#4 TiemposColumna de NefroxDeportes

Peter Moore | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Testeando

Una vida de zapatos, videojuegos y futbol


Muchos empresarios pueden presumir el amor por su trabajo: la pasión con la cual lo desempeñan, y los logros y fracasos, tanto personales como empresariales, que los acompañan en su currículum. Pero tal vez pocos pueden decir que su verdadera pasión se convirtió en su mejor empresa, y no solo eso, sino que trabajan de la mano de la pasión de millones de personas en todo el mundo. Este es sin duda el caso del británico Peter Moore y su peculiar historia.

Peter Moore nació en Liverpool, Inglaterra en 1955 y es en ese país donde comienza su carrera: la pasión por el deporte lo lleva a graduarse como profesor de educación física, pero en su deseo por seguir creciendo, viaja a los Estados Unidos para estudiar una maestría relacionada a los negocios. Es aquí donde su vida comienza un giro brutal.

Es football, no soccer
Para poder mantenerse de mejor manera en EUA, Moore decidió entrenar a un pequeño equipo de futbol infantil. Como buen británico, siente el futbol como propio, y más aún, la gloria del Liverpool FC.

Entrenando niños, Moore se dio cuenta que hay pocos lugares en California que vendan zapatos para jugar futbol, y esto, aparte de un problema, supone una oportunidad de negocios con sus propios alumnos. Tiene un acercamiento con la empresa Patrick USA: una subsidiaria francesa de Reebok en Estados Unidos. La venta de zapatos funcionó muy bien entre los jóvenes futbolistas gracias a la visión de negocios que tiene Moore. Llamó tanto la atención, que pronto los ingleses de Reebok lo buscaron para tomar las riendas de su incorporación al mercado norteamericano. Moore aceptó y dejó su trabajo de entrenador infantil, para brincar de lleno a la actividad empresarial.

Los años en Reebok estuvieron ligados al éxito: solo recordar que Reebok se convirtió en la marca que vistieron equipos como Colorado Rapids y New England Revolution en el año del debut de la MLS (1996). A Moore le iba muy bien en el marketing, logrando posicionar a una marca deportiva en el mundo del futbol profesional en EUA. Gracias a esto, SEGA OF AMERICA lo quiere como su jefe de marca en EUA.

Press start to video games
Sega fue una compañía enorme en el negocio del hardware, tan grande que competía de “tú a tú” contra Nintendo. Las cosas en Sega of America no iban muy bien en 1998: la salida al mercado de la Sega Saturn, acompañada de bajas ventas y poco interés de las compañías para hacer juegos en esta plataforma, llevó a Sega a buscar lo que fuera para volver a posicionar su marca antes de la salida de su siguiente consola: la Dreamcast.

La gente de Japón buscó a Peter Moore por sus grandes resultados con Reebok, para tomar las riendas del marketing en América: así Moore comenzó su carrera ligada a los videojuegos.

El reto era complicado: volver a posicionar una marca de videojuegos justo cuando Sony había complicado la industria con un “super ventas” llamado Play Station; Sega tendría que buscar la manera de competir. Peter Moore centró su estrategia en volver a posicionar a Sega como la empresa “radical” de los 90’s. Su consola era ambiciosa, buscaban posicionar por primera vez el juego en línea como la mejor parte de su proyecto. Desgraciadamente las ventas no pudieron competir contra el poderoso Play Station 2. Los japoneses decidieron dejar el negocio del hardware para centrarse solo en la creación de juegos en otras plataformas. Así la importancia de Moore poco a poco fue menor, hasta que un pleito con Yuji Naka (creador de Sonic) provocó que Moore dejara la compañía.

Obviamente un currículum como el de Moore no pasa desapercibido en la industria. Rápidamente Microsoft lo buscó, ya que necesitaban a alguien que encabezara el proyecto de lanzamiento de la plataforma de juegos en línea Xbox Live.

El lanzamiento de la consola de Microsoft llevaba la misma idea que Sega tuvo con su Dreamcast: promocionar y posicionar el juego en línea. Para eso necesitaban una mente que desde el marketing ya hubiera pensado el rumbo que deberían tomar. Peter Moore llegó a encabezar el equipo que sin muchos problemas se colocó a la vanguardia con juegos como Halo y Forza.

