triangulados por empresas sospechosas.

8.- 1.6 millones de pesos de gastos no fueron reportados.

9.- 1.1 millones de pesos en gastos a la plataforma de Facebook no fueron reportados.

10.- Utilizó a funcionarios del gobierno de Nuevo León en días y horas hábiles, así como captura de firmas en un mismo domicilio en la madrugada.

Si 30 años ha privado el desaseo electoral, y con reclamos y leguleyismos no se contienen la corrupción, ¿qué tanto es tantito de “haigasidismo como haiga sido”? La abulia ciudadana aguanta vara.

La pregunta obligada es si de consumarse otro fraude que ya inició, el grueso de la ciudadanía lo permitirá. O ganarán, apatía, conformismo o el miedo que, una vez más, tratan de inducir. Cuando los hombres del poder se deshicieron de Luis Donaldo Colosio, impusieron a Ernesto Zedillo a partir de miedo. A Calderón se le impuso con “el peligro para México” y al actual lector de teleprompter, con sobrerrepresentación mediática y calumnias patrocinadas por multimillonarios evasores de impuestos. Se atribuya a Joseph Goebbels, propaganista de Hítler, aquello de “miente, miente que algo quedará”.

El esquema se repite, grotesco, de caricatura, pero la abulia y la comodidad también entran en este juego. En el contrapeso, están la criminalidad mayor que la de los tiempos calderonistas, la pobreza y el hartazgo. La moneda gira.

El sector cultura reitera su inmovilidad

En la administración local de los recursos y los espacios para las artes, nos va tan mal como en el desgobernar estatal en su conjunto. A mitad de lo que puede ser un sexenio, todo parece nebuloso y regido con espíritu burócrata en el desfiguro de imagen/práctica qué ese término adquiere.

  • Museos vacíos y a precios inaccesibles para la clase trabajadora. Algunos con medio domingo o nada de acceso gratuito para el público en general. El Laberinto infló al 500% su costo y sustrajo la mejor loma del Parque Tangamanga, pero no permite acceso a los pieandantes de este.
  • Puede ser buena noticia saber la remoción de la directora de la Casa de la Cultura de avenida Carranza, llega otra directora y no es legión extranjera.
  • Germán Gedovius en el olvido, y José Jayme, camino a la mitificación en el altar oficial.

@PEnredarteSLP

BIO Jorge Ramírez Pardo, enredarteslp@hotmail.com, periodista y cinematografista por la UNAM.

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