De México, política y otros sonesNoticias en FA

PRD: la pieza clave | Columna de Édgar Santillana

De México, política y otros sones

Lo ocurrido en los comicios del pasado domingo 4 de junio, ha sido de gran utilidad para realizar pronósticos más claros de lo que sucederá el año que viene, el año en que México decidirá quién será su presidente número 63.

Los pronósticos son varios y las apreciaciones diversas, pero lo que está claro es que la verdadera batalla estará entre el partido oficial, o lo que queda de él, y los morenos. Los partidos, que como se ha venido diciendo desde meses atrás, cuentan con la mayoría de las preferencias. Así se comprobó en lo ocurrido en el Estado de México, donde Morena estuvo a punto de arrebatarle la gubernatura al PRI, con todo y que este último estaba acompañado en coalición por tres partidos más.

Habrá quienes alcen la voz y digan que el PAN también está en la batalla, que es la segunda fuerza política del país y demás argumentos con poco valor, a los que se aferran todos aquellos que como Anaya prefieren voltear a otro lado, sonreír y hacer como que les va de maravilla. Pero el PAN del 2017 es el que quedó en 4to. lugar en el Estado de México, con la candidata menos votada de la historia del partido en esa entidad, que fue rebasado incluso por un agonizante PRD, mismo que fue fundamental para ganar gubernaturas en Nayarit y algunas alcaldías en Veracruz.

Y es aquí donde tenemos que darnos cuenta que el PRD, con todo y su profunda crisis interna y externa, será pieza clave para los comicios presidenciales del año 2018. Pues  no se convertirá en protagonista, no tendrá candidato propio y no llegará a Los Pinos, por lo menos, no el año entrante. Sin embargo, sí será determinante en razón de la decisión que tome: la izquierda, o su ya en varias ocasiones aliado, el PAN.

En entregas pasadas de este espacio lo adelanté: EdoMex y las elecciones de este año, serían la maqueta perfecta para lo que viene en 2018, y bajo ese orden de ideas, PRD resulta un elemento muy importante para el futuro de la soñada presidencia de izquierda o el anhelado regreso del PAN a Los Pinos. Descartando -apoyados en la lógica- una alianza PRD-PRI.

El problema se presenta cuando se analizan las diferentes aristas de ambas opciones para los del sol azteca, si acompañan al PAN, el candidato sería inevitablemente blanquiazul, lo que no garantizaría el voto de la militancia amarilla, cosa que en términos numéricos no ayudaría en nada al partido. Además, las alianzas entre estos dos, han resultado matrimonios que al poco tiempo se desgastan y terminan con un divorcio que, al final, solo benefician al PAN.

Por otro lado, se encuentra la posibilidad de una gran alianza de toda la izquierda, donde Morena sería el protagonista, y otra vez, PRD pasaría a un término secundario. Sin embargo, esta alianza sería por lo menos más cercana ideológicamente para el sol azteca, lo que ayudaría a las definiciones futuras y además a garantizar el voto de la militancia perredista. No obstante, esta alternativa se ve menos cercana que la supuesta con el blanquiazul.

Y es que las fricciones y agravios causados entre morenos y perredistas son irreparables, la lucha por demostrar el poder sobre la izquierda en México ha generado una dura fragmentación y un fuerte distanciamiento entre los partidos más grandes e importantes de este lado de la política, diciéndolo de esta forma por ser condescendientes con PRD. Súmele a esto, que de apoyar una coalición de izquierdas, y de llegar a la presidencia, PRD dejaría de ser la tercera fuerza política, dejando su lugar a Morena.

López Obrador ha descartado ya una alianza con PRD rumbo al 2018, y es de esperarse por lo ya dicho, pero también por la fuerte convicción de Andrés Manuel de demostrar la grandeza de su partido al ir sólo en la batalla, lo que más que eso, representa una necedad sin sentido.

Pero Don Andrés debe ser más cuidadoso y mucho más analítico, tomar en cuenta no sólo los números alcanzados por la maestra Delfina en Edomex, sino lo que hubiese representado que se lograra la alianza PRD-Morena en aquella entidad. No solo habrían alcanzado el triunfo, sino que habría sido una victoria avasalladora sobre el PRI, y alcanzado la solidificación de la izquierda.

De seguir AMLO en esta idea, PRD no tiene más que acompañar al PAN si desea mantenerse con algo de fuerza como partido, pues una coalición de izquierdas tendrá necesariamente que pasar por el filtro del Señor López y las condiciones impuestas por Morena, lo que resulta, si no imposible, sí bastante complicado. De cualquier forma, la caída del PRD es inevitable, Morena es hoy quien representa la izquierda, pero los amarillos aún pueden mantenerse con vida, y sólo con gran inteligencia y sagacidad habrán de lograrlo.

PAN no es ya un partido que pueda y deba jugar solo, sus oportunidades se reflejarán con base en sus alianzas. Morena no está listo para competir contra los trucos y artimañas del PRI, que lo han mantenido victorioso durante décadas. Al PRI sólo se le podrá ganar con una estrategia magistral, que se encuentra tras una alianza sólida y poderosa. PRD tendrá que negociar y decidir, porque como ya lo decíamos, hoy es pieza clave para determinar quién habrá de llegar a Los Pinos, y escribir la historia del regreso del PAN o de la primera presidencia de izquierda en México.

@Santillana_Edg

También recomendamos: La porquería | Columna de Édgar Santillana

Previous post

¿El cobre se transforma en oro? | Columna de Emmanuel Gallegos

Next post

Los libros tienen la culpa | Columna de Diana Martell