Las cosas iban muy bien tanto para Microsoft como para Moore, hasta que en 2007 el deporte volvió a tocar su puerta.

El regreso del primer amor, de FIFA a Liverpool
Electronic Arts es una empresa con una amplia experiencia en la realización de videojuegos. Curiosamente una empresa con una división enorme en videojuegos deportivos, EA Sports, había luchado para mantenerse a la cabeza en todos los deportes, pero había uno en el que la batalla estaba en pleno juego: el futbol.

Gracias al currículum de Peter Moore y sus raíces con el futbol, EA decidió ficharlo como jefe de la división de EA Sports, buscando que la franquicia de FIFA pudiera ser igual o más exitosa que Madden con la NFL. Los movimientos comenzaron, desde FIFA 09 para por fin conseguir los objetivos en FIFA 2011: vencer a PES tanto en ventas como en preferencia de marca.

Los logros en Electronic Arts no terminaron ahí para Moore: en 2011 fue ascendido a jefe de operaciones de toda la compañía, para después, en 2015, convertirse en el jefe de juegos competitivos de esta misma.

El éxito de juegos como FIFA y Madden, le dio el paso para convertirse en una figura mediática en las presentaciones de EA en los eventos masivos como el E3, con lo cual la figura de Peter Moore comenzó a ser cotidiana para la prensa, no solo de videojuegos, sino también la deportiva y de negocios.

Es natural que una figura como la de Moore llamaría la atención, que su biografía sería popular y sus intereses se convirtieran en carta de presentación. Bajo estas condiciones, su amor por el futbol y en especial por el Liverpool FC, no pasó de largo.

En 2017 Moore sorprendió al mundo de los videojuegos anunciando que dejaría su puesto en EA, y no solo eso, sino que se haría totalmente a un lado de la industria del gaming, dejando con ello una carrera de casi 20 años. La razón, muy simple: futbol.

En 2006, Liverpool FC fue vendido a una empresa norteamericana, el Fenway Sports Group con sede en Boston. La venta fue controversial para muchos fanáticos de los Reds (mote de Liverpool). Sentían que su propio equipo los había traicionado al ser vendidos a una empresa extranjera.

Los americanos buscaron que la afición, y el éxito deportivo y comercial, no los abandonaran: emprendieron varias estrategias con directivos locales; muchas de ellas rindieron frutos y otras solo se quedaron en una serie de buenos deseos.

En 2015, el nombre de un británico amante del soccer ya retumbaba en los pasillos de las grandes empresas de EUA. Peter Moore era el hombre ideal para ligar los deportes y el negocio, mejor aún: el futbol y los Estados Unidos. Desde ese año llamó la atención de la gente dueña de Liverpool. Pero fue decididamente a finales del 2016 cuando llegó la propuesta formal: trabajar para Liverpool.

Peter Moore no lo pensó mucho, trabajar para el equipo de sus amores y regresar finalmente a casa. Por eso la decisión casi en automático era un sí. Sin embargo, había algo que aclarar, ¿cuál sería su función y su puesto en el club? La respuesta fue sorprendente: Fenway Sport quería a Moore para convertirse en el CEO del equipo, la mano fuerte de Liverpool, solo por debajo de los dueños desde EUA. Y así fue, desde febrero de 2017, Peter Moore se convirtió en el CEO del equipo de sus amores, un manager que ha trabajado con un profesionalismo impecable y que hoy tiene a The Reds a un paso de volver a ser campeones de Europa.

La historia de Peter Moore es atípica no solo en el futbol, sino también en el mundo de los videojuegos. Un soñador que ha buscado las oportunidades en el mundo de los negocios y que parece puede terminar su carrera en el lugar que toda su vida soñó. Sea cual sea el resultado de la final de la Champions League contra Real Madrid, hoy tenemos a un ganador, un soñador que puede decir con orgullo “he recorrido el mundo para sentarme a ver a mi equipo luchar contra cualquiera”. Así es Peter, el incansable Moore.

@Nefrox

También recomendamos: World Rock 2018 – Grupo F | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Nota Anterior

El PAN, en picada | Columna de Felipe Donato

Siguiente Nota

Raciocinio televisivo, así nos fue | Columna de Óscar Esquivel