#4 TiemposTercera Llamada

El plato en la caja del gato | Columna de Jorge Saldaña

Tercera Llamada

Culto Público, imagine la escena: Una bella pareja carga en sus brazos a un hermoso niño, miran y señalan al horizonte, se ven felices y realizados. Tras de ellos se ve una infraestructura excepcional, casas preciosas, un lago, un parque, juegos infantiles, un cielo poético y una frase con alusión a la esperanza.

Créame, no falta mucho para que esa estampa que le describo del futuro capturada en una fotografía empiece a circular hasta el hartazgo acompañada de presentaciones, videos, página de internet, inserciones en todos los medios, folletos y campaña en redes sociales.

Una nueva ciudad está por construirse en el poniente potosino y le advierto: No se trata de un nuevo fraccionamiento, no se trata de un parque, no es un nuevo centro comercial, no es un lago… no. Es todo en su conjunto, son 432.6 hectáreas de ensueño y aspiraciones lotificadas, listas para venderse al precio del mercado, es decir, un mínimo de 4 mil 500 por metro cuadrado.

Hagamos la cuenta, estamos hablando de un negocito, bajita la mano, de 136 mil millones de pesos, sí Culto Público, leyó usted bien: 136 mil millones de pesos, considerando que donaran el 30 por ciento a áreas verdes.

Que conste, antes de continuar, que no estoy intentando venderle nada y que si se enamora del proyecto y hasta compra su respectivo lote, este tecleador no cobrará comisión ni tampoco se me podrá hacer responsable de la operación. Antes de matarle las ganas de hacerlo y para que se siga enamorando de la “nueva ciudad”, le platico que el responsable de construirlo será un gigante y los planes corresponden a su tamaño.

El proyecto incluye parque ecológico, ciclopista, espacio para oficinas corporativas internacionales (wooow) infraestructura para el tan esperado Clúster Médico, desarrollo urbano para atención al turismo médico, transporte público en modalidad de tren interurbano (zaaaz), energía eléctrica de fuentes renovables, tratamiento de aguas residuales con cero descargas, video vigilancia y circuitos cerrados de seguridad, control de circulación vehicular computarizado (vaya usted a saber qué demonios sea eso), jardín botánico (que tiernos), servicios médicos, WiFi gratuito (que modernos), centro comercial tipo outlet (que nice), iluminación vial tipo LED y como cereza en el pastel una unidad de manejo ambiental para aves migratorias en las humedades naturales de la zona. ¿Qué tal?

¿Quiere usted su lote verdad? ¿Hizo una consulta a su buró y a su banquero? Bueno pues allá usted, porque el mencionado sueño de la nueva ciudad del poniente está proyectado construirse sobre restos de químicos peligrosos y sustancias mortales que por años derramó en el polígono que le querrán vender la Industrial Minera México con sus desechos de sus plantas de Arsénico, Cobre y electrolítica de Zinc que aún funciona.

Germán Larrea Mota

Sí, Culto Público, atinó. Detrás de este esféricamente redituable negocio, está el multimillonario Germán Larrea Mota Velasco, el director de Grupo México y dueño de la compañía minera más grande del país y la tercera de mayor producción de cobre en el mundo.

El pobrecito empresario que tiene, según la revista Forbes, nada más 9 mil millones de dólares, quiere invertir en el especulativo negocio inmobiliario de la capital potosina.

Ya tiene los terrenos, son suyos, les sacó lo que quiso durante décadas, los intoxicó y como ya no le sirven los venderá muy pronto, como ya lo dije envueltos de aspiración y esperanza a los incautos. Les sacó en su momento cobre y hoy los quiere vender a precio de oro.

Cuidado, Culto Público, le dirán que soy un enemigo del progreso. Le dirán que los terrenos fueron “remediados” y que nada de peligroso tienen, le dirán que el uso de suelo es habitacional y comercial y que nada de malo tiene que se construya ahí, pero no les crea.

Recuerde que las autoridades locales que hemos tenido acostumbran a sentirse intimidadas por un perro grande como Germán Larrea y se les va hasta el aliento si el millonario minero un día los saluda de mano.

Por eso es que le prepararon el camino y desde 2003 le hicieron un Plan de Centro de Población “a modo” que, aunque usted no lo crea, autorizó un uso de suelo comercial y habitacional alrededor de las famosas chimeneas cuando las plantas de producción estaban en funcionamiento. Hágame el favor.

La Profepa por supuesto no ha dado autorización ni ha resuelto que la supuesta “remediación” que se hizo en los terrenos sea suficiente para usarlos como terrenos habitacionales, no son tontos. No cargarán con la responsabilidad que supone la posible enfermedad, contaminación o muerte que supone el riesgo a futuro de autorizar una zona que por años sufrió altos índices de toxicidad que trasminó al subsuelo.

Sí, atraer una inversión de 22 mil millones se oye muy bien, pero ¿valdrá la pena el riesgo como para que el gobierno del estado se la juegue autorizando el proyecto?

¿Se animará Gallardo a dejar como está el Plan de Centro de Población? Digo, con tal de no ser blanco de un consorcio tan poderoso como Grupo México ¿se hará de la vista gorda para autorizar que en una zona apta solamente para industrias de alto impacto se levanten comercios y casas?

¿Serán más grandes las ambiciones políticas que la salud y el bienestar de los ciudadanos?

Ya veremos si la bella estampa de la familia descrita al inicio no se convierte en una escena del infierno, con una pareja incompleta, un niño con leucemia, un lago tóxico y un cielo de pesadilla.

Por cierto, hay muchos estudios que aseguran que los desechos de los gatos no son tóxicos para los seres humanos pero… ¿Usted se animaba a poner su plato, encima de la caja del gato?

BEMOLES

Sin guajes

Cuentan que hace poco una funcionaria de la secretaría de finanzas se excusó ante el secretario José Luis Ugalde por no estar en su puesto de trabajo aduciendo que “había ido a un evento… y todo tiene que ver con finanzas”. Ugalde rapidito le contestó algo como “pues vaya usted a todos los eventos, pero deje el puesto porque no se le paga para eso”. Santo remedio. La anécdota viene al caso porque ayer tocó el turno al propio Ugalde de asistir a su comparecencia ante el Congreso. No permitió que nadie lo acompañara y solillo se le vio caminando de su oficina al Legislativo. A los demás los dejó trabajando. A ver si aprenden otros funcionarios menores que cargan hasta con el perico para ir a responder por sus funciones. #MejorNoDigoNombres

jfsh007@gmail.com

